martes, 24 de enero de 2012

¿Dónde está Waldo?


Lejos de ser un lugar apacible donde entablar relaciones auténticamente humanas, Internet parece la mayoría de veces un medio hostil que lleva a los que allí han depositado sus esperanzas de fructificar encuentros, a un frenética carrera por salir del anonimato más miserable, y en algunos casos, a cualquier precio.

En cierto modo, la red de redes supone una preciosa metáfora de la vida que llevamos a cuestas, un modelo irracional donde si no sacas pecho de una manera u otra, corres el riesgo de creer que no eres nada, donde resulta más convincente mirar cómo te miran que exponerte a que te miren sin que te importe un pimiento cómo lo hagan.

No sé si habéis visto alguna lobera ibérica, pero si no habéis tenido ocasión de ver una, os diré que supone un enorme embudo que huele a seguridad y campo abierto a su entrada, y en su término, a mortal certeza de que no saldrás vivo de ella. Aprovechando las laderas abiertas de una hondonada amplia, los cierres de piedra permanecen lo suficientemente alejados de la vista del animal como para que éste entre acuciado por los ruidos y gritos de la invisible partida de caza. 

El miedo hace maravillas. Sin pretenderlo, el lobo se deja cazar sin saberlo. Corre huyendo de un peligro y se mete hasta el fondo en otro. Las lindes comienzan a aflorar cuando ya es demasiado tarde. Con el miedo detrás y a los lados, al animal sólo le queda seguir hacia adelante, adentrándose más y más en un lugar cada vez más angosto donde se le espera para darle muerte...

Internet tiene mucho de lobera. Entras sin saber ni cómo ni dónde está dispuesta la trampa, y tú te encargas de hacer el resto presa de lo que dices y lo que callas, pues en la red de redes, aunque aparentemente tanto vale lo uno como lo otro, si se me permite la afirmación, tiene más valor lo segundo que lo primero, porque cautivos de lo que decimos, atentos a engorilarnos y a evitar a cualquier precio el temible silencio, terminamos tarde o temprano, o bien por hablar más de la cuenta o bien por dar la callada por respuesta, y es precisamente ahí donde siempre habrá alguien que nos estará esperando para preguntar en público: ¿dónde está Waldo?

Sí, ¿dónde está Waldo?, y en el fondo ¿dónde estamos todos?

1 comentario:

Avatar dijo...

Sí, pero yo quiero saber dónde estáaaa XD