miércoles, 28 de diciembre de 2011

Pahá Sápa es mi país, y lo amo


Cinco meses y siete días después, exactamente, me ha dado por jubilar mi viejo A-10 para agenciarme un biplaza y sacar la cabeza tal que un día como hoy, un miserable 28 de diciembre que según cuenta la leyenda cristiana, celebra entre inocentadas la efeméride de los infantes que fueron masacrados por Herodes a falta de una diana adecuada a su furia pagana. 

Me hago viejo y he descubierto hace relativamente poco, unos dos años y medio, que me gusta volar en compañía, mejor dicho, que no sé hacerlo de otra manera; y como ya iba tocando decir a los mayas que se equivocaron cerrando en falso su calendario, ahí que me he puesto la cazadora de cuero y el casco para subirme al Super Hind que me ha traído Olentzero, y elevarme en él para servir de cobertura de chocolate a mi particular Bounded knee, la pequeña editorial por la que a punto he estado de incinerarme en el infierno en más de media docena de ocasiones.

A estas horas, me importa un pimiento lo de desnudarme en público. Borrad lo que escribí en agosto pasado. Nos leemos en dos días.