lunes, 8 de agosto de 2011

Quick Nick


Hacía mucho tiempo que no mencionaba la F1 en éste mi otro blog, y aprovechando que he dado por parcialmente terminadas mis pequeñas vacaciones de este año, no he podido resistirme a encabezar la entrada de regreso con la estampa elocuente de un Nick Heidfeld escapando de su coche en llamas, hecho que ocurrió en el pasado G.P. de Hungría.

La imagen es innegablemente potente. Muestra a un hombre huyendo de un peligro, y sin querer, al ver lo que le estaba sucediendo al piloto alemán en Hungaroring, me vino a la cabeza una de las actitudes más señeras de nuestro pequeño ombligo editorial, lugar muy propicio donde correr demasiado para acabar saliendo por patas del tinglado montado y ayudado a incendiar, sin querer, o incluso queriendo.

Yo mismo he sufrido algún lance parecido por pecar de ingenuo y reconozco que no es plato de gusto, de manera que para evitar verme envuelto en similares atolladeros, hace ya una década que me juré prometer lo justo, así cayeran chuzos de punta por ello, se me diera por excesivamente esquivo o se me llamara críptico. No me gustan las torres de marfil ni los enrocamientos, así que asumiendo que lo beneficioso para nuestro sector, de momento, es que los editores y los autores hablen abiertamente con el aficionado, respondiendo a cuantas preguntas haga, bien a título personal o a través de cualquier medio, a mi modo de ver todo pasa por intentar ser lo más honesto que se pueda, y siempre que se pueda, obviamente, porque si no se puede ser honesto, lo mejor es callar.

Así las cosas, para ver por dónde van mis tiros, acostumbro a hacerme la prueba del algodón de cuando en cuando, leyendo o escuchando lo que dije o dejé escrito en el pasado. Viejos correos, viejas entradas de blog, viejas colaboraciones, viejas entrevistas, etcétera, me sirven para valorar si he sido capaz de ser sincero conmigo mismo y por supuesto con mis interlocutores, independientemente de que se me entendiera del todo o no, o si por el contrario, he tirado por el camino fácil como otros.

En este sentido, me gusta especialmente revisar el material recopilado por Omar (Avatar) en El Opinómetro, a base de entrevistarme y entrevistar a otros colegas, porque además de verme en crudo, veo en crudo también a los demás, lo que en el fondo supone un lujo impagable, ya que lo escrito, escrito está, y además sin traducciones.

No me enrollo, hoy no, no toca. Mencionaba al comienzo a Nick Heidfeld escapando de su coche en llamas haciendo honor a su apodo (Quick Nick), y tengo que decir con cierto orgullo que de momento nada indica que este pobre editor tenga que salir del cockpit de su coche por la vía rápida. Ludotecnia, nuestra editorial, sigue siendo la rarita del mercado, para lo bueno y para lo malo, para qué negarlo a estas alturas, pero todavía tiene aguante para seguir cumpliendo las pocas promesas que hago, durante un buen trecho y con pie firme.

2 comentarios:

Avatar dijo...

Nada mejor que ser consecuente y que la hemeroteca no te saque los colores. No sé si he entendido muy bien, pero ¿quieres decir que no todos los entrevistados pueden decir lo mismo? Es que no me he releído ninguna entrevista... Bueno, alguna sí ;)

Jose Tellaetxe Isusi [AK-47] dijo...

Buenas tardes.

Avatar ;) ¡La de colores que puede sacar una hemeroteca! XDDDD Pero en este caso no me refería a lo que puedan hacer o no los entrevistados, que cada cual es responsable de lo que ha dicho o dejado de decir.

En todo caso, este menda no corre el riesgo de hacer ningún «quick Nick» XDDDD Y eso es lo que realmente me importa ;)

Un abrazote, compañero.

Jose