sábado, 23 de julio de 2011

Las chicas del calendario


Hay que celebrar que una reciente sentencia haya reconocido la enorme contribución que realizan las amas de casa a la economía familiar. A pesar de que el caso juzgado se refiriera a una mujer, me consta que a estas alturas de la película, cuando algunos hombres han ido asumiendo con naturalidad sus responsabilidades familiares mientras sus respectivas parejas se encargan de trabajar remuneradamente, aspiro a que no tardemos mucho en comprobar cómo están cambiando los tiempos, porque el currelo en retaguardia, independientemente del género de la persona que lo desempeñe, es tan trabajo como el otro, aunque socialmente aún cueste reconocerlo.

Una cosa lleva a la otra, ya sabéis, e inevitablemente me ha dado por pensar en la función que cumplen los blogs con respecto al mundo de la información, porque a pesar de la ingente cantidad de morralla que habita en su seno, repartida entre refritos y peculiaridades varias, también existe un caudal inagotable de reflexiones y creatividad sin ánimo de lucro, que resulta constantemente esquilmado por un periodismo sin escrúpulos, o por personajes de todo pelo que buscan medrar en sus respectivos ámbitos profesionales capitalizando el esfuerzo que han hecho otros.

Hasta hace relativamente poco, se estilaba esa forma de cortesía que consiste en enlazar la fuente, o en citarla directamente, pero lamentablemente ha caído en desuso, configurando un escenario en el que los pringados crean los contenidos y los listos los aprovechan sin mayor inconveniente.

Obviamente, ante este desequilibrado estado de cosas no cabe reclamar nada porque en Internet está quien quiere y se supone que sabe perfectamente en qué campo juega, pero no está de menos, me parece, que Las chicas del calendario comencemos a reclamar el espacio que estamos ayudando a construir desinteresadamente, sin que nos haga falta salir en pelota picada, bien maquilladas, pero detrás de un florero o una tarta que nos tape las partes anatómicamente más atractivas.