miércoles, 13 de julio de 2011

La campaña de la goleta Argus


Me embarqué en la aventura del bacalao en 1995, de la mano de Emilio González Soto, un año después de haber ayudado a parir Piratas!! Diez atrás, más o menos, había tocado las playas de guijarros de Terranova donde los pescadores secaban este pez teleósteo para que se consumiera en el viejo continente. Ocurrió en el Museo del Pescador de Bermeo (Arrantzaleen Muesoa), bajo el paraguas, siempre amable, del verbo inagotable y preciso de Aingeru Astuy. 

Hace un año, Abril y Pablo me regalaron el libro que da título a esta entrada, y abrirlo me supuso retroceder a mi pasado reciente y aún al olvidado, al resucitarse en mí las vibraciones que me animaron hace tiempo a aprender lo sabido y desconocido para plasmar después, con plumilla y acuarela, una de las mayores gestas que ha vivido el ser humano, y que en cada una de sus páginas se descubría ahora nítida, casi tal y como yo mismo la había reconstruido.

Alan Villiers fue un marino de carrera que sirvió en la Armada australiana, colaborador también de National Geographic, que decidió enrolarse en la primavera de 1950 en una goleta portuguesa llamada Argus, para viajar a los grandes bancos de Terranova, Labrador y Groenlandia, y regalarnos así una crónica estupendamente escrita y amena, de una de las últimas campañas bacaladeras de la época.

El tono narrativo es puntilloso y documental, deudor, sin duda, de la necesidad apremiante que siente al autor por relatar sin olvidar nada, enfatizando las pequeñas epopeyas que surgen bajo los mástiles de la goleta, y las grandes que ocurren tras la ceguera a la que obliga la abundante y peligrosa niebla que engulle a los doris, auténticos tentáculos del barco que se despliegan sobre el gélido mar en un viaje de ida y vuelta que a veces no encontraba solución.

El retrato que nos ofrece Villiers resulta colosal, como la vida de sus personajes; como la solemnidad del Argus abriendo el agua con su tajamar, impulsado por el viento y el aliento de aquella gente humilde que comenzaba a jugarse la vida una vez el navío había soltado amarras; como la multitud de referencias a la pesca portuguesa que salpican el texto.

Lo tradujo y editó cuidadosamente Ediciones Trea S.L., en 2007, y aún es posible encontrarlo en las librerías, pero a mí me lo regalaron Abril y Pablo devolviéndome media vida, que conste.

2 comentarios:

antipático dijo...

Gracias por el recuerdo. Celebro que te gustara el libro. Espero verte en agosto en Bilbao. Pablo

Jose Tellaetxe Isusi [AK-47] dijo...

Buenos días.

Pablo ;) Me encantó, y ahora sólo hace falta que me vaya poniendo las pilas con el recetario, que le debo a Lourdes un bacalao a la manera Ranero y quiero sacar sobresaliente :P

Un abrazo y gracias por pasarte.

Jose