viernes, 3 de junio de 2011

Redes sociales


Mi experiencia en las llamadas redes sociales es muy reciente, como ocurre con la práctica totalidad de lo que tiene que ver conmigo y atañe al mundillo de las nuevas tecnologías. Una conversación con una editora, habida a mediados de enero pasado, en la que sonó: «¡Pero Jose, no estás en Facebook ni en Twitter!», obró la catarsis.

Dicho y hecho, a finales de aquel mismo mes me introducía en unos campos que se me antojaban minados. Y no me equivocaba. Al cabo de unos días Facebook me consideraba un spam por solicitar a demasiada gente tratos de esa amistad virtual que sólo puede concebir una mente anglosajona y, para qué negarlo, gracias a la generosa contribución de dos conocidos que rechazaron mi amable invitación, para bloquear a renglón seguido sus respectivos muros ante miradas como las mías, sospecho.

No deja de tener su gracia. A Facebook se la supone un universo amplio en el que puedes tener acceso a lo divino y humano, por aquello de que fomenta las relaciones, pero dentro habitan seres que ponen barreras a su alrededor para preservar su sacrosanta intimidad. Este ardid tiene también su miga, pues hay quien lo usa para el viejo, maduro y rancio, ¡no te ajunto!

En fin, que en Twitter ni ando. Se me antoja que consume demasiado tiempo, y que lo de los 140 caractéres resulta muy rácano como para contar algo más que un chascarrillo. Tampoco es que abunde en el invento del señor Zuckerberg; tengo anidados allí mis blogs, he subido algunas imágenes, y de vez en cuando chateo o cuento algo en mi propio muro. Pero sobre todo observo.

Sí, observo como si fuese un vulgar voyeur que en el mundo hay mucha más generosidad de la que nos cuentan, aunque luche en desventaja con una mezquindad que aprovecha las redes sociales para prosperar a sus anchas, pues no se corta en saludarte cuando no quedan más bemoles, pero que ahí, en ese universo que cabe en la cáscara de un cacahuete, te niega el saludo porque el gesto adquiere un eco supuestamente amplificado.

Bien, ya estoy en Facebook y en Twitter, pero me siento igual de pequeño que siempre.

3 comentarios:

Avatar dijo...

Ay, el Twitter, demasiado pequeño para alguien tan prolífico como tú. Lo que está claro es que las redes sociales no volverán a ser las mismas tras tu aterrizaje ;)

Un abrazo.

katakraos dijo...

mira que te borro del feisbu... ;P

http://www.youtube.com/watch?v=2mrIBiZAXo8

Nah, en el fondo son lo que son: herramientas. Como tales, hay gente que sabe usarlas y gente que no, y pueden usarse para diversos fines.

Y la verdad, en mi opinión, están muy sobrevaloradas...

Un saludo, señor mío :D

Wulwaif dijo...

¿Has pensado en el Google Plus?

Ya te envio una invitación de esas si quieres.