viernes, 8 de abril de 2011

Omaha beach


Me imaginaba un abril distinto, pero sueño con agua. No tiene mucho que ver lo uno con lo otro, es cierto, pero por algún lugar tenía que soltar lastre para encauzar adecuadamente esta entrada que va de tiros de los de película (¡agáchense ustedes, que la pólvora sobra y los proyectiles no hacen daño mas que a los malos!).

Ahí va el primero: Un tipo que se dice tu amigo quiere montar una editorial, hasta aquí todo bien, y te pide por favor que le avales ante un editor extranjero en aras de obtener la licencia de sus sueños, todo porque se supone que tus veinte años en el sector y tu trayectoria, valen su peso en oro. Pues bien, accedes, cumples a pesar de que la cosa ni te va ni te viene editorialmente hablando, a pesar, también, de que hay quien a tu lado te dice que tal vez estés haciendo el capullo, y a pesar de que en el fondo sabes perfectamente que mal que te pese, lo estás haciendo...

Pasado un tiempo prudencial, aquél del que estamos hablando, el amigo que se siente mimado por la fortuna de haber contado a la hora de enfocar su criterio editorial con el que te decía a ti que estabas haciendo el capullo en lo de la licencia, porque a él también le había indicado el camino correcto; por ti, ya que estamos, a la hora de contactar con las primeras imprentas y proveedores, de dar los primeros pasos, para que nos entendamos; y por quien se cruce por delante, vamos, ya que no pone reparos incluso en quedarse con el ticket de una comida de confraternidad para desgravárselo... Decía que el tipo desentrañado éste, amigo de metértela por la espalda como te descuides, va y se pone petulante y se engorila hasta el punto de sentirse competencia —no es que lo vea mal, que para eso estamos—, y de tomarse la licencia de emboscar a uno de los autores de la casa que le tendió los primeros metros de la alfombra roja que ahora pasea como el emperador de aquel cuento en el que todos se reían de su figura porque iba en pelota picada —fatal, esto lo llevo fatal—.

Ahí va el segundo: Otro tipo distinto al primero, éste con bastón y bombín que se las da de listo en cuanto tiene oportunidad de sacar pecho, discute contigo y te recrimina tus modales porque los canales de información de tu editorial con los aficionados son a su parecer inadecuados —se supone que por carecer de una web activa, desmereces sobremanera con otros que la tienen, y te los menciona—. Mantienes una conversación que acaba en tablas porque no hay nones ni puntos de encuentro, pero en la que se permite aplaudirte en público por tu talante y porque no ladres, a pesar de que te pone a renglón seguido en solfa, de nuevo, otra vez más, ante una competencia que habilita cauces donde el consumidor puede ser informado directamente por la editorial.

Pasado un tiempo que ni es prudencial ni es nada porque no hay quien entienda de qué va la cosa. El mismo individuo del bombín y el bastón reniega de que te hayas montado un blog donde explicar tus cosas y trabar contacto con la gente, afirmando en público y sin ningún rubor: «Lo que he dicho es que las reseñas o informaciones sobre los juegos me gusta que vengan de personas no relacionadas con el proyecto.»

El tercero, y casi termino: Un tipo majo y casi entrañable quiere meter un gancho pugilístico contra su némesis, pero viene mal informado y la caga estrepitosamente. La cosa va de alabar lo que alaba todo quisque pero aprovechando la coyuntura para meterle al cooordinador del asunto, el Señor Avatar, concretamente, y en el desbarre enseña las orejas desde el mismo título de su entrada en un blog que dice hablar de otras cosas pero que siempre acaba hablando de Avatar (¡uy, qué mal huele la cosa!), que dice textualmente: «System not found», arrogándole al tipo que me avisó de que posiblemente estaba haciendo el capullo en el asunto de la editorial que ahora va de triunfadora por la vida —el mismo que recomendó a la interfecta que se dejaran de ostias y tiraran por algo patrio, el mismo inútil que al parecer vale un huevo a tenor de los resultados—, una dejadez que se resuelve como Dios manda y con categoría en la página 10 del manual ¡Gañanes! recién publicado: «Siempre es preferible hacer una tirada de Habilidad que una de Caraterística...».

Es cierto que cabría haberlo explicado mejor, más en modo papilla, para novatos o incluso recién nacidos, pero ¿no éramos todos roleros viejos?

Por último, un tiro al aire: Ceder los brazos, bajar la guardia y renunciar a cualquier defensa para evitar hacer daño mientras te comes todo lo que venga, no siempre es sinónimo de cobardía... Hay mucho de amor de los buenos en ese acto tan sencillo.

4 comentarios:

Bester dijo...

vaya cosas que pasan de las que se entera uno.
de piedra me quedo.

saludos

Delfos dijo...

Todo se sabe, si es que esto es una casa de putas, como dijo el del bombín... ¿o fue A)?

Bulldozzzer dijo...

Interesante, pero críptico XD

Felipe Reyes dijo...

Se echaba de menos tu acidez, José. Estupenda reflexión sobre las miserias del homo sapiens. En mi anterior empresa había un compañero que se quedaba con el recibo de la cuenta de las comidas de Navidad para que las desgravase la empresa de su mujer, pero nos pedía permiso ¡ja, ja, ja, ja!

Muy bueno.

Saludos.-