
Confieso que me aterraba un poco dejar pasar demasiado tiempo desde la última entrada y que no sabía de qué demonios iba a tratar ésta. No es por nada especial, a fin y a cuentas supone que voy por la vida tan atareado que apenas dispongo de unos granos de arena que desperdiciar escribiendo más allá de lo que acostumbro a escribir aquí o en Nurbu, aunque lo malo del asunto estriba en que la cosa delata que mi equilibrio interno anda pelín descompensado.
Me gusta escribir. Me relaja, me permite jugar a ser dios sin asumir demasiados riesgos. El año pasado, más o menos por estas fechas, decidí aparcar durante doce meses mis afanes literarios para dejar espacio al abundante trabajo gráfico que aún llevo entre manos. He cumplido la condena autoimpuesta, el exilio abrazado, y el caso es que desde febrero mis dedos se hacen huéspedes ante cualquier teclado.
Toca por tanto volver a lanzar flechas al cielo que sabe Dios si algún día se publicarán. Toca empezar de nuevo, otra vez de cero o sobre palabras que liberé hace una eternidad o dos, o tres, que tendré que atrapar con miguitas de pan. Toca hacerlo fundamentalmente porque lo necesito, aunque sea comenzando de manera tan pobre como hoy, con apenas tres párrafos compuestos con la vista fija en un horizonte venidero que aún no discierno.
4 comentarios:
¡Caramba Josetxu!
Pues no se te nota nada que hayas dejado en barbecho las palabras. Ni una mijita oxidadas. Eres un "bruto" dominando este arte de juntar letras y sentimientos.
Me parecen tres párrafos buenísimos. Gotas de esencia.
Un besote
XDDDDD Concha ;) Ando de gorila en la niebla, un poco perdido pero con ganas de marcar territorio. Sabes de sobra que serás de las primeras personas en este mundo que leerán mis flechas lanzadas al aire y espero ansioso tu veredicto ;)
Un besote inmenso.
Jose
De quitarse el sombrero, sí señor.
Max.
Buenas tardes.
Max ;) Muchas gracias XDDDD
Un abrazote
Jose
PD: ¿Cómo va el twitter?
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