martes, 28 de septiembre de 2010

Un poco de tiempo para el TFT

Ante las opiniones que últimamente se están vertiendo sobre la situación actual del e-zine The Freak Times me gustaría mostrar mi opinión, como antiguo colaborador y lector habitual del mismo que soy, y a título personal.

La razón fundamental que me trae hasta vosotros no es otra que la afirmación de que hay opinones que matan, y lo digo porque en el mundo de la creación de juegos suele ocurrir muy parecido.

Hay que admitir previamente que estamos poco acostumbrados a dispensar un poco de nuestra paciencia para que los proyectos (creativos o enformativos) puedan dar de sí lo que su capacidad promete, y que abundamos en un modo particularmente lesivo cuando opinamos o criticamos sobre proyectos que necesitan tiempo. [Leer más]

Opinión publicada en el antiguo portal Enrolados, con fecha 21 de Febrero de 2003.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La llaga de Dios


Falta poco tiempo para que se cumpla el año y mitad desde el momento en que os dejé junto a vuestros hombres, Vuesa Merced; mas si el restraso es justificado o no, habéis de ser vos quien lo juzguéis, aunque espero que seáis benévolo a tenor de lo mucho que he trabajado y el poco tiempo del que he dispuesto para pasar mis legajos a limpio y presentarme ante Vuecencia como habíamos convenido.

Cierto es sin embargo que asumo mi deuda y que pretendo dar cumplida cuenta de lo que vuestro espíritu espera de mi talento; si no es así que Dios nos coja confesados, porque aquí, como en la primera de mis aventuras con vos, nos jugamos mucho, y si es destino que naufraguemos, mala cosa será por cuanto porfío el desbarajuste que ocasionaremos entre los hombres que con buen tino elegísteis para El Tres Fuegos, o aún sus recambios, que a estas alturas temo por la existencia incluso de los primeros.

Sin más preámbulos paso a comentaros nuevas informaciones que me han llegado y que me permiten arrogarme el derecho a encauzar de nuevo vuestro entendimiento para que comprendáis, un poco más si cabe, la cantidad de elementos que se agrupan alrededor del tesoro del Titanic y la historia del Chino Gangoiti, aclaraciones que nos ayudarán a dar nuevas luces a lo ya acontecido para aliviarnos el camino que en breve comenzará de mi mano, si así lo consideráis.

Permitidme ahora que vuelva a mi lugar de nacimiento, Vizcaya, en las Vascongadas, pues será en esta tierra fértil donde hallaremos la raíz del infortunio que se cierne sobre aquellos que tuvieron, o tienen, algo que ver con la historia del famoso tesoro y el punto donde descansa, pues es menester que así sea para la comprensión total de lo que apareció y aparecerá ante vuestros ojos.

La verde hierba y el cielo azul acunan los valles repletos de árboles y frutos de la tierra que amo. Lejos de leyendas que hablan de la nobleza y buen talante de los hombres que la pueblan, y por aquello de la sinceridad que os debo, tengo que admitir que en tan bello paraje también habitan gentes turbias.

Corre el año de Nuestro Señor de 1628 cuando se allega al valle vizcaíno de Arratia uno de ellos. Poco se sabe de su linaje y talante y poco habrá de saberse nunca. Dícese por nombre Gogeaskoetxea; es fraile, así lo afirma y así lo creyeron cuantos le conocieron, y compra con buen dinero una vieja torre donde funda convento de una nueva orden monástica que tiene férrea norma y poco trato con los lugareños. Cuentan algunos que nunca se dijo misa en el interior de la torre, mas era común el ver al prior y a sus acólitos rezando, que llegáronse hasta allí hombres duros como soldados o marinos que traíanse caballos con ellos, y que al poco vistieron hábitos de esparto para caminar descalzos, y entiéndame Vuesa Merced que me refiero a los hombres y no a las bestias.

Dicen otros que a veces se escuchaba en el bosque el bramido de gritos como de batalla, y el restallar de ruidos de aceros contra aceros. Pero jamás vio nada nadie.

Ante la fama de la torre convento y el miedo a que el demonio se hubiera aposentado en Arratia, Don Peio de Urralburu, párroco de la anteiglesia de Ibarra, se acercó para concertar conversaciones con el prior, y dicen que volvió a la aldea como perdido, con la mente ausente y el miedo en los ojos. Nada comentó sobre lo acontecido ni sobre si conversó o no con Gogeaskoetxea.

Vuesa Merced, quiero que ahora hagáis esfuerzo por comprender que ante el recelo por un fraile que nunca dice misa y los hombres adustos que le rodean, el vulgo acabe por mostrarse remiso al contacto con ellos, cosa que por otro lado parecía importar poco a aquella gente, y al cabo se conoce a la orden con el apelativo de Itzalak o Itzelak, que en la lengua de mis padres quiere decir tenebroso.


Fragmento de la introducción a La Llaga de Dios, segundo volumen de la trilogía de El Tres Fuegos, que al igual que La Tumba de un Demonio, su finalización, jamás llegó a publicarse.

martes, 21 de septiembre de 2010

Denuncia abierta de Ludotecnia

Ludotecnia desea puntualizar una serie de aspectos sobre la supuesta polémica con La Factoría de Ideas y Distrimagen a cuenta del «rescate» de material propiedad de Ludotecnia de los almacenes de los segundos.

Estimados amigos, antes de comenzar mi comentario me gustaría felicitaros por el buen trabajo que estáis realizando en un momento en que la afición cuenta con pocas vías de información fiable para acercarse al mundo del rol. [Leer más]

Opinión publicada en el antiguo portal Enrolados, con fecha 11 de Enero de 2003.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Otros asuntos





Tres de las 8 portadas realizadas para la segunda etapa de Asuntos Internos, una etapa de nuestra revista que jamás se llevó a cabo porque hubo quien encontró en sus almacenes un montón de libros que habían sido hurtados al mercado durante la friolera de 5 años.

martes, 14 de septiembre de 2010

El refrito


Ahí donde lo vemos, en el mundo de la cultura cultureta, la rancia, la de siempre, la que vive y bebe del espíritu artístico de la cosa para sentirse asediada por multitud de amenazas, la misma que acostumbra a generar beneficios a base de subvenciones cuando viste de iniciativa privada, o admite sin sonrojarse que necesita ayuda y compromiso permanente, por la misma vía a ser posible, cuando se pone el traje de alternativa (esto es verídico, aunque mejor os lo cuento otro día)... Decía que en este cesto de cosas raras que todos conocemos de sobra, se estila día sí y día también el refrito como mecanismo de expresión y ampliación de curriculum.

Abomino de este estilo de hacer cultura a pesar de que también he pecado, ¡cómo no!, porque a ver quién es el guapo que se niega a que le paguen por lo que ya le pagaron, y más si uno es ilustrador, con lo poco que pesa serlo. Pero siendo sincero (¿no se trata de eso?), siempre me he mostrado reacio a la hora de dar gato por liebre, de aceptar propuestas que me animaban a vender al lector trabajo pasado como si fuese de nuevo cuño, y todo porque no me parece honesto, pues creo que el pulso narrativo, el auténtico, sea literario o gráfico, responde a un aquí y a un ahora ante el cual el consumidor final debe estar suficientemente avisado.

Así, si es pasado, que lo sea, pero con todos los sacramentos, por encima de las modas editoriales que han encontrado en el interior del baúl de los sueños perdidos, inconclusos, fallidos o agotados, una forma de reflotar sus catálogos con la ayuda de unos autores que buscan sólo ampliar la extensión de su obra a base de encontrar cacofonías y ecos donde hay ausencia de creatividad pura y dura.

El caso es que entiendo que cada proyecto de texto o de imagen responde a una forma que tiene el autor de entender su mundo en un tiempo concreto, y fallarle a eso, que es tan limpio y sencillo trasladándolo de espacio o de época, es faltar a la verdad, y los buenos creadores, como los buenos locos, nunca mienten,  nunca deberían hacerlo.

Como he dicho, he pecado, y a pesar de que no me arrepiento del todo, dudo que pueda volver a hacerlo porque me sobra prurito creativo, idiosincrasia, que diría aquél, soberbia, que dirían muchos. No, no me gusta, y no lo hace a pesar de que se está imponiendo como la peste que un trabajo hecho hace años se pueda vender como nuevo gracias a un nuevo formato…

¡Allá ellos! ¡Allá los que son incapaces de encontrarse más allá de lo que obtuvieron! ¡Allá los que son tan imbéciles como para repetirse como el ajo! ¡Que no cuenten conmigo!

Lo dicho, hay una forma de crear cultura basada en abrevar en aguas estancadas, en la que no volveré a intervenir porque creo en el aquí y en el ahora de mi obra.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Envejecer como Dios manda


Si pudiera elegir, que obviamente no puedo, elegiría envejecer al estilo de Paul Newman en vez de hacerlo como Tony Curtis, por poner un ejemplo a mano, ya que no me gustan los apaños ni los maquillajes, y en lo personal disfruto de las heridas que va dejando el paso del tiempo a su paso en los que me rodean y en mí mismo, como ya comenté cuando me referí aquí a mi idolatrada Helen Mirren.

En lo laboral me pasa muy parecido, por ello tiendo inevitablemente a buscar referencias que me sirvan en el trabajo gráfico o literario en autores que han logrado diferenciarse en sus respectivas disciplinas precisamente porque han alcanzado la madurez sin preocuparse lo más mínimo por ocultar las cicatrices.

Sergio Toppi ha sido siempre uno de mis iconos preferidos desde que lo descubrí en la revista Totem, allá como en los albores de mis andanzas realmente creativas, cuando contaba con 17 o 18 primaveras, más o menos. A partir de ahí le he ido siguiendo el rebufo, lo confieso sin ningún atisbo de rubor, hasta el punto de que guardo multitud de rastros de su abundante producción en mi biblioteca, lo que en el fondo nunca dejará de ser una buena muestra del grado de devoción que puede llegar a sentir un alumno por aquél a quien considera su maestro…

El caso es que este maestro en cuestión me ha salido respondón, vamos, que por mucho que haya intentado acercarme a su estela durante los treinta y tantos años que llevo en esto, él ha demostrado estar dotado de un algo especial que le ha permitido mantener intacta la ventaja original, obligándome a mí a redoblar mis esfuerzos por reducir distancias, con la boca abierta y la lengua fuera, como de costumbre.

El milanés es un artista excepcional, sé que no descubro nada, y por ello no voy a perder el tiempo en intentar materializar lo grande e inabarcable que resulta, porque gracias a Internet es posible acercarse a su biografía, curriculum y trabajo, en apenas un par de clicks, desperdicio de tiempo que os recomiendo encarecidamente, porque el regalo merece la pena.

Como decía al comienzo, como persona aspiro a morir sin mostrar el más mínimo rechazo a lo inevitable, declinando en mis últimos días con la honestidad física y humana de un Paul Newman, por ejemplo; pero en lo de la plumilla y los pinceles me pido hacerlo al estilo de Sergio Toppi, quien con la cuerda que le queda todavía (nació en 1932), a buen seguro nos lo va a seguir poniendo difícil a tantos y tantos como le admiramos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¡Qué importa!


Me han tachado tantas veces de polémico por ir contracorriente, que apenas me importa ahora que alguien lo insinúe siquiera. Si queréis que os diga la verdad, incluso llevo a gala que mi espíritu se conserve tan joven como para seguir recibiendo palos porque siento que hay cosas que se pueden cambiar. Pensar de otra manera sería aceptar la derrota, en cierto modo como estar un poco muerto por dentro, y sinceramente: ¡por ahí no paso!

Esta noche en que quería hablaros de Sergio Toppi porque aspiro a ser como él cuando mis huesos apenas me soporten, he cambiado de rumbo en pleno vuelo, como haría el imponente Ziz, para arrimar mis fuerzas a un Reem colosal que habita en la tierra de Nod, donde terminó sus días Caín, que hace temblar la tierra en cuanto se mueve, porque por mucho que sus detractores se empeñen en ensuciarlo acusándole de buscar la polémica por la polémica, hay que tenerlos muy bien puestos para seguir mirando donde mira, por si haciéndolo ayuda a encontrar un miserable hilo de luz entre tanta oscuridad autoimpuesta... Y eso es precisamente lo que jode en todo esto.

Huelga decir que vengo de pasar el día recreando a plumilla una tierra bañada por el Tigris al Oeste, el Éufrates al Norte, el Guihón al Sur y el Pishón al Este, y que estoy a estas horas cansado como el plomo. También que tengo Nürburgring aparcado en este sábado pasado… Y aunque me está costando un mundo escribir estas líneas, creo honestamente que la ocasión merecía el esfuerzo de señalar con el dedo cómo la ceguera de unos pocos es capaz de convertir en un estéril desierto lo que en otro lado hace germinar un debate sano, contructivo y admirable, ya que basta mirar aquí, y aquí para comprobar que la única diferencia que existe entre ambos territorios estriba en el talante de sus respectivos habitantes (¡allá los del primero y sus maniobras dispersivas!), ya que el sustrato de todos los comentarios es el mismo.  Como diría aquél: ¡con dos cogieron!

Si la actitud de Devir me la trae al pairo en estos precisos momentos, el cuerpo me pide descubrirme ante la mostrada por La Marca del Este, antes de la noticia y ahora que la conocemos todos, aunque la cosa en realidad no tiene demasiada importancia...

Por desgracia mi editorial ha sufrido el paso de la apisonadora mencionada por el Reem Avatar, tras haberme dejado yo los riñones, y los que me han cuidado las espaldas su pellejo (¡cómo jode tener que decir a tu gente que habrá que esperar otra oportunidad porque ingenuamente has permitido que el enemigo haya segado la hierba a tus pies!), tras haber sembrado el suelo con enorme esfuerzo… Sí, sé perfectamente de qué va la entrada que ha suscitado tan opuestas sensaciones, y además la he entendido, porque aquí mismo he comentado la manía que tienen nuestros dinosaurios de hacerse los orejas en cuanto a cumplir con sus responsabilidades, dispuestos a mover el culo sólo cuando la dirección la señalan los pequeños.

Y no deberíamos sorprendernos, pues la cobardía que se ampara en supuestos hechos probados sigue sirviendo de trágala y correa de transmisión para que la historia se repita ad nauseam, como servía y ha servido siempre, vamos, al amparo del manual de instrucciones que dicta que lo que articula por su boca el dinosaurio es palabra de ley, y que cualquier queja contraria o razonable sospecha, habrá de ser puesta en cautela y considerada siempre como una vulgar rabieta o una ida de olla. Por ello es de recibo entonar esta noche una sentida alabanza a la generosidad de las gentes que rodean y amparan a Steinkel, a su iniciativa, quienes han entendido el espítitu y la letra de lo vertido por Avatar, y que se han sorprendido ante una concatenación de circustancias que por ya vividas deberían incitar a la reflexión y no a la lapidación pública del poeta que apunta con el dedo al lodazal donde naufragamos día sí y día también, por ver si salimos de una puñetera vez de él.

Sí, esta noche merecía la pena mandar todo un poco a tomar por el saco, porque soy amigo del hijo del Maestro de Esgrima; porque llevo en orgullo haber escuchado a Zulfikar El-Kashef al otro lado de teléfono, reconociéndome con cariño, pronunciando mi nombre de pila; y porque Mari, madre del Reem y viuda del tipo entrañable a quien homenajeo levantando mi vaso de Number 7, con su voz quebrada me sigue llamando el despertador como si me hubiera cambiado los pañales.

En la vida uno se rodea de gente que le hace más grande, o elige proteger su ego barnizándose del pringue que destilan los mediocres… Yo he elegido dejarme acompañar por tipos que me hacen sombra, personajes polémicos a los que en días como hoy cubro la espalda sencillamente porque el cuerpo me pide guerra… Y habrá quien todavía se pregunte qué coño importa... Sí, ¿qué importa?


PD:  Pedro, ¡felicidades, todo indica que habéis dado en la diana!

sábado, 4 de septiembre de 2010

Se acerca el invierno


Tradicionalmente, Charlotte y Mikey agasajan el primer domingo de octubre a los últimos en partir y a los que quedarán. ¡Barra libre en la Charlotte Tavern!

El tren que se llevará a los hombres ha traído víveres y licor para pasar el invierno, así como a muchos de los que emprenderán el viaje hacia las montañas. También ha acercado un pequeño retén de trabajadores para cubrir los huecos que pudieran producirse (pueden ser nuestros PJs ) entre el personal de la N.W.W.C. La mayor parte de las mercancías se quedarán en el almacén contiguo a la estación, cerca del aserradero, bajo la custodia de la Compañía, aunque una buena parte de lo encargado por Mikey se consumirá en la fiesta, lo que animará la caja del establecimiento.

La única actividad del poblado a estas horas de la mañana, se centra en el río, lugar donde tres hombres se afanan por organizar los innumerables troncos que anegan el remanso, y que siguiendo la dirección de la corriente llegarán primero al caudal del río Columbia y más tarde a Robson, al Norte, para pasar el invierno en espera de ser recogidos en el mes de marzo. Varios tramperos y sus canoas se preparan para partir, evitando de este modo el peligro que entraña navegar entre los restos de los árboles a la deriva.

La operación de llevar la carga río abajo será dirigida por un grupo de siete hombres comandados por Rupert North, quienes serán los encargados de dirigir la caravana fluvial a través de afluentes y rápidos hasta llegar al río antes de que el hielo les cierre el paso, a primeros de noviembre; una vez allí el trabajo resultará más fácil y llevadero.

La corriente del Wapta llega a Corina desde el norte, para rodearla buscando la salida en esa misma dirección, aumentando de caudal y de tamaño hasta confundirse con las aguas del río Columbia. El recorrido, antes de llegar al poblado, está plagado de rápidos y desniveles. Esta zona está llena de embalses originados por las presas artificiales construidas por los castores, dado que en su orilla más oriental abundan los abedules y el matorral bajo.

Esta es una de las principales razones por la cual se eligió el lugar como situación ideal para Corina, pues supone la primera ampliación del río, donde la corriente se amansa y se crea una pequeña dársena natural. El embalse fue modificado posteriormente para permitir que con el aumento de calado se facilitase la manipulación de los enormes troncos, una vez cortados. Es en esta zona norte en donde se sitúan los campos de trabajo que se extienden hasta dos millas ladera arriba.

[...]

El frío sol de las 9 de la mañana se eleva por encima del Forbes. North y los suyos se pierden tras el recodo más cercano bajo la atenta mirada de Brawn, quien abrigado bajo su pelliza de piel de oso enciende una desgastada pipa de madera. Minutos más tarde asciende por el camino embarrado hacia la estación de ferrocarril donde comunicará por telégrafo la partida de North. Tras él varios hombres recorren el mismo sendero con dirección al centro del pueblo.

Brawn es un hombre relativamente joven, aún no ha llegado a la cuarentena. Rubio, de pelo ensortijado y elevada estatura, gusta de parecer más adusto de lo que en realidad es. Con su paso firme y su Walker Dragoon a la cintura, supone la viva imagen de la autoridad en Corina. Mientras se acerca a la caseta del telégrafo mira melancólicamente la columna de humo que asciende, desde la máquina, por detrás de la torre de avituallamiento de agua, para bajar de nuevo. «Se avecina tormenta.»

Con paso decidido entra en el pequeño cobertizo.

—Tom, envía ya el mensaje.

Legrain, el telegrafista, abandonará el pueblo junto a los hombres de la Compañía y un par de chicas de vida alegre que han trabajado todo el verano en la cantina de Mikey. La multitud de hombres que se hacinan en los alrededores tardarán muy poco en marchar. Después quedarán demasiados meses en blanco, nunca mejor dicho. Es preferible aprovechar el último tren a Golden.

—O.K., lo hago ahora mismo.

Y se sumerge en su trabajo, aspirando el suave aroma del tabaco de Brawn.

—¿Es nuevo?

—Me lo ha traído Sea desde Vancouver. Es inglés.

Brawn observa silencioso a Tom. Cuando se recibe el mensaje de vuelta, se dirige de nuevo a él y le ordena:

—Cierra todo bien antes de marchar, el año pasado se nos metió un oso...

No muy lejos de allí Mikey recoge el interior de la taberna y se prepara para limpiar el suelo. Entre las sillas descubre un Peace-Maker que recoge con cuidado, temeroso de que Charlotte le vea.

Ella, mientras tanto, se afana en arreglar las habitaciones que han ocupado hasta esta noche misma Brigitte y Denver. Al salir se encuentra la mujer que dará cumplida satisfacción a las necesidades físicas de los que quedan, siempre que lo necesiten y por supuesto previo pago del dolar de rigor. Alarga la mano a Berta y le ofrece 20$ de plata canadienses:

—Dales diez a cada una, y diles que por favor se cuiden.

Berta Campbell baja las escaleras envuelta en una toquilla de lana gruesa. Mikey, levanta la mirada del suelo:

—Despide a las chicas por mí...

—Descuida, lo haré.


Texto correspondiente al capítulo introductorio de Maia, aventura ambientada en las montañas canadienses a finales del siglo XIX, para Ragnarok. Aunque nunca ha sido publicada, debí comenzar a escribirlo alrededor de 1994, y casi lo termino en 1997. ¿Quién sabe si quince años más tarde concluyo la faena?

jueves, 2 de septiembre de 2010

Asuntos Internos




Tres de las quince ilustraciones realizadas para un libro de lecturas editado en 2008 por Zubia (Grupo Santillana), cuyo título es Txinparta 3, volumen en el cual compartí espacio con otros ilustradores. Fueron elaboradas con la misma técnica explorada en los dibujos para Nürburgring, aunque con un enfoque claramente más narrativo, y a pesar de su apariencia delicada, tuve que terminarlos tirando de entrañas porque mi padre estaba consumiendo sus últimos días. Hay quien llama a esta actitud oficio, aunque yo prefiero denominarla de otra manera, ya que no le deseo a nadie tener que superar tantas y tantas contradicciones juntas.

PD: Julian, Matilde, ¡va por vosotros y por todo lo que comenzasteis a construir juntos tal que un día como hoy de hace muchos, muchos años!