miércoles, 10 de noviembre de 2010

Lo mejor de mí mismo


El dibujo que abre esta entrada corresponde a una copia en papel de un pequeño fotolito que pertenecía a mi padre, de cuando él y otros muchos dibujantes de Bilbao luchaban codo con codo por dignificar su profesión, allá como a mediados de los 70 del siglo pasado.

La última vez que lo sostuve en las manos, el fotolito mostraba el típico tono anacarado intenso de aquellos elementos transparentes que más tarde se convertirían en finas láminas para luego desaparecer. Lo deposité en las suyas, huesudas pero aún hábiles como pocas, para perderlo definitivamente de vista. Seguramente alguno de sus buenos amigos lo habrá dejado en herencia a un nieto o a una nieta, a un Jon o a una Triana, con el recado de que lo cuiden como un tesoro porque era de Julián…

Sí, era de Julián, mi padre, y aunque recuerdo perfectamente que me lo dio para que me cuidara de los clientes, el peor enemigo, supe de sobra que seguiría siendo suyo porque para Tatito (así me llamaba) siempre había un mañana abierto a la promesa de cualquier otro recuerdo infinitamente más grande y profundo. ¡Jodido Julianchu!

No divago más, que me conozco. Rescatada la única copia que tengo de aquella verdad escrita, la traigo hoy a colación porque con esto de los diseños de la colección Cliffhanger han surgido algunos pequeños debates acerca de su acierto o desacierto, en público y en privado, y afirmando tajantemente que agradezco siempre y en lo que vale cualquier aporte, por rocambolesco que parezca, quiero explicar también que lo impermeable que suelo mostrame ante cualquier sugerencia no corresponde a un exceso de soberbia o testarudez, que también podría ser, para qué vamos a engañarnos, sino a una postura ante mi trabajo que se ha ido macerando gracias a que pertenezco a una generación de diseñadores que fuimos plenamente conscientes de que el autor es la primera y la última frontera a la hora de defender su obra.

Bien mirado, como me gusta hacerlo, es una sencilla cuestión de responsabilidad que muy poca gente llega a comprender en su justa dimensión, pero entendedme, si el diseñador alberga dudas, el cliente no hará sino ampliarlas. Si el primero presenta dos opciones, demostrará que no sabe cuál es la buena. Y si está abierto a aceptar alternativas… simplemente la estará cagando.

Soy duro de roer en esto porque me tomo mis proyectos completamente en serio.

Puede que no acierte o que lo haga por simple carambola o conjunción de astros, pero si pergeño un garañón en el que creo, difícil será apearme de la burra porque detrás de cada una de mis decisiones hay muchas horas buscando la mejor solución a mis propias dudas. Y si por fin las resuelvo y paso las conclusiones a limpio y las presento en público y las firmo, es sencillamente porque puedo defenderlas con uñas y dientes en cualquiera de sus minúsculos aspectos.

Ése y no otro ha sido el mejor y mayor legado que me dejó mi padre: el pundonor de aceptar que aun a riesgo de equivocarse, se puede luchar por ofrecer lo mejor de uno mismo.

7 comentarios:

katakraos dijo...

Ah, los clientes... haces la obra de tu vida y el comité se encarga de matarla...

Inspiradoras palabras ;)

Avatar dijo...

Tras leerte, sólo me ha venido una palabra que siempre repites y que he hecho mía, sea cual sea el contexto (últimamente en eso del rol): Dignificar.

Un abrazote :)

csm dijo...

Creo que Julianchu te dejó un tesoro digno de tu persona. No me cabe duda que sabes hacer uso de ello. ¡ y que dure !
La ilustración y la enseñanza son una joya.

Y, de nuevo, escribes en un tono intimista para llegar dónde quieres, que ya es sello de calidad de la casa. Un verdadero lujo leerte por aquí.

Besotes

Armitage15 dijo...

Hay que recuerdos me trae tu padre. Tengo en orgullo el privilegio de haberlo conocido y poder decir, aunque mucho menos que tu, desde luego, haber aprendido de el.

Un saludo, Josetxu

Agua_ dijo...

Yo, que aún me resiento de la pérdida del mío, te aseguro que me siento totalmente identificada con tus palabras. Los tesoros que nos dejan son intangibles y, por ello, más valioso que cualquier herencia física, porque te acompañarán el resto de tu existencia. Y, a su vez, te da la oportunidad de que se lo legues a tu predecesor. Julián sabía lo que se hacía, no lo dudes un segundo, si no, no serías Josetxu, con todos tus defectos, pero también con todas tus virtudes, por lo que te hace ser especial y diferente al resto. Y, mientras exista Josetxu, existirá Julián en él. Y cuando lo legues, seguirás existiendo,como Julián ahora.
Besos!!

Ana dijo...

"Lo que diferencia al hombre del animal es que el hombre es un heredero y no un mero descendiente" (J. Ortega y Gasset).

Celebro ser parte de vuestra herencia.

Muxus gigantes! Ana

AK-47 dijo...

Buenas y retrasadas tardes.

Katakraos ;) Hay cosas que no cambian. Pasan los años y descubres que tipos más viejos lidiaron con parecido toros :P

Avatar ;) XDDDDDDD O se lucha por el respeto desde el respeto o lo llevamos crudo, compañero ;)


Concha ;) Ando todo el día en modo lado derecho XDDDDDDD, y cuando salgo, pues ya ves :P De todas formas, me da que el lujo es teneros cerca ;)

Igor ;) Era un tío grande. Tenía sus cosillas, pero en el estudio parecía un rey mahorí XDDDDDDD

Agua ;) Hay veces que me miro al espejo y le veo XDDDDDDD Sé que está ahí y que ahí seguirás estando. Un besote ;)

Ana ;) Mi niña, ni él ni yo seríamos nada si no os tuviéramos a vosotros detrás. ¿Vienes este jueves?

Un abrazote

Jose