jueves, 7 de octubre de 2010

Ni me va ni me viene


Nuestro pequeño espacio cultural dedicado al ocio debería estar protegido como hábitat de especial interés, por uno, dos, o incluso más ministerios, ¡los que hagan falta!, porque supone una isla en el tiempo donde las cosas no cambian, y donde si por fortuna lo hacen, siempre lo harán a peor, negando así el optimismo evolutivo que durante millones de años ha impuesto el modelo del sano aprender de los errores, en el que no cabe la equivocación continuada pues ese camino lleva inevitablemente a la extinción.

Hecho el preámbulo, quiero decir que no tengo inconveniente en afirmar que leo a Tirano en su blog desde que tuve el gusto de cruzar algunas palabras con él en SPQRol, y que traigo este asunto a colación porque ayer tarde, entre las nebulosas del sueño y el catarrazo que llevo encima, me quedé más a cuadros que de costumbre al observar lo estúpidamente que se puede caer en las redes de una venus atrapamoscas que hace días ha comenzado su particular cruzada contra uno de los lugares más sanos que existen en la bloggosfera, El Opinómetro, enfocando directamente a su autor para cubrirle de porquería e insultos mientras gana terreno y tamaño gracias a una pandilla de incautos que no están advertidos de que son también sus víctimas, ¡y al tiempo!

Todo empieza por un sencillo: «Gracias por poner en palabras lo que piensa más de uno»; sigue por un inocuo alistarse a la iniciativa; y termina por servir inocentemente de mensajero a la planta carnívora, propagando su hedor por doquier para que vengan más moscas hasta ella. O todo empieza por caer en las redes tendidas por un anónimo que puede ser perfectamente el mismo anfitrión, por aquello de salvar el buen nombre de uno, legítimo; sigue por rasgarse las vestiduras en público porque se está convencido de que el enemigo es otro distinto; y termina inevitablemente con la presa sirviendo inocentemente de mensajero a la planta carnívora, propagando su hedor por doquier para que vengan más moscas hasta ella…

Es un juego muy viejo en el que sólo se divierte uno, que comienza haciendo populismo barato poniendo por escrito lo que piensa más de uno, o metiéndose con Varda Elentari a cuenta del cáncer del rol, ¡cómo no!, y que terminará devorando todo lo que tenga a tiro cuando el promotor se crea en disposición del tamaño adecuado, como ha ocurrido siempre con los buenos fascismos, si es que se me permite la contradicción.

Sinceramente no me importa quién es esta venus atrapamoscas que anda intentado ampliar su territorio con la ayuda de la ingenuidad y buena fe de los que ya han caído en sus redes (bastará con sentarse a esperar a ver con quién no se mete o qué filias muestra para empezar a valorar a qué intereses sirve). Lo que me preocupa de todo esto es lo sencillo que le está resultando implantarse gracias a que sigue habiendo quien no entiende que mientras te dicen que mires a una mano pueden estar bajándote los pantalones con la otra.

Lo dicho: ni me va ni me viene.

4 comentarios:

Avatar dijo...

Y pensar que el rol ha estado en manos de tipillos como éstos... Luego buscábamos las razones de que el rol anduviese de capa caída. Manda huevos.

Muchas gracias, AK ;)

katakraos dijo...

La verdad es que yo leí la entrada que mencionas, la dela venus atrapamoscas, que no sé ni quién narices es... Llevo un tiempo leyendo a Avatar, y, tendrá sus cosas, como todos las tenemos (de hecho, creo que en cuestión de ego, lo tengo yo más grande que él), pero de momento me parece un tipo coherente y educado, que tiene su postura y la defiende. Yo le he visto dar argumentos válidos, razonados y sin una palabra más fuerte que otra.

Veo un señor que lo dicho, ignoro quién es, sólo sé que se llama Carlos, que, regresando de un supuesto retiro, se dedica a insultar a alguien que leo y del que ya conozco más o menos su criterio. Lo dicho, a mí no me convence, y me parece una forma muy rancia de intentar llamar la atención.

No entiendo la obsesión que parece tener la gente con esto de montar bandos y de decirte "si no estás conmigo, estás contra mí". Realmente, yo estoy de un lado: el mío. No pretendo ser el acólito de nadie, ni seguir a ningún general a la batalla. Me gusta leer a gente que me aporte algo, y por lo que veo en las entradas de este tal Carlos, parece destilar mucha bilis.

Yo me vuelvo a seguir dibujando mis tiras cómicas y a preparar el concierto que doy el sábado.

katakraos dijo...

Y perdón por el ladrillo XD

Avatar dijo...

Grandes palabras, Katakraos. Siempre me ha parecido más enriqucedor rodearme de un público crítico que de una masa dócil y predispuesta. Supongo que será miedo a su propia fragilidad ;)

Gracias por tus palabras.

Abrazos