martes, 19 de octubre de 2010

Callejón rojo


Puede parecer un completo contrasentido hablar de hermosa plasticidad para referirse a un cómic cuyo argumento se centra en el dramático asedio a Phnom Penh llevado a cabo por los Jemeres Rojos, pero Callejón Rojo es ante todo y sobre todo una obra de una plasticidad brutal.

Escrito y dibujado por Phoussera Ing (Séra), artista de padre camboyano y madre francesa que tuvo que huir a Francia (lugar donde reside) con 14 años, dejando en Camboya algo más que recuerdos, el trabajo que traigo hoy a este espacio rezuma madurez por los cuatro costados, delatando en su concepción y terminado que su autor es ante todo un narrador que visualiza los contenidos de su historia antes de plasmarlos sobre el papel.

Comento este aspecto porque estando tan en boga la dicotomía artificial entre guión y dibujo, entre guionista e ilustrador, como si el guión correspondiera a la parte escrita y lo otro fuese una suerte de escenificación gráfica de lo primero, Séra demuestra cómo se deben manejar los mimbres de un buen cómic, ejecutando su saber hacer desde la cuidada puesta en escena que destila cada viñeta y cada composición de página, hasta la cronometrada aparición de la letra escrita en un escenario que se manifiesta ante el lector fundamentalmente a través unas imágenes desgarradas que transmiten a la perfección el momento caótico y convulso que se sugiere en la historia.

El ejemplar que tengo en mis manos fue publicado por Norma Editorial en 2004, y corresponde a la traducción de Impasse et Rouge (Editions SEFAM, 2003), pero a pesar del tiempo transcurrido sigue manteniendo vivo el mismo empaque original, gracias, entre otras cosas, a la esmerada edición que realizó la editorial catalana.

Así, a lo largo de sus poco más de 100 páginas, hoy, como hace seis años, al abrirlo resulta posible seguir sintiéndose turbado por el relato de una de los capítulos más infames de la historia, susurrado, más que contado, por un individuo que habiendo crecido y madurado en Europa sigue recordando en clave camboyana las sensaciones que vivió él mismo cuado era un muchacho que apenas había cruzado la puerta de su adolescencia, de manera que una extraña sensibilidad discurre con fría naturalidad entre soldados, armas y gentes sencillas abocadas al peor de los futuros.

Si tenéis oportunidad de echarle siquiera un vistazo, no la dejéis pasar, no os arrepentiréis.

2 comentarios:

csm dijo...

¡Qué gusto leer una crítica tan bien hecha en las formas ! y, si además, el fondo es un reconocimiento al buen hacer de la "competencia editorial" y de la ilustración y la creación de otros, te engrandece mucho más.

Si va a ser que no es necesario estar "escupiendo bilis" a diestro y siniestro...no, no es país para críos XDDDD

Un lujo leerte, Josetxu !
PD: Has hecho que me apetezca este cómic ;P

AK-47 dijo...

Buenas tardes.

Concha ;) Para qué poner a parir algo que no te gusta, con lo molón que resulta hablar de las cosas gozotxus ;)

Un besote

Jose