martes, 14 de septiembre de 2010

El refrito


Ahí donde lo vemos, en el mundo de la cultura cultureta, la rancia, la de siempre, la que vive y bebe del espíritu artístico de la cosa para sentirse asediada por multitud de amenazas, la misma que acostumbra a generar beneficios a base de subvenciones cuando viste de iniciativa privada, o admite sin sonrojarse que necesita ayuda y compromiso permanente, por la misma vía a ser posible, cuando se pone el traje de alternativa (esto es verídico, aunque mejor os lo cuento otro día)... Decía que en este cesto de cosas raras que todos conocemos de sobra, se estila día sí y día también el refrito como mecanismo de expresión y ampliación de curriculum.

Abomino de este estilo de hacer cultura a pesar de que también he pecado, ¡cómo no!, porque a ver quién es el guapo que se niega a que le paguen por lo que ya le pagaron, y más si uno es ilustrador, con lo poco que pesa serlo. Pero siendo sincero (¿no se trata de eso?), siempre me he mostrado reacio a la hora de dar gato por liebre, de aceptar propuestas que me animaban a vender al lector trabajo pasado como si fuese de nuevo cuño, y todo porque no me parece honesto, pues creo que el pulso narrativo, el auténtico, sea literario o gráfico, responde a un aquí y a un ahora ante el cual el consumidor final debe estar suficientemente avisado.

Así, si es pasado, que lo sea, pero con todos los sacramentos, por encima de las modas editoriales que han encontrado en el interior del baúl de los sueños perdidos, inconclusos, fallidos o agotados, una forma de reflotar sus catálogos con la ayuda de unos autores que buscan sólo ampliar la extensión de su obra a base de encontrar cacofonías y ecos donde hay ausencia de creatividad pura y dura.

El caso es que entiendo que cada proyecto de texto o de imagen responde a una forma que tiene el autor de entender su mundo en un tiempo concreto, y fallarle a eso, que es tan limpio y sencillo trasladándolo de espacio o de época, es faltar a la verdad, y los buenos creadores, como los buenos locos, nunca mienten,  nunca deberían hacerlo.

Como he dicho, he pecado, y a pesar de que no me arrepiento del todo, dudo que pueda volver a hacerlo porque me sobra prurito creativo, idiosincrasia, que diría aquél, soberbia, que dirían muchos. No, no me gusta, y no lo hace a pesar de que se está imponiendo como la peste que un trabajo hecho hace años se pueda vender como nuevo gracias a un nuevo formato…

¡Allá ellos! ¡Allá los que son incapaces de encontrarse más allá de lo que obtuvieron! ¡Allá los que son tan imbéciles como para repetirse como el ajo! ¡Que no cuenten conmigo!

Lo dicho, hay una forma de crear cultura basada en abrevar en aguas estancadas, en la que no volveré a intervenir porque creo en el aquí y en el ahora de mi obra.

4 comentarios:

Tremandur dijo...

Sinceramente, me parece muy noble y además coherente con la actitud que presentas en este blog me parece coherente.

Simplemente enhorabuena y sigue así.

Un saludo.

Bulldozzzer dijo...

Amén. Ojalá muchos pensaran como tú. Ojalá.

AK-47 dijo...

Buenos días.

Tremandur ;) Lo de noble podemos incluso dejarlo. Lo de coherente sí que lo acepto, y es que el mundillo de la cultura a veces canta más que La Traviata. Mucho peligro, mucho peligro, pero a la hora de ponerse las pilas, lo mejor es usar de lo ya usado :P

Bulddiozzzer ;) Hay mucha gente como yo, los conozco, así que al menos sabemos que hay «resistence» XDDDDDDD

Un abrazote

Jose

Bulldozzzer dijo...

Sí que la hay sí, pero mucho metemo que hay mucha más de la otra, y eso, poco creo que pueda cambiar.