jueves, 19 de agosto de 2010

Parábola de los ciegos


De todas las formas de ceguera, la mental me parece la peor y más peligrosa por aquello de que la cerrazón humana carece de límites, y hete aquí que sigue abundando en todos los órdenes de la vida, y para colmo acostumbra a asomar las orejas barnizada de una educación y buenas maneras que tratan de imponer el criterio que las alienta, poniendo en solfa las actitudes de los que aceptando lo beneficioso de todo debate, se atreven a exponer en público sus pensamientos, desvelando así sus posiciones.

Por fortuna formo parte de una generación que pasó por la universidad para llevarse de ella el mayor tesoro de todos: la pérdida del miedo a defender sus ideas.

No voy a aburriros contando cuántas horas pasé discutiendo con otros alumnos o alumnas en las asambleas que se celebraban en Bellas Artes, desmontando sus argumentos o tragándome los míos, ni lo que aprendí de la vida cuando fui elegido su representante en el claustro de la Universidad del País Vasco junto a otros de mis compañeros, sólo quiero recordar que aquella etapa me sirvió para saber que debía llevar la cabeza bien amueblada si quería sacar adelante mis propias ideas, y a que mis razones fuesen siempre claras para que mi boca o mi mano las expusieran de manera convincente.

También comprendí que los debates no buscan jamás hallar soluciones, sino detectar los problemas mientras se acercan o separan las posiciones de las que parten los diferentes rivales, y también que es posible terminar una refriega en el salón de actos de la facultad, alrededor de un refresco o una cerveza en la barra del bar de Económicas, matizando lo discutido, dando la razón si fuera pertinente, aceptando que no la llevabas si es el caso, o disfrutando como un jabato cuando se palpa en el ambiente que has convencido, porque la victoria en estas cosas nunca existe.

He sido siempre un gran discutidor desde que encontré razones en que apoyar mis posturas, y a perseverar en ello me ha ayudado la memoria legendaria de los Isusi y una cierta soltura natural para desenvolverme hablando o escribiendo, y esta es la razón por la que me ha gustado intervenir en charlas interminables en foros o listas de correo, y por supuesto, la que desde hace algunos años, aquí o en Nürburgring, me anima a exponer casi diariamente lo que pienso, ya que opino que es una actitud muy saludable y socialmente bastante responsable, aunque mis perspectivas sean erróneas, que podría ser.

Me he permitido decorar esta entrada con «La parábola de los ciegos», cuadro pintado por Peter Bruegel en 1568, porque retrata perfectamente los peligros que corren los que se dejan guiar por la ceguera mental, negándose a mirar lo que les rodea por ver si es posible mejorarlo o por si se descubre que hay un camino mejor por el que transitar, y va dedicado a todos aquellos que además de empeñarse en seguir siendo ciegos que siguen a otros ciegos, ¡allá ellos!, se atreven a afear públicamente la conducta de los que quieren seguir manteniendo los ojos bien abiertos, enarbolando una ramplona forma de entender el respeto al prójimo.

¿A qué demonios tienen miedo?

4 comentarios:

Felipe Reyes dijo...

Pararás algún día ¡ja, ja, ja! Buenísimo, maestro.

Felipe.-

AK-47 dijo...

Buenas noches.

Felipe ;) XDDDDDDD Ya estoy mayor para cambiar de frecuencia XDDDDD ¡Un abrazote especial! ¿vale?

Jose

csm dijo...

Tienen miedo a descubrir que "su" verdad no es "la verdad", que los esquemas "inflexibles" se parten con un soplido y que la diversidad, la "otredad" cuestione sus cimientos obligándoles a pensar y a mover "el culo". Conformismo, rigidez, inmovilismo... indudablemente más cómodo que el aguijón de avispa con el que nos regalas desde aquí :-)
Un besote y gracias por el diálogo.

AK-47 dijo...

Buenas noches.

Concha ;) ¡Cuánto tiempo! XDDDDDDD Si, es más cómo quedarse con la copla de que la verdad de uno e la que vale, no sea que descubras que estás equivocado... ¡con lo divertido y emocionante que resulta equivocarse en un ida y vuelta que no ha sido bien medido! XDDDDDDDDD

Un besote ;)

Jose