jueves, 29 de julio de 2010

[Sin interés]


20-ago-2005 / Una buena oferta [Sin interés]
Norbert [Robert Hill. BW] no ceja en su empeño para que me integre en su plantilla. Su empresa está creciendo y asentando el negocio. En 2003 éramos los únicos que tratábamos estos asuntos, pero poco a poco nuestra ventaja se ha ido disipando.

Sinceramente no sé qué hacer. La oferta promete, es sólida, y bien mirado las expectativas de crecimiento son mejores allí que aquí, lo que me aseguraría recorrer un bonito territorio antes de retirarme. Le he pedido que me deje pensarlo todavía un tiempo, llevo entre manos un par de asuntos que me van a tener entretenido hasta diciembre, y me parece inapropiado dar ahora el salto.


21-ago-2005 / Sin título [Sin interés]
Llevaba tiempo sin hacerlo, pero acabo de volver a soñar con la ventana, aunque hoy había algo más con ella que no sabría explicar.

Hace calor. Escribo en calzoncillos. Por la ventana física que tengo delante,veo el horizonte de la madrugada vienesa sin lograr quitarme de encima la sensación de que la otra ventana corresponde a un entorno tan físico como el que estoy percibiendo.


21-ago-2005 / El juego II [Sin interés]
He aprovechado la madrugada y parte de la mañana para quitarme de encima un informe que acabo de entregar. El otro día dejé inconclusa la reflexión que estaba llevando a cabo. Antes de meterme a la cama, espero concluirla.

Decía que Iraq era el lugar idóneo para aplicar nuestra filosofía mercantil porque a diferencia de Afganistán, tiene petróleo y una estructura de soporte que aunque dañada por el largo embargo supone una buena base para comenzar de cero. Ahora bien, el escenario estaría incompleto, o resultaría en extremo frágil, si Irán se encontrara con las manos libres. Nuestra intervención en Afganistán vino a cerrar esa posibilidad.

La llegada del hechicero [Paul Bremer] marcaría el inicio de la política económica sin restricciones que llevábamos tanto tiempo deseando. Sin embargo, el aparente campo abonado para la incursión de nuestras empresas se volvió rápidamente un territorio infestado de violencia, en el que se hacía necesario abordar el asunto de la seguridad con la misma prioridad conque se abordaron otros.

Mi trabajo en ese momento consistía (todavía consiste) en vender seguridad a un precio que muy pocos pueden pagar, pero que arroja un magnífico volumen de beneficios —no estamos solos, sobre el teatro iraquí hay al menos siete empresas que se dedican a lo mismo y que se reparten el cada vez más pequeño pastel, procurando asumir pocos riesgos—. En este entorno, los mercados más suculentos no corresponden a los negocios habituales para una actividad económica tradicional, sino que se han trasladado a la franja difusa gobernada por las grandes empresas de Seguros y Seguridad, lo que en cierto modo supone una paradoja que comienza a asfixiarnos, pues «el negocio», ahora, consiste lo mismo en mantener viva la llama del conflicto que en asegurar la actividad de nuestras empresas y gobierno.


25-sep-2005 / En forma [Sin interés]
Terminé por hacer caso a Gloria y a Norbert [Robert Hill. BW]. No se puede vivir sin un pequeño descanso de vez en cuando, o lo que es lo mismo: ya no soy un chaval. A fin y a cuentas, Phill [Rupert Concrane. SIMS] ha demostrado estar preparado para cubrir mi posible ausencia, ya que si todo discurre como está previsto y cerramos los contratos, seguramente para enero me encuentre compartiendo nómina con Norbert, quien me ha asegurado que lejos de modificar su oferta, mis vacaciones suponen un «añadido», pues para lo que viene, me quiere fresco.


26-sep-2005 / Harald [Sin interés]
Coincidí con Harald [Dietrich W. Forgue. Corresponsal UPI] en el Charles De Gaulle, cuando  yo esperaba el avión que me llevaría a Los Ángeles y él el que le devolvería a Bagdad. A pesar del visible esfuerzo que realizó para mostrarse bien, no pudo ocultar su cansancio ni su permanente estado de alerta. Declinó mi posible ayuda.

Harald es un tipo al que lamentaré siempre haber conocido tarde. Nos vimos por primera vez a finales de 1987 o principios del 88, en los alrededores de una aldea kurda del norte de Iraq. Ni aquel era el mejor lugar para conocerse, ni lo fueron los sucesivos donde iríamos encontrándonos. Él intuyó pronto a qué me dedicaba yo, y me lo confesó, y fruto de aquél arranque de sinceridad surgió una buena amistad en la que nuestros respectivos trabajos jamás se vieron implicados.

En buena medida a él le debo haber iniciado esto, pues tiene la idea fija de que conviene reflexionar en público, contar los miedos en público, contar las alegrías en público, como terapia, «aunque tengas que hacerlo con seudónimo».


29-sep-2005 / Vuelvo a Praga [Sin interés]
Se acabó el descanso. Mañana me acerco a Praga para pasar allí lo que queda de semana y posiblemente el lunes también. El cliente [Shevardnadze Int.] ha aceptado por fin los términos del acuerdo y Phill [Rupert Concrane. SIMS] ha preferido que sea yo, personalmente, quien me encargue de cerrar el trato (sé que él lo hará perfectamente cuando me haya ido).

El negocio se concreta en un contrato puente: la aseguradora afianza la operación corriendo con nuestros emolumentos con cargo a la póliza. El cliente parece satisfecho.


04-oct-2005 / Gloria [Sin interés]
Gloria ha decidido marcharse y me alegro por su sensatez. Si bien puedo mostrar algún reparo ante la forma distante en que me lo ha anunciado, no puedo dejar de mostrarme indulgente con su comportamiento… Y lo curioso del caso es que durante el viaje de vuelta de Praga no he dejado de pensar en ella ni un momento.

Se avecinan cambios importantes en mi vida. Concluyo una etapa y todavía no estoy seguro de poder iniciar otra. No sé, tengo dinero suficiente como para frenar en seco, cambiar de ruta y tomar otra, y ella podía formar parte de ese futuro.

Gloria ha supuesto estos años algo más que una excusa para volver aquí; mucho más que una forma de no sentirme tan viejo. Ha venido siendo una raíz que iba creciendo a mis pies y que había conseguido hacerse su sitio. Imprescindible. La quiero, la necesito… Pero no he tenido huevos para decírselo.

Nada que ver con Ariel [Ariel Mills de soltera. Matrimonio 1976-1984]. No, por fortuna no tenía nada que ver con mi primera esposa.


06-oct-2005 / Streams Of Whiskey [Sin interés]
Llueve con intensidad. El horizonte se emborrona para convertirse en una masa gris plomo que engulle la ciudad a lo lejos. Me duele la cabeza.

No sé cuanto tiempo he pasado naufragando entre recuerdos y ahogándome en alcohol. Ni siquiera sé si lo he hecho de pie o tumbado, ni tampoco si aguanté mucho o poco. La botella a medio terminar que hay sobre la mesa y la que vacía descansa en el suelo, me han hecho temer lo peor. Por suerte ni he escrito nada ni he llamado a nadie (la rellamada me pone en contacto con la central de taxis). Me duele la cabeza y tengo un ardor de estómago que refluye ácidos gástricos a través del esófago.

Gloria, sí, Gloria. Gloria tiene la edad de mi hija, y tal vez por eso me aferré a ella como una tabla en mitad del océano. Sus brazos, sus piernas, sus manos, sus dedos, sus pechos, su cintura, su pelo, su boca, sus ojos…

No supe implicarme o no quise hacerlo, ¿a qué coño estoy esperando? Hay momentos en la vida en los que no cabe plantearse si el tren que acaba de pasar es el último o el primero, sino si puedes permitirte el lujo de dejarlo pasar…

Me ducho y la llamo. Me duele la cabeza.


Texto correspondiente a la serie de JdRs iniciada con Quidam, que comenzó a ser escrito en forma de blog tras la publicación del citado libro, y que a partir de ya mismo deja de ser público hasta nueva orden. ¡Lo siento, Tirano, pero llegamos primero con el formato Clasificados!

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