sábado, 3 de julio de 2010

Las carreras


Si me apasiona el mundo de la competición de automóviles es porque considero que es muy similar al profesional o empresarial, donde la búsqueda del éxito, amén de suponer una prioridad, pone de relieve la calidad de los participantes y el nivel de responsabilidad conque han abordado sus respectivos quehaceres, ya sean estos personales o comunitarios.

Por formación, o tal vez por ausencia de deformación, más bien, la mayoría de aficionados al motor entiende que durante esta temporada 2010 un Virgin no puede ser comparado con un Red Bull, por ejemplo, ya que ambos vehículos disponen de ventajas e inconvenientes que los separan abismalmente en la parrilla, cuestión que una vez comprendida no impide que se disfrute de ambas escuderías y se sufra si una u otra no alcanzan a cubrir las expectativas que se depositan en ellas antes del comienzo de cada carrera.

Todo esto ocurre porque hay datos suficientes y al alcance de cualquiera, de manera que con ellos en la mano es posible afear a Williams preguntándole qué ha ganado en los dos últimos años, o en qué ha andado entretenida, pero también exigir a Ferrari o McLaren que respalden con hechos su supuesta categoría, y en consecuencia, nadie dudaría en poner el grito en el cielo si por un casual la de Woking o la de Maranello renunciaran a sus esencias.

Obviamente para valorar en su justa medida, reprochar o reclamar algo, lo que sea, o para abrir la boca siquiera, hace falta conocer de qué va lo de las esencias de marras, o en su defecto cuál ha sido la filosofía de cada equipo en el tiempo que ha intervenido en el mundial de marcas, cómo ha abordado las victorias o las derrotas durante su trayectoria, etcétera, etcétera.

Y aquí quería llegar yo, porque el mundillo rolero se está asfixiando por una preocupante falta de información, y lo que es peor, por un brutal desconocimiento de su historia, y no me estoy refiriendo a la vulgar catalogación a la que se nos tiene acostumbrados, en la que la enumeración de trabajos realizados supone por sí misma una categoría indiscutible. Por cierto, ¿alguien sabe cuál era la filosofía editorial de Joc, o de La Factoría de Ideas?, ¿alguien conoce por qué hicieron las cosas como las hicieron, por qué la catalana naufragó y la madrileña simplemente decidió cambiar de aires para competir en otra liga (esto no es mío, que conste)?, ¿alguien podría responderme a la pregunta de por qué nadie se ha interesado por ello mientras nos consolamos jerarquizando sólo éxitos y fracasos?

Os voy a contar un secreto: Ferrari es considerada grande en la F1, a pesar de sus numerosas etapas negras plagadas de tropezones y riñonazos, porque desde que comenzó el mundial de pilotos estuvo presente en él, y a lo largo de 60 años, que se dice pronto, ha procurado siempre ser fiel a su esencia, es decir, a no depender de nadie que no trabaje en sus filas para construir sus máquinas.

Sinceramente, a mí no me parece tan complicado de entender. Tal vez por eso mismo me siguen gustando las carreras de coches desde que las descubrí con 14 años.