domingo, 25 de julio de 2010

Fin de siglo


Lo que son las cosas, Norma Editorial, en plena crisis económica, ha puesto a la venta un volumen que incluye dos aventuras de esos dos monstruos de la historieta que responden a los nombres de Enki Bilal y Pierre Christin, y por el módico precio de 22,00 Euros (casi lo que costaba cada una de ellas por separado). A cambio de haber visto reducido su tamaño por aquello de seguir siendo competitivos en el mercado (¡que sí, que estas cosas funcionan!), el volumen llega a las 200 páginas encuadernadas en tapa dura (¡que sí, que se puede!), editado en un papel satinado mate que no transparenta, en el cual las fabulosas ilustraciones del artista yugoslavo afincado en Francia respiran con un color más que respetuoso y adecuado, y que incluye como intermedio, una amplia entrevista realizada por Benoît Peeters al dibujante y al guionista, destapando sus afanes, inquietudes y creencias ideológicas, políticas y humanas.

Dejo de meter el dedo en nuestra llaga porque hoy me apetece charlar sobre el aspecto eminentemente social, crítico o reivindicativo, como os apetezca, que ha empapado desde siempre las temáticas tratadas por el llamado cómic europeo, y también el sudamericano, que no se me olvide, seña de identidad que diferencia a ambos, y de manera bastante clara, de la limpieza de conceptos que barniza al americano, explorando una actitud de denuncia ante la vida que ni Alan Moore ni Frank Miller, ni la madre que los trujo a todos, han sabido emular en sus más arriesgadas novelas gráficas.

Sí, así queda la mar de contundente y bonito, y así quiero que quede escrito, porque recuerdo a Alak Sinner, de Muñoz y Sampayo, o las obras de Altuna, de Breccia, de Ilic, de nuestro Carlos Giménez, y de tantos otros a los que debo buena parte de mi capacidad analítica ante lo que me rodea (casi aprendí a leer con los TBOs que traía mi padre a casa), y que qué queréis que os diga: se me ponen los pelos de punta de sólo recordar sus viñetas.

Enki y Pierre son de estos, de los que armados con palabras o lápices han luchado con violencia contra lo que nos envuelve y traga, sin paños tibios, denunciando la vileza humana y retratando también su grandeza, intentando de cualquier modo cambiar realmente el mundo, o al menos contribuir a su cambio…

No me extiendo. Las Falanges del Orden Negro es una obra que describe la particular historia crepuscular de un grupo de ancianos que buscan ejecutar una venganza en la que ya no creen, y Partida de Caza supone una reflexión en profundidad sobre los cimientos corrompidos de cualquier poder, aunque su argumento se cimente alrededor de la descomposición de la Unión Soviética.

¿Queremos pensar, o pasar el rato mientras hacemos que pensamos? Fin de Siglo es una bonita oportunidad para que comprendamos dónde estriba la diferencia, y por poquito dinero.

No hay comentarios: