martes, 25 de mayo de 2010

Benditas sinergias


Hace apenas un mes, Igor Arriola me proponía optar a la licencia de CthuluTech, toda vez que la ocasión la pintaban calva, pues la fenomenología surgida alrededor de OK Games desde primeros de año, así como la desinteresada liberación de la aventura The Manchuarian Incident llevada a cabo por su autor, Rubén Rivera Cisneros, suponían un magnífico caldo de cultivo para lanzar el juego. A pesar de lo goloso de la circunstancia, desestimé la idea como acostumbro a hacer habitualmente con otras propuestas similares que surgen en el seno de nuestra editorial —sigo erre que erre con la idea de que si algún día Ludotecnia traduce algo, ese algo tendrá que ser al menos tan especial como lo que somos capaces de hacer en casa—, ahora bien, intuyendo que tarde o temprano alguien vería la misma oportunidad que había vislumbrado el bueno de Igor, o que incluso ya estuviera sobre su pista desde mucho antes, porque el juego a todas luces merecía una mejor fortuna que la que ha tenido.

Bien, todo indica que CthuluTech va a ser traducida por Edge Entertainment, cuestión que me satisface sobremanera, por esa afición que parece ahora huérfana y que espera ansiosamente el juego, porque el libro es precioso y publicándolo Edge me aseguro un ejemplar gratuito, y porque la actitud de la editorial sevillana augura para los Juegos de Rol en nuestro país, un futuro cercano muy alejado de los agoreros nubarrones que acostumbran a acompañarnos. Como diría aquél, ¡miel sobre hojuelas!

Dicho lo cual, quería extenderme hoy sobre un fleco que surgió en la conversación posterior a la mesa redonda del miércoles pasado en Radio Telperión, en la que discutimos brevemente sobre la mala imagen que arrastra la creación autóctona en favor de la traducción de material foráneo, a todas luces más sencilla de elaborar y menos arriesgada de vender, que ofrece un lamentable escenario que parece una pescadilla que se muerde recurrentemente la cola, y de cuya dinámica asfixiante es muy difícil salir para las editoriales patrias que se atreven con el reto de hacerlo todo, desde la idea a la conclusión del libro.

Y es que el producto hecho íntegramente en España no dispone de sinergias como las que favorecen la llegada de juegos extranjeros (no me refiero, obviamente, al desastroso desenlace sufrido por OK Games), y aunque la verdad es que no se intuyen culpables, sino más bien una situación que se ha macerado con el paso de los años sin que nadie la haya atendido como merece, lo cierto es que la ausencia de apoyos externos (publicidad latente o pasiva que acompaña toda iniciativa ultramarina, etcétera), o de canales de comunicación de carácter generalista adecuados, lastran en exceso la producción netamente nacional.

Bastaría meterse en las listas de correo más viejas y buscar discusiones de principios de siglo para entrever con qué ahínco se defendían las tesis que afirmaban que traducir juegos ajenos era mucho más costoso y difícil que hacer juegos propios; y bastaría echar un vistazo a nuestro alrededor, en el presente, para comprender rápidamente la falacia de ese argumento…

No me extiendo. Si ya es complicado hacerle entender a un público que ha vivido adormecido durante década y media, lo complicado que resulta ponerse ante una página en blanco y parir una propuesta jugable que pueda ser vendida o compartida; o lo complejo que resulta aglutinar el esfuerzo de escritores y dibujantes y grafistas, o impresores, alrededor de una iniciativa que pretende llegar a las estanterías de las tiendas; lo que se me antoja imposible de cambiar en nuestro entorno inmediato es esa inercia perniciosa tan nuestra que mira de reojo o con el ceño fruncido cualquier juego que no venga precedido del made in donde sea con tal de que no sea Spain, of course!, porque ese es nuestro mayor Talón de Aquiles, y mientras no lo resolvamos, seguiremos tragando sólo con lo que nos echen, cuando lo propio sería que hubiera sitio para todos y se pudieran medir correctamente las fuerzas.

Sea como fuere, desde aquí mando mi más efusiva enhorabuena a la gente de Edge, porque el CthuluTech es una bonita alternativa que a buen seguro agradeceremos todos. ¡Bienvenida sea!

4 comentarios:

Fatelux dijo...

Muy interesante y acertada tu reflexión. Tal vez con juegos como "Mutantes en la sombra" o "Akelarre" vimos nuestra mayoría de edad como productores de nuestro propio rol, que por cierto es de gran calidad y nada tiene que envidiar al anglosajón. Tal vez nos puede como sociedad lo de que lo de fuera es siempre mejor.
En fin, pienso que esta época es buena para ver renacer el rol nacional, por lo pronto, me haré con el Akelarre, lo juegue o no. Al menos lo leeré y disfrutaré de buen rol nacional.
Espero hacer lo mismo con "Mutantes en la sombra", pronto?

Un saludete desde las Islas Afortunadas¡¡¡

Bulldozzzer dijo...

¿De verdad alguien pudo tan si quiera imaginar que producir material propio es más sencillo que importarlo?

Debió ser con seguridad alguien que jamás intentó escribir nada, pues a todas luces, o a partir de tres dedos de frente, se hace evidente que no nunca podrá ser así.

Yo personalmente nunca he considerado el rol extrangero categóricamente mejor que el patrio, de hecho, proporcionalmente es posible que sea de mayor calidad dado que cuando tendemos a la explotación irreflexiva sacojuegosymanualescomochurros, la calidad suele decrecer ominosamente. Un buen ejemplo de ello es Mutantes (Por cierto Ak, hace tiempo escribí un relato cortito de Mutantes G2, que no es gran cosa, pero que casualmente hace poco lo colgué en el blog).

Y offtopiqueando de nuevo diré, que es un placer ver que este blog rebosa de actividad reciente, en contrapartida a la apariente quietud que se percibía cuando me topé con él.

Saludines

Bulldozzzer dijo...

Creo que en la posición de términos algo ha quedado confuso. Mutantes no es un ejemplo de sacar cosas como churros, si no de gran juego patrio XD.

alberto_orco dijo...

Bueno,dos cosas.

La primera y más importante es el estar deacuerdo tanto con los compañeros de más arriba como con Jose. Traducir rol foráneo es menos costoso (que no carente de trabajo y complicaciones) que editar rol propio y pátrio.

La segunda. Me niego a pensar que hace más de diez años se alcanzara el techo en cuanto a producción de rol nacional y desde entonces todo haya ido cuesta abajo.

Si bien es cierto que el número de grandes proyectos por parte de editoriales "serias" a decrecido alarmantemente, también lo es que ha surgido una cultura de crear rol libre, llamemosle "indie". Las facilidades que ofrece la autoedición o la venta en pdf ha dado como resultado que muchos autores "no profesionales" se aventuren a sacar a la luz (incluso al mercado) sus trabajos.

Yo mismo tengo algún proyecto en proceso.

La industria no ha desaparecido si no que, al igual que la energia, ha mutado en algo diferente. Más resistente a los caprichos y vaivenes del mercado.

P.D: Espero con cierta curiosidad el SS Hospital. Que conste.