martes, 2 de marzo de 2010

El buenismo

Años creyendo que pisabas sobre firme y te encuentras con que has caminado todo el tiempo sobre una capa de hielo que el cambio climático ha ido devorando hasta convertirla a día de hoy en una finísima película que a duras penas soporta tu peso…

Hoy he descubierto que mi mapa del mundo necesita recambio, y me han venido inmediatamente a la cabeza las palabras de Avatar durante la entrevista que le hicieron en Radio Telperión hace pocos días, cuando afirmaba que en lo nuestro hay exceso de buenismo. Y he pensado también en la cantidad de dentelladas que he dado al suelo gracias a las buenas intenciones de algunos que me han rodeado y rodean en este mundo, y aún en el otro, en el de afuera, y en que el concepto es esquivo o falaz, o ambas cosas a la vez, porque lo que realmente lleva en sus entrañas son unas enormes dosis de cobardía.

¡Ay, la cobardía. Qué cómoda es cuando el que corre con los gastos es el de al lado!

Llevo tiempo pidiendo más criterio y más implicación a las partes intervinientes en el mundillo de la creación y consumo de los Juegos de Rol, pero observo con cierto desencanto que visto lo visto todavía me queda otro buen trecho de reclamación al maestro armero por ver si me oye de una puñetera vez. Y es que como no mejoremos el sentido apreciativo vamos listos. Y si encima no afinamos el lado crítico y nos dejamos de cumplimientos de fechas o promesas para meter mano a la calidad de los textos, ilustraciones y ediciones, incluyendo precios, aún iremos peor. Y si dejamos que nos gobiernen los del paladar único, ni os digo.

Hace años, en un número de la RPG Magazine, el editorial reclamaba más cultura del Rol, y yo, ejerciendo de buen buenismo contestaba desde Enrolados que la cultura comenzaba por atender a las raíces y apoyarse en ellas, porque para colmo las habíamos tenido y no venían de yankilandia, pero debo reconocer que el esfuerzo ha resultado baldío porque hoy, como ayer y como anteayer, prevalece la sintonía del buenismo amigo, ése que acaricia la oreja y consentimos con agrado aunque apunte a un lugar que no percibe nadie más que nosotros.

¡Ay, ese buenismo en concreto. Qué cómodo resulta cuando al que hiere es al otro, cuando al que reclama promesas incumplidas es al otro, cuando al que exige fechas es al otro!

No deja de tener su gracia la mención que hago a la cobardía y al buenismo en un escenario protagonizado por la llamada de auxilio de una editorial rival cuyo nombre os ahorro, pero que hace unos años, y a través de uno de sus responsables, me exigía a mí, en un foro público, valentía para tirar la toalla en vez de seguir arrastrándome por los suelos… Por buenismo nadie parece recordar ahora las vías muertas que han ido dejando atrás los mismos que cumplían fechas y promesas sin importar a qué precio, y que enarbolando promesas y fechas que no han podido cumplir indicaban a los demás lo que debían hacer y lo que no.

Será porque Ludotecnia no ha gozado de buenismo en su amplio sentido, o porque sus seguidores no son unos indocumentados y saben lo que llevan entre manos, pero el caso es que aquí seguimos, incumpliendo promesas que jamás prometimos.

3 comentarios:

PiratF1 dijo...

Hay gente que antes de atacar al vecino cuando se ahoga debería preguntarse si éste ha leído y asimilado el "If" de Kipling. Posiblemente le tendería la mano o saldría corriendo dependiendo de su grado de cobardía.

Un abrazo compañero.

Juan

Nah dijo...

ay, Jose Jose Jose...

lo q pasa es q no tiene ojos para las nuevas formas de negocio...

el mecenazgo es el futuro :P

un abrazote!!!!

AK-47 dijo...

Buenos días.

Juan :) «If» debería ser asignatura obligada ;)

Paco ;) Donde esté la capacidad de seguir soñado, que se quiten las chanflainas ;)

Un abrazote

Jose