jueves, 30 de abril de 2009

Schumacher y el D&D

A los 13 años ya seguía con deleite las andanzas de Jackie Stewart en su Tyrrel azul por los circuitos del mundo. Luego, con la adolescencia bien asentada, vinieron mis desvelos por Niki Lauda y su Ferrari, y más tarde, ya en mi época universitaria (¡Dios, qué años!) el hipo me lo quitaba un tal Gilles Villeneuve (¡qué arrancadas en la parrilla de salida!). Tras la muerte de este último en accidente (Bélgica) todo cambió, abandoné durante un tiempo el seguimiento de El Circo cuando Prost iba bien encarrilado a por sus primeros títulos, y lo retomé más tarde la temporada anterior a que Senna se matara en Monza, creo recordar… No, no es una historia de necrológicas, pero lo parece, ¿a que sí? [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº66, con fecha 16 de septiembre de 2002.

sábado, 25 de abril de 2009

Yo, bufón


Yo, Bufón…

Como parte integrante de lo que se considera intelectualidad, el periodismo de opinión siempre ha estado mal visto, bien porque analiza la realidad con ánimo de ponerla en solfa, resultando molesto; o porque dice analizarla mientras la pone al pairo de los intereses adecuados.

Yo mismo estuve a punto de estudiar Periodismo porque me gustaba sacar punta a lo que me rodeaba, pero me quitó la idea de la cabeza un profesor seglar de Menesianos, cuando me afirmó rotundamente que para opinar no hace falta ser periodista, y que por tanto convenía que me hiciera un buen profesional de otro campo antes de meterme a tamaños menesteres, pues así seguro que encontraba espacio. Sospecho que su consejo tuvo mucho que ver con que para aquel entonces, había hecho yo algunos pinitos y demostrado mis facultades para ver la vida de otra manera, mostrándome muy hábil y contundente en el arte de la dialéctica. Nada del otro jueves, no magnifiquemos las cosas. Le hice caso, cursé y concluí la carrera de Bellas Artes, comencé a dedicarme profesionalmente a todo esto, y como me predijo Don Javier: encontré hueco.

El caso es que leyendo los viejos artículos para The Frek Times que estoy compartiendo con vosotros, y los que he recuperado de Ociojoven y os pasaré en cuanto terminemos con los primeros, me ha asaltado una sensación de desamparo absoluto, porque no quedando lugares generalistas donde opinar libremente para que libremente lean los aficionados y saquen sus conclusiones, todo se ha reducido a una línea de defensa nutrida de blogs que está siendo asediada o ninguneada por el grueso de nuestras editoriales roleras.

El asunto, entendedme, no tendría mayor calado si no fuera porque las mismas iniciativas que andan ahora enrocadas en sus respectivas Torres de Marfil y lanzan aviesas jabalinas contra las opiniones vertidas en algunos blogs, tuvieron en su día revistas más o menos vestidas de generalistas, que incorporaban entre sus páginas insultos zafios a la competencia y tendenciosidad a raudales (Dosdediez); aún afiladas líneas firmadas por un anónimo Perro malo (RPG); o más recientemente, y en versión red de redes, inocuas aportaciones de colaboradores de las que los promotores no se hacían responsables (NSR).

Por todo esto me choca enormemente que aquellos que enarbolaron el derecho a opinar, el de la libertad de expresión, y clamaron respeto ante lo que surgía en sus páginas o portales, hayan olvidado tan pronto usos y costumbres pasados, tratando ahora de deslegitimar las iniciativas que intentan verbalizar las preocupaciones de los aficionados, mientras hacen lo imposible para que el rebaño vuelva a leer el Pravda. En el mundo exterior, los buenos blogs independientes son abrevaderos donde se nutre la gente inteligente, desde revistas especializadas, articulistas, editores y escritores, hasta coolhunters (buscadores de tendencias); así mismo, son lugares respetados porque suponen espacios donde percibir el pulso de los diferentes sectores y observar cómo surgen las demandas o hacia dónde apuntan las inercias del mercado. Pero en nuestra corrala, como no podía ser de otra manera, se desprecian directamente.

Pálpándome la ropa, por si las moscas, vamos, tengo la intención de comenzar mis artículos de opinión con un rotundo y elocuente Yo, bufón, para que no se levanten más ampollas que las indispensables, y por aquello de que a los bufones se les consentía todo, incluso decirle al conde lo fea que era su esposa.

La ilustración corresponde a una propuesta elaborada para Gastón y Daniela, basada en una idea de Guillermo Wakonig (e.p.d.).

jueves, 23 de abril de 2009

El precio de las cosas II

Lo dejamos en el punto en que parecía claro que disponemos de un mercado pequeño que obliga a la realización de tiradas muy cortas, y habíamos explicado someramente la repercusión que esto podía tener en el precio de los Juegos de Rol. Nos quedaba por ver si hay algo en la organización de los factores que intervienen en el tramo de la comercialización (distribución y menudeo) que pueda ayudar a abaratar el producto que el editor pone en manos del aficionado, porque las diferencias de precios existentes parecen indicar que algunas políticas de comercialización pueden ser mejores que otras para el bolsillo del consumidor. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº65, con fecha 9 de septiembre de 2002.

miércoles, 22 de abril de 2009

El precio de las cosas I

No imaginaba yo que anduvierais todos tan preocupados por el precio del material rolero que consumís tan ávidamente. Tampoco era consciente de que siendo ésta una cuestión de tanta importancia para vosotros, hubiera tan pocas explicaciones al respecto, hasta el punto de que parece materia reservada. Os diré que he revisado bastante material escrito y he pasado mi par de horitas buscando en el Google intentando localizar algo y no he hallado nada, salvo alguna breve mención al respecto. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº64, con fecha 2 de septiembre de 2002.

sábado, 18 de abril de 2009

El octavo pasajero


El cuentagotas delata una actividad inusitada. Poco a poco hemos ido pasando de los cuatro gatos que frecuentábamos este blog, a estar los mismos pero sabiéndonos acompañados por algo más que a día de hoy no ha delatado ni su posición aquí (lo comprendo, ¡vaya si lo comprendo!), ni la mía en el exterior.

Tanto silencio no me extraña. Tampoco me preocupa. He comentado alguna vez que Ludotecnia y esa bendita palabra suelen ejercer de sinónimos, pero el caso es que mañana este lugar cumple su primer año de existencia, y aunque no llega a la estatura que está adquiriendo Nürburgring (tuvo momentos a comienzo de temporada en que andaba entre 500 y 600 visitas diarias, con puntas de 900, aunque ahora se ha estabilizado entre 300 y 400), el número de recurrencias supera con mucho al de los habituales. Dicho en cristiano: hay enganchados que se pasan por aquí regularmente, pero que callan vaya usted a saber por qué.

Comprendo que poner esta nave lejos de los potentes motores de búsqueda de Google, comportaba el riesgo de pasar completamente desapercibido (lo sabía desde el inicio de la aventura, para qué negarlo), pero así lo quise y no me arrepiento de haber tomado aquella decisión.

Nos conocemos todos, y en algunos aspectos, incluso demasiado. Haber comentado en algún sitio que había tenido la ocurrencia de ponerme a escribir un blog, habría acarreado su posible cierre precipitado en el peor de los casos; y en el mejor, que yo no hubiera podido hablar con tanta libertad como he hecho hasta este preciso momento. Me conozco, y yo sí que demasiado. Sólo pensar en tener que responder las abundantes y aburridas preguntas que suelen suscitar mis comentarios o textos cuando son leídos por según quiénes, y en según qué lugares, me producía con anterioridad una extraña sensación de desasosiego que me alegro de que no me atenace cuando me siento frente al ordenador para escribir unas líneas aquí, porque la suma de entradas en absoluta tranquilidad me está resultando satisfactoria, y quiero que lo siga siendo.

Así las cosas, llevo días pensando en la actividad que delata el cuentagotas, y en por qué aún no se han desatado las alarmas ahí fuera. El trasto no reacciona ante el refresco de la pantalla, sino que registra firmas diferenciadas (como ocurre en mi otro blog). Obviamente habrá quien haya dado con este sitio como yo mismo me he topado con cientos de bitácoras en Internet, por pura chiripa, y cabe la posibilidad de que le haya gustado tanto como para volver de cuando en cuando (por consolarme con la idea, que no quede). Puede, incluso, que haya temas de los que he tratado que resulten del agrado de lectores interesados en lo que piensa un viejo AK-47 sobre el mundo de la literatura, la ilustración, el diseño, la edición, los JdR, etcétera. Sospecho que puede haber entre estos últimos quien se haya sentido tentado de volver una y otra vez…

Sea como fuere, tengo la sensación de ser como la nave alienígena que aparecía en Alien, aquélla de la que surgía la ecobaliza que desencadenó todo, el lugar olvidado en cuyas entrañas habitaba un horror que merecía el silencio eterno.

sábado, 11 de abril de 2009

Armonía


Munari, Dorfles, Ogilvie, son apellidos que seguramente no os dirán nada, pero creedme si afirmo que corresponden a hombres que desde sus respectivos ámbitos profesionales han hecho mucho por modelar el mundo en que vivimos. Lo de menos, ahora, es quiénes fueron o qué han supuesto para nuestra historia reciente, porque desgranar sus contribuciones al mundo del diseño, del arte o de la publicidad, se escapa con mucho de la intención de esta entrada; lo importante es que cultivaron el refinado arte del equilibrio y la claridad en los planteamientos que manejaban cada uno de ellos, por aquello de que los destinatarios finales de los contenidos, lo tuvieran siempre claro.

Dicen los que entienden, que somos lo que comemos, y de suyo podemos concluir que en lo que no sea simple y llana alimentación, también somos lo que consumimos.

Si recordáis, a principios de año me mostré alarmado ante lo pobre del diseño gráfico que exporta el mundo anglosajón en cuanto a libros de rol se refiere, y planteé mis dudas al respecto de lo pernicioso que podía resultar tanto monocultivo, pues podía hacer estragos en el gusto de los aficionados.

Queriendo o sin querer (me inclino a pensar que ha sido más por lo segundo), mi paladar editorial se nutre de contenidos muy diferentes a los habituales en el mundillo. Reconozco que para mí es una obligación, porque como no refresque los contenidos que llevo entre manos, como no los ajuste a los modos y tendencias que me rodean, voy aviado. Por ello estoy suscrito a la revista de diseño, señalética y arquitectura y decoración ON Diseño, la de diseño gráfico Novum (lo fui de Novum Gebrausgraphic y Graphis hasta que la primera dio paso a Novum, y la segunda simplemente desapareció), y soy adicto a la propuesta BAK Magazine desde que me la descubrió Joseba. Por si fuera poco, también mantuve férreos lazos con Auto&Design, hasta que las limitaciones de mi presupuesto me impusieron la norma de comprar algún número suelto, actitud que mantengo en la actualidad para agradecimiento de mi bolsillo.

A lo que iba, en todas las revistas que he aludido se hace alarde de lo que afirmaban y recomendaban los tipos a los que mencionaba al principio. Voy más lejos, en sus interiores se suelen mostrar y recomendar libros que son ejercicios de buen gusto y limpieza visual (consumo muchos de ellos, además de otros sobre ilustración). Y sigo pensando en lo mismo que pensaba a principios de año, y en lo caro que nos puede resultar estar tragando tanta comida basura, mientras caigo en la cuenta de que todas mis fuentes son europeas.

jueves, 9 de abril de 2009

Muriendo en el intento

Manda huevos que después de tanto trabajo, de haberte dejado las pestañas y las uñas de los dedos y sus yemas tecleando o dibujando, o maquetando; de haber dejado el descanso para mejor momento; cuando por fin tienes las narices y el valor de compartir lo que has hecho en tantas horas robadas al currelo, al sueño, a la familia, a la novia, al novio o incluso a los amigos; gastando lo que no tienes, hipotecando una parte de tu tiempo y de tu vida… que venga un hijo de su madre y con toda la naturalidad del mundo mande tu esfuerzo a la mierda o a paseo. No hay derecho. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº63, con fecha 26 de agosto de 2002.

domingo, 5 de abril de 2009

Mal de muchos


Anteayer por la mañana tuve oportunidad de tomame un café en compañía de un editor de literatura infantil. Con la que está cayendo, lógicamente la conversación discurrió hasta recalar en lo mal que está el sector, que lo está (creo que he comentado algo en un par de ocasiones).

Bien, en discutir de los pormenores estábamos, cuando casi sale a la palestra lo del amor y el respeto, momento que aproveché para remangarme un poco y recordar que se han hecho las cosas con el culo en los años de bonanza (como quien dice, a la vuelta de la esquina), y que ahora mismo, cuando entras en una librería no sabes distinguir una editorial de otra porque todas se parecen desde las portadas a las tripas de los libros, pasando por la puñetera manía que les ha entrado a algunos con eso de cargarse el trabajo de los ilustradores editando en digital, por no hablar de que los precios por formato vienen a ser casi idénticos para todas las editoriales. Mal que nos pese, le decía, se está sacrificando la calidad y la diferenciación necesaria por mantener la presencia, y lo estamos pagando.

Que yo sepa, raro es el caso (que lo hay todavía) que descansa la fortuna de los diseños que publica en auténticos diseñadores, ya que resulta más barato contratar por cuatro perras a un chaval o chavala que ha hecho un cursillo de InDesign, FreeHand y Photoshop, que te saca las castañas del fuego como Dios le ha dado a entender, y que de paso, si se lo pides, incluso te puede subir café al despacho. A la mayoría de los ilustradores se les desprecia, contratándoles unas pocas imágenes que deben ser resueltas a toda pastilla, pero que luego sirven para rellenar huecos con motivos diversos, o para poner colofones, previo corte y pegado de algunos fragmentos. El editor suele ser también el maquetador de la casa, lo que origina que se plante el texto previamente y que las ilustraciones carezcan de aire suficiente, o simplemente estén colocadas en el lugar menos recomendado ya que allí no pintan absolutamente nada…

Todo esto, y algunas cosas que me dejo en el tintero, es el pan nuestro de cada día del mundillo de la literatura infantil que no sea la de álbumes (otro día me despacho a gusto al respecto), hasta el punto de que hay momentos en que te entran ganas de cerrar la barraca cuando descubres que el mismo tipo está haciendo las portadas de dos o tres editoriales, porque es el más barato. ¿Querías chocolate? ¡Pues toma dos tazas!

La diversificación de la oferta tiene demasiado que ver con el comportamiento de la demanda, esto que digo es de libro, porque al consumidor le gusta sentir que compra algo diferente en una experiencia única que lo diferencie a su vez. Si los precios son los mismos, si las calidades son las mismas, si los diseños y el trato a los ilustradores que te ayudan a vender libros ilustrados son los mismos o parecidos, pues como que el cansancio está servido, porque para colmo hay un quintal de iniciativas que copiando el modelo, por sencillito y falto de mordiente, lo siguen replicando mientras se te ponen al lado en las estanterías, copando un espacio físico y económico que has cedido por hacer mal tu trabajo. ¿O no?

.........

Eres un exagerado, Jose —me contestó.

Sabes que suelo serlo —repliqué—. Por cierto ¿qué tal van las ventas?, el último resumen que me habéis pasado no da ni para pipas.

Sí, bueno, ya sabes… Se vende menos, casi un 50% de la caja que hacíamos hace apenas dos años…

La ilustración pertenece al cuento Emèno y Akeva, de Seve Calleja, publicado por Fundación Tierra de Hombres dentro del volumen Bilbao Solidario, a finales de 2006.

miércoles, 1 de abril de 2009

¡Más madera!

No me lo podía creer, pero es cierto. Lo juro por mi colección de Akira.

Estamos en fase de preparación de nuevo material. Son días de hacer cuentas, de preparar los presupuestos y de hacer previsiones y provisiones. También lo es de dar la tabarra a todo el mundo conocido para asesorarme y contrastar opiniones sobre precios y expectativas de venta. La economía, en principio, no suele tener que ver con la cultura, pero hace falta. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº62, con fecha 19 de agosto de 2002.