domingo, 6 de diciembre de 2009

Hard Disk


No seáis malos. Estoy hasta arriba de trabajo y amenaza con caerme más encima, así que es normal que recurra a tirar de archivo para cumplir, y que por ello abunden más las ilustraciones que los textos, gracias a Dios, no me paso el día opinando, es más, sólo lo hago cuando me merece la pena hacerlo.

A cuenta de los bocetos que enseñé hace quince días, ha habido quien me ha recriminado que voy de gallo, poniendo en duda tanto lo de la colección de la que formaban parte las muestras, como la sustancia de lo que mencionaba al final. Pues sí, así son las cosas en las que me muevo. Aparece un gigante que tiene intención de hacer algo pero aún no lo ve claro, y el comercial de la imprenta que te trabaja a ti y ha trabado contacto con el departamento de marketing correspondiente del posible cliente, te sugiere que si te apetecería subirte al invento serías bienvenido. Y por aquello de devolver favores (que los recibo, y muchos), y también por la posibilidad de marcarte un tango, aceptas y te dejas los riñones y los ojos para que la imprenta caze su presa y tú te lleves de rondón el grueso del aspecto gráfico del posible encargo, aunque de momento sólo cobres los bocetos y a un precio apañadito.

De todas formas, este tipo de ejercicios vienen de perlas, y salvo que medie una situación asfixiante, suelo aceptarlos porque te permiten soltarte el poco pelo que llevas a la cabeza, y darle a la creatividad en estado puro, sin brida, vamos. Total, nada del otro jueves, te apuntalas en aquello que te gusta y conoces al dedillo, en aquel caso el automovilismo de resistencia, pillas unos logos y algunas viñetas de Internet, y te embarcas a resolver imágenes impactantes sin miedo, experimentado con los tipos de letra, con organizaciones, etcétera, de manera que para cuando te has dado cuenta has hecho un cursillo intensivo de diseño gráfico modalidad composición de carteles, y cobrando (poco, pero haciéndolo). Una bicoca, vaya.

Sí, el caballito que aparece en la supuesta marca, es el unicornio de Homo Ludens pero sin cuerno, y es que ya os lo comentaba hace muy poco: tirar de Nerverland es la mar de práctico. Y por cierto, como podéis comprobar ya mismo, lo de experimentar lo hago muy a menudo, incluso sobre planteamientos que en su momento tuvieron visos de concretarse, total, coges una serie de ilustraciones sobre el tema elegido (la mostrada corresponde a Celtos), y te sumerges en diseñar la portada de una posible revista, y cuando lo tienes claro, diseñas también el logo del juego y plasmas lo que llamamos la imagen gráfica.

No, no iba de gallo el otro día, aunque por hoy os dejo.


El logotipo corresponde a Hard Disk, el nombre inicial que dimos al proyecto Zulugolf.

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