sábado, 26 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!


Me ha hecho una ilusión increíble encontrarme esta joyita en el interior del número de este mes de la revista Euskal Herria (una publicación sobre montaña, cultura, naturaleza y viajes), porque todo el material de mi época en Itzalak está convenientemente reflejado en cientos y cientos de diapositivas, y por ello mismo alejado de la disponibilidad necesaria para poder enseñároslo. Tengo un artilugio para trasladar filminas a formato digital, pero no es compatible al 100% con mi actual cámara, por lo que me hace falta algo de tiempo libre para ajustar su encaje a base de sierra metálica y lima. ¡Dios dirá cuándo podré hacerlo!

Como os he comentado alguna vez, mis primeros años en esto se desarrollaron en el ámbito de los museos y las instituciones. Fundé mi pequeña empresa de diseño junto a Iñaki Ugalde, en septiembre de 1986, cuando yo llevaba un par de años trabajando para el Museo del Pescador de Bermeo, y hasta su disolución, hicimos grandes cosas que todavía pueden ser vistas en el interior del Museo de Ciencias de Álava, en el citado de Bermeo, en el Etnográfico de Bilbao, o incluso en el dedicado a Zumalacárregui en Ormaiztegi, y de las que fardo en cuanto encuentro ocasión, porque surgieron durante una época bonita de la que guardo un gratísimo recuerdo ya que estuvo repleta de grandes aventuras.

La imagen que ilustra esta entrada corresponde a una vista del diorama que realizamos para el último de los museos comentados, allá como a finales de 1990, creo recordar, que recreaba una emboscada de un grupo de carlistas a un convoy liberal, unidad didáctica encargada por la Exma. Diputación Foral de Gipuzkoa y que por el aspecto que puede apreciarse en la fotografía, mantiene viva su plasticidad original.

Lo hicimos como todo lo que hacíamos, con una buena dosis de paciencia y mucha imaginación, un buen repertorio de bocetos que a partir de unas figuras de plomo convenientemente retocadas y alteradas nos permitían plasmar la instantánea buscada, mucha documentación, y corcho blanco, periódicos, resina, yeso y albayalde, plastelina, cola blanca, piedrecillas y hierba para maquetas ferroviarias, borra de café, lo que fuera con tal de dar con la textura adecuada, y pinceles y aerógrafo, todo puro artificio, vamos.

Dejé de hacer maquetas y dioramas cuando ya trabajaba para Ludotecnia C.B. y las nuevas tecnologías que poco a poco se iban abriendo paso hacían inviable perseverar en el trabajo artesanal, por excesivamente costoso, pero aquella faceta apuntalada en la búsqueda de los detalles ha pervivido en mi interior hasta el punto de que hay momentos en que pienso que incluso cuando dibujo o escribo sigo recreando aquellos escenarios minuciosos y tridimensionales en cuya realización invertía montones de horas sin apenas darme cuenta, como si fuese un juego.

No os aburro. ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo a todos!

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