sábado, 3 de octubre de 2009

Con ánimo de ofender


Tiene su tela que todavía haya que hablar de estas cosas, y lo comento desde la envidiable posición que me permite recordar que yo mismo fui acusado de alineado no hace tanto, por mostrarme afín (afinidad y alineación no significan lo mismo, se mire por donde se mire) a la línea editorial de una revista de la competencia (nuestra y también de los supuestos agredidos), con la que mantuve también algunas sonoras divergencias, ya que lo cortés no quita lo valiente, y en cuanto a independencia de criterio se refiere, aún menos.

Vivimos tiempos extraños, nebulosos, y como creo que comenté en primavera, se está poniendo de relieve que los molestos molestan más de lo que su dimensión y tamaño aconseja considerar. No sé si me explico.

Si los blogs no son útiles a las editoriales; si son menospreciados por ellas; si son continuamente asediados por hambre —las novedades no les llegan; las noticias sabrosas, ni en su momento ni nunca— en favor de los grandes y mortecinos foros oficiales, o en su caso en el de los boletines de noticias o la sección de novedades de las webs correspondientes; no sé a cuento de qué viene rasgarse las vestiduras porque tal o cuál de ellos te anda metiendo varilla y por ello puede afectar al mercado…

O lo afectan, o no lo afectan, y si la actitud crítica mostrada por algunos blogueros lo hace, como parece, lo pertinente sería buscar cauces para que lo hiciera de la manera que a ti te interesa y en el fondo nos interesa a todos, no sé, pasando novedades para que se reseñen, particulares de tu actividad para que se conozcan, intervenciones en los debates que se originan tras las entradas, un sacar la cabeza de la Torre de Marfil, en una palabra.

Es una humilde opinión, desde luego, y viene de quien viene, vamos, de un tipo que dice que dirige una editorial que no da señales de vida, pero creo sinceramente que los tiros deberían ir por ahí si queremos mejorar el cotarro, y más cuando nos empeñamos en llamar coleccionistas a los aficionados, asumiendo que su poder adquisitivo no depende de la paga de los domingos, y de suyo que pueden ser abogados, médicos, funcionarios o autónomos, o que intentan serlo, que lo mismo da, y que por tanto tienen opiniones formadas y libertad de pensamiento porque la ejercen incluso cuando van a votar, también alguna metralla en el cuerpo, y tiempo para desperdiciar organizando el tinglado de un blog y alimentándolo…

Y además, ¿qué se puede esperar de un tipo que subtitula su sitio con el elocuente «con ánimo de ofender»?, pues que como te despistes te estará metiendo una bola de miga de pan en el plato de sopa por ver si te salpica, y para colmo sonríendo desde el otro lado de la mesa.

En serio, antes molaba ser un perro cabroncete arropado por un sello editorial a la espalda (me he tragado las 2D10 y las RPG Magazine que tengo, y también alguna Líder, aunque cabe decir que su beligerancia era más solapada). Yo mismo vengo ejerciendo de perro malo desde que intentaron cerrarme la boca allá por el noventa y pocos del siglo pasado. En serio, repito ¿qué hay de negativo en que los nuevos perros malvados anden sin bozal, como antaño, pero ahora sueltos y sin correa?

¿Quién dijo miedo?