sábado, 30 de mayo de 2009

El Chupacabras reloaded


Habréis notado este jueves pasado que algo había cambiado en el blog. La entrada correspondiente al repaso de los artículos publicados en The Freak Times se veía reducida a su primer párrafo, sin imagen de encabezamiento, facilitando con un escueto [Leer más], un salto a un lugar extraño donde se hacía posible leer la entrada entera. Bien, este domingo he dado inicio a una nueva aventura bloguera (¡la madre que me parió!), para facilitar que las cosas estén donde deben estar y los discursos sean los que debe ser, sin interferencias. Se me había hecho completamente necesario, entendedme, pues la carga de opinión en este sitio comenzaba a ser asfixiante y distorsionaba la intención original.

Me gusta opinar más que a un tonto una tiza, lo sabéis y no puedo negarlo, tanto como escribir, pero en su justa medida. Diario de un Fusil de Asalto nacía como una forma de compartir lo que no se me deja decir en un mundo que para bien o para mal, ha llenado casi la mitad de mi vida (¡joder cómo pasa el tiempo!). Hablar de ilustración, de literatura, de edición, y de aquellas cosas que considero mías o cercanas,  del rol en todas sus vertientes, formaba parte de esa intención primigenia a la que antes aludía. Así las cosas, la ocurrencia de rescatar los artículos de opinión que elaboré para The Freak Times durante el verano y otoño de 2002, parecía una buena idea que a punto ha estado de resultar un completo desastre, primero porque son densos, y segundo y más importante, porque mal que me pese, lastraba mucho las contextos sobre los que reflexiono o hablo en la actualidad.

La puesta en marcha de El Chupacabras espero que os resulte una iniciativa útil. A partir de este jueves que hemos dejado atrás, será allí, y no aquí, donde se podrán degustar las perlas que dispensé a la afición hace ahora casi siete años, y que a tenor de lo que llevo publicado, siguen teniendo plena vigencia, cosa que por un lado de enorgullece por mi claridad de ideas, aunque por otra, me alarma bastante, para qué voy a negarlo.

Lo dicho, con esta pequeña maniobra espero que este blog recupere su cauce natural, poniendo de relieve su propia idiosincrasia (si es que la tiene), ganado en legitimidad y claridad de contenidos, si se puede y tercia.