viernes, 15 de mayo de 2009

A por la medalla de bronce

Creo que era Sigmund Freud quien decía que hay dos formas de sentir calor en una cama, una es permanecer bien abrigado en ella con la ayuda de suficientes mantas o una estufa, la otra es sacar la pierna por debajo de la única manta a nuestra disposición en una habitación sin estufa, para sentir el frío exterior, volviéndola a meter dentro para notar momentáneamente calor mientras decidimos repetir la operación. La primera supone una situación plena de bienestar, la segunda, una de bienestar puntual. Freud hablaba de emociones y ya las distinguía como satisfechas e insatisfechas. Las emociones satisfechas ofrecen estabilidad emocional, las insatisfechas sólo producen quebraderos de cabeza, nunca mejor dicho. Buscar la satisfacción plena exige tener clara la necesidad que la origina, en el caso descrito sería tener conciencia de que hace un frío de mil demonios y optar por encender la estufa y coger las mantas para evitarlo, o conformarse sin estufa y con una sola manta y prepararse para aguantar como se pueda. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº67, con fecha 23 de septiembre de 2002.

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