domingo, 17 de mayo de 2009

100, 200…


O 500, ¿por qué no mencionamos 500?, ¿por qué se habla de un mercado a la baja como excusa, en vez de asumir que el modelo editorial ha cambiado?, ¿por qué se justifica con términos como manuales de referencia o de coleccionista, para justificar una política de precios altos, tendente a amortizar rápidamente la inversión, en vez de ajustar las tiradas a los medios existentes y a las necesidades reales del aficionado?

Dios me libre de mencionar que Quidam está agotado en su edición de 500 ejemplares desde casi un año después de su salida a las librerías (finales de 2004), de que su precio (13,95 Euros) resultaba tremendamente asequible para un formato de 92 páginas, encuadernado en librillos cosidos a hilo y con pasta dura, con un papel interior de los muy majos, y con una propuesta de juego que ha hecho las delicias de los que lo han comprado. Obviamente esgrimir nuestro juego indie adquiriría rango de prepotencia, cuando no de soberbia, y por ello ahorraré los detalles por si evito así el rayo vengador que castigue mi pecado.

Volviendo a mi tanda inicial de preguntas, ¿por qué nadie ha querido entender que en El Opinómetro se reflexionaba sobre la necesidad de ampliar la oferta, diversificándola hacia áreas más asequibles para el aficionado, más si cabe cuando éste anda clamando en el desierto por algo más de aire alrededor y para su bolsillo, tocando directamente a la puerta de quienes podemos y deberíamos poner remedio?

¿Por qué se sigue amparando un modelo editorial aquilatado alrededor de la creación de obras maestras, complicadas de hacer, abultadas, caras en su factura, exclusivas, etcétera, que lo único que ha demostrado hasta el momento es que sirve para que haya quien encuentre razones para descolgarse del rol, o para que se lo ande pensando? ¿Por qué no se mira hacia el lugar correcto?

Cada cierto tiempo surgen las mismas o parecidas cantinelas con la intención de paliar las mismas quejas que llevan años regando un mercado que se siente poco respetado, y el panorama se perfila como más exiguo o más cansado o más lastrado (elegid el concepto que os plazca), y no hay que buscar razones donde no las hay, ni meterse en berengenales de difícil salida. Estamos así porque no ha habido criterio editorial hasta hace bien poco; porque el libro Delta Green original se convirtió en España en dos volúmenes como por arte de magia; porque el Changelling a color se tradujo aquí incluso a blanco y negro; porque al Cthulhu 4ª no lo reconocía ni la madre que lo parió cuando apareció en castellano; porque había un Elric barato y otro de lujo, que eran el mismo pero retapado; todo caro, muy caro; sentando unas bases erróneas sobre el sentido de legítima explotación que aún resultan patentes en cuanto te asomas a una estantería.

Hemos tenido ofertas interesantes a muy buen precio (la serie New Style de EDGE fue un buen ejemplo, y no tan lejano; el trabajo de Sombra también lo es), Ludotecnia siempre ha publicado bueno, bonito y barato, y no tiene stocks ni catálogo en su web, porque ha agotado toda su producción hasta la fecha.

¿Por qué no se entiende que tal vez éste sea el camino? ¿Por qué escuece tanto que alguien se atreva a sugerirlo siquiera? ¿Bolsillo? Pues a lo mejor lo intentamos.