sábado, 11 de abril de 2009

Armonía


Munari, Dorfles, Ogilvie, son apellidos que seguramente no os dirán nada, pero creedme si afirmo que corresponden a hombres que desde sus respectivos ámbitos profesionales han hecho mucho por modelar el mundo en que vivimos. Lo de menos, ahora, es quiénes fueron o qué han supuesto para nuestra historia reciente, porque desgranar sus contribuciones al mundo del diseño, del arte o de la publicidad, se escapa con mucho de la intención de esta entrada; lo importante es que cultivaron el refinado arte del equilibrio y la claridad en los planteamientos que manejaban cada uno de ellos, por aquello de que los destinatarios finales de los contenidos, lo tuvieran siempre claro.

Dicen los que entienden, que somos lo que comemos, y de suyo podemos concluir que en lo que no sea simple y llana alimentación, también somos lo que consumimos.

Si recordáis, a principios de año me mostré alarmado ante lo pobre del diseño gráfico que exporta el mundo anglosajón en cuanto a libros de rol se refiere, y planteé mis dudas al respecto de lo pernicioso que podía resultar tanto monocultivo, pues podía hacer estragos en el gusto de los aficionados.

Queriendo o sin querer (me inclino a pensar que ha sido más por lo segundo), mi paladar editorial se nutre de contenidos muy diferentes a los habituales en el mundillo. Reconozco que para mí es una obligación, porque como no refresque los contenidos que llevo entre manos, como no los ajuste a los modos y tendencias que me rodean, voy aviado. Por ello estoy suscrito a la revista de diseño, señalética y arquitectura y decoración ON Diseño, la de diseño gráfico Novum (lo fui de Novum Gebrausgraphic y Graphis hasta que la primera dio paso a Novum, y la segunda simplemente desapareció), y soy adicto a la propuesta BAK Magazine desde que me la descubrió Joseba. Por si fuera poco, también mantuve férreos lazos con Auto&Design, hasta que las limitaciones de mi presupuesto me impusieron la norma de comprar algún número suelto, actitud que mantengo en la actualidad para agradecimiento de mi bolsillo.

A lo que iba, en todas las revistas que he aludido se hace alarde de lo que afirmaban y recomendaban los tipos a los que mencionaba al principio. Voy más lejos, en sus interiores se suelen mostrar y recomendar libros que son ejercicios de buen gusto y limpieza visual (consumo muchos de ellos, además de otros sobre ilustración). Y sigo pensando en lo mismo que pensaba a principios de año, y en lo caro que nos puede resultar estar tragando tanta comida basura, mientras caigo en la cuenta de que todas mis fuentes son europeas.