sábado, 7 de febrero de 2009

Foxtrot en Babilonia


La historia de esta obra que comenzó siendo un módulo para Mutantes en la sombra, y que con el paso del tiempo se ha convertido en una deuda pendiente de dimensiones colosales, no deja de tener su aquél.

Mientras su nombre sonaba en foros y listas de correo como referencia a algo que modificó el discurso narrativo de nuestro juego de espionaje, allá por 1994, nadie daba un duro por su existencia, incluso se utilizaba como piedra para intentar lapidarme, pero fue que se me hincharan las narices de discutir sobre su existencia o no existencia subiendo a la red una buena muestra de sus entrañas, para que el silencio haya caído como una losa sobre él.

Lo del silencio no es nuevo, y hace relativamente poco hemos podido asistir a una nueva muestra de cómo las gasta el personal en eso de ningunear lo que tiene que ver con nuestra editorial. Ocurría con Memorias de un Ángel Caído, que al poco de levantar un breve revuelo durante su estreno, para la cuarta o quinta entrega ya estaba sumido en el correspondiente silencio, y eso que andaba yo contando cosas que me parecían la mar de interesantes. ¡En fin, que a veces pienso que Ludotecnia y silencio son palabras sinónimas!

Decía que una porción abultadita de Foxtrot fue subida a los archivos de la lista de Mutantes3 en Yahoo, pero como comentaba también hace poco, he descubierto recientemente que la lista y todo lo que contenía ha desaparecido sin dejar rastro, y aunque me consta que los PDFs circulan todavía por Internet, me apetecía que fuese asequible desde este lugar, y a tal fin he vuelto a subir los archivos para que sea posible que los descarguéis cuando os venga bien o queráis [FoxtrotA] [FoxtrotB] y [FoxtrotC].

Yo que vosotros me los leería en la pantalla; sí, ya sé que es un truño hacerlo, pero os advierto que como empecéis a imprimirlo a lo mejor os dejáis lo que no tenéis en tinta de impresora. Sea como fuere, os deseo fervientemente que lo disfrutéis. Ahora bien, también me apetece poneros sobre aviso de que nos es una obra cuyos capitulos o retazos puedan ser leídos de forma consecutiva, sino que por aquello del calentón, es un grupo bien guarnecido de episodios sueltos, una muestra, vamos, de que no mentía yo cuando afirmaba que sólo de pensar en terminar el libro me entran escalofríos.