sábado, 24 de enero de 2009

¡Señor, sí señor!


He andado esta semana pateando medio Bilbao, y en uno de los múltiples viajes entre el estudio y el centro de la ciudad, me ha dado por entrar en la magnífica tienda que tiene Joker en Urquijo. Aprovechando que había bastante gente (luego dicen) me entretuve mirando en las estanterías dedicadas a rol, ojeando libros de los que no tenía ni la más remota idea que existieran, y me sorprendió la cantidad de material de matriz anglosajona que sigue habiendo.

De vuelta, iba pensando en cómo sigue el mercado anclado en mirar sólo para el mismo sitio, como si no hubiese más rol en el mundo que el publicado en Gran Bretaña o Estados Unidos. En ello estaba, cuando recordé mis viejos artículos para The Freak Times, o incluso alguno más que escribí para Ociojoven, y hoy mismo, en cuanto he tenido un pequeño tiempo muerto, me he dispuesto a buscarlos.

No ha habido tu tía. The Freak Times hace tiempo que desapareció, pero ahora no es posible ni dar con la vieja lista que tenía el e-zine en Yahoo. De la desaparición de Inforol ya tenía noticias, y maldigo la hora en que no rescaté de esta última el comentario en que uno de los autores de Clavis Inferna reconocía en público que el considerado por la afición como mejor módulo para Kult, fue en su origen un trabajo realizado para el Ragnarok de Ludotecnia (Job 41.1), que no llegó a buen término por la intervención de unas sabias manos que años más tarde demostrarían su inteligente visión de futuro, pero que por aquél entonces se limitaron a machacar la iniciativa. En fin. De Ociojoven tampoco hay nada, y creo que lo he comentado alguna otra vez, pero el caso es que rebuscando tampoco he hallado nada de la lista de Mutantes3, vamos, que al personal parece que le ha dado por enterrarnos vivos, de lo cual deduzco que a lo peor los que dicen que no existimos podrían llevar incluso razón.

Así las cosas, me he juramentado a rescatar de mi ordenador los textos que se publicaron y que hoy han sido enterradas (tardaré algo de tiempo, pero lo haré). Mientras tanto, y retomando el hilo de esta entrada, sigo pensando, como pensaba antes, que tanta dependencia de lo que se publica en un par de lugares concretos es excesivamente perniciosa, más si cabe porque lo que vi en Joker me parece un continuo estirar el mismo concepto que lleva vigente desde hace la intemerata de años.

Me refiero fundamentalmente a lo gráfico, a lo que a la confección libros se refiere, a lo mío, en una palabra. Y no estoy hablando del material editado en España, que conste para que nadie se rasgue las vestiduras de manera preventiva, sino del que viene de afuera, que por lo visto ya ha sentado cátedra, ya que lo autóctono le sigue a pies juntillas en planteamientos e ideas. Y es que desde mi humilde opinión, salvando unos pocos y honrosos casos que dan la talla, la edición foránea genera bastante pena, y de ahí que lamente más todavía que nos estemos cavando nuestra propia tumba educando al consumidor en una modalidad de entender los libros que no pasaría el corte si tuviera que vérselas ante un responsable editorial o un director de arte de una agencia publicitaria, por ejemplo, o del director de un departamento de publicaciones de una fundación o entidad o lo que sea, de esos que andan por ahí y que se dedican a sobrevivir en un mundo donde la calidad se tiene realmente en cuenta, y por lo tanto se busca y se cultiva.

No lo entiendo muy bien, como tantas otras cosas, pero me parece que tanto ¡Señor, sí señor!, puede ser una de las claves que expliquen que resultemos tan poco atractivos para el público en general, o incluso para que se nos siga considerando un actividad marginal para un público marginal.

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