sábado, 26 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!


Me ha hecho una ilusión increíble encontrarme esta joyita en el interior del número de este mes de la revista Euskal Herria (una publicación sobre montaña, cultura, naturaleza y viajes), porque todo el material de mi época en Itzalak está convenientemente reflejado en cientos y cientos de diapositivas, y por ello mismo alejado de la disponibilidad necesaria para poder enseñároslo. Tengo un artilugio para trasladar filminas a formato digital, pero no es compatible al 100% con mi actual cámara, por lo que me hace falta algo de tiempo libre para ajustar su encaje a base de sierra metálica y lima. ¡Dios dirá cuándo podré hacerlo!

Como os he comentado alguna vez, mis primeros años en esto se desarrollaron en el ámbito de los museos y las instituciones. Fundé mi pequeña empresa de diseño junto a Iñaki Ugalde, en septiembre de 1986, cuando yo llevaba un par de años trabajando para el Museo del Pescador de Bermeo, y hasta su disolución, hicimos grandes cosas que todavía pueden ser vistas en el interior del Museo de Ciencias de Álava, en el citado de Bermeo, en el Etnográfico de Bilbao, o incluso en el dedicado a Zumalacárregui en Ormaiztegi, y de las que fardo en cuanto encuentro ocasión, porque surgieron durante una época bonita de la que guardo un gratísimo recuerdo ya que estuvo repleta de grandes aventuras.

La imagen que ilustra esta entrada corresponde a una vista del diorama que realizamos para el último de los museos comentados, allá como a finales de 1990, creo recordar, que recreaba una emboscada de un grupo de carlistas a un convoy liberal, unidad didáctica encargada por la Exma. Diputación Foral de Gipuzkoa y que por el aspecto que puede apreciarse en la fotografía, mantiene viva su plasticidad original.

Lo hicimos como todo lo que hacíamos, con una buena dosis de paciencia y mucha imaginación, un buen repertorio de bocetos que a partir de unas figuras de plomo convenientemente retocadas y alteradas nos permitían plasmar la instantánea buscada, mucha documentación, y corcho blanco, periódicos, resina, yeso y albayalde, plastelina, cola blanca, piedrecillas y hierba para maquetas ferroviarias, borra de café, lo que fuera con tal de dar con la textura adecuada, y pinceles y aerógrafo, todo puro artificio, vamos.

Dejé de hacer maquetas y dioramas cuando ya trabajaba para Ludotecnia C.B. y las nuevas tecnologías que poco a poco se iban abriendo paso hacían inviable perseverar en el trabajo artesanal, por excesivamente costoso, pero aquella faceta apuntalada en la búsqueda de los detalles ha pervivido en mi interior hasta el punto de que hay momentos en que pienso que incluso cuando dibujo o escribo sigo recreando aquellos escenarios minuciosos y tridimensionales en cuya realización invertía montones de horas sin apenas darme cuenta, como si fuese un juego.

No os aburro. ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo a todos!

Sin vosotros, nada

Una de las cosas más chocantes que sucede en el interior de lo que comúnmente conocemos como mercado, atañe a la circunstancia de que el consumidor es su protagonista más importante y a la vez el más despreciado. Basta mirar alrededor (no mucho, que a lo peor nos deprimimos) para observar que hay dispuestos en su perímetro una buena cantidad de organismos e iniciativas que velan porque no se pisoteen demasiado sus derechos, lo que en román paladino significa que lleva las de perder, siempre o casi siempre, porque de otra manera no haría puñetera falta tanta línea defensiva ni tanto celo protector. [Leer más]

domingo, 13 de diciembre de 2009

A vueltas con lo de siempre


Sin duda, el asunto que ha ennegrecido el final de noviembre pasado ha sido la insulsa propuesta esgrimida por el Ministerio de Cultura para evitar que Internet devore al mercado. Todavía colea.

No voy a ponerme excesivamente meticuloso analizando el fondo del asunto, total, para lo que sirve, pero sí quiero matizar algunos de los aspectos presentados, pues me ha chocado sobremanera que sean los artistas y creadores los que hayan salido de la trinchera para defender el derecho de pernada que lleva tiempo beneficiando exclusivamente a sus señores, porque mal que nos pese, el debate originado atañe más a los que hacen industria con la cultura que a los que la crean de verdad, y al respecto he echado en falta la presencia de los magnates de la cosa, esos mismos que deciden qué consumimos, cómo lo hacemos, y que cobran su buena parte de la mordida que conocemos como canon digital, en base a un supuesto totalmente inconstitucional que nos considera culpables sin haberlo demostrado, y que permite a una de las entidades gestoras del mismo avasallar a un barbero por dejar sonar la radio mientras afeita o pone guapa a su clientela.

La cultura no son ellos, vaya por delante, y conviene que lo dejemos bien claro por evitar que se la apropien del todo. La cultura surge abajo, de la parte que ahora se considera sólo consumidora y a la que se quiere quitar la poca voz y el poco voto que le queda. Y la cultura tal vez resplandecería de otra manera y no peligraría tanto con menos salvapatrias que se dejan las entrañas por nosotros sin que se lo hayamos pedido. Por todo esto, creo que con la ocurrencia de nuestra ministra se ha vuelto a poner de relieve que la gente está cansada de cómo se la trata, de la constante privatización que sufre lo público, de que se la engañe a través de los diferentes medios de comunicación cuando se vende como información lo que no deja de ser sesgada promoción del hito cultural de turno, porque cuando lo que se le ofrece es atractivo el público responde como siempre ha hecho.

Así las cosas, el cine español no tiene que ser bueno por ser español y ser referenciado a troche y moche en programas de televisión y periódicos con grandilocuencias que tienen la fea costumbre de venirse abajo en cuanto catas el producto. Lo mismo ocurre con la literatura, o aún con lo que llega hasta nosotros surgido en otros ámbitos de la cultura con mayúsculas, ésa que debería servirnos para enriquecernos intelectualmente mientras pasamos el rato y que viene recogida como derecho del pueblo español en nuestra Carta Magna.

Ya pagamos por ser delincuentes, ¿qué coño esperaban? Encontrar cualquier cosa que no encaje con las necesidades del mercado resulta infructuoso demasiadas veces, cuando no imposible porque está descatalogada y por tanto no hay manera de encontrarla, ¿nos conformamos entonces? Tragamos la basura que se nos vende porque es la que más abunda, en televisión, en radios y en librerías, ¿no podemos habernos cansado…?

A mi modo de ver no se trata de que los internautas quieran o no vivir del cuento. Sin entrar en que el acceso a Internet en España es de los más caros de Europa, hasta donde me llega el entendimiento ya pagamos en los discos duros, accesorios y consumibles de los ordenadores, por hacer de nuestra capa un sayo, y por lo tanto nada cabría objetar a nuestro comportamiento. Ahora se pretende anular la posibilidad de que hagamos uso de aquello por lo que hemos pagado, cegando las páginas webs donde se comparten enlaces y archivos… ¿Entonces por qué nos han cobrado? ¿Nos van a devolver algo?

Hay voces que claman al cielo ante lo que supone una malversación del concepto de libertad de expresión esgrimido ante la tropelía que supone que alguien que no sea un juez pueda cerrarte el sitio donde te expresas, porque atenta, dicen, contra el derecho a vivir de la cultura que tienen aquellos que afirman hacerla. ¿Y no será todo más sencillo? ¿No será que al mercado no le interesa que haya libertad de expresión para seguir vendiendo lo que le viene en gana y llena cómodamente sus bolsillos?

Me da que va a ser esto y no otra cosa. Comienzas por olvidarte de las necesidades del consumidor de cultura o de ocio, lo tratas a patadas en formatos y precios, lo conviertes en un coleccionista o un sibarita sin avisarlo, y cuando se rebela o busca alternativas, tratas de pisar su derechos por las buenas o por las malas. ¿Os acordáis de por cuánto amor y cuánto respeto se hacen algunas cosas en lo nuestro? Pues creo que por ahí pueden ir los tiros de todo este embrollo.

Siempre he pedido respeto para el trabajo creativo, y lo seguiré pidiendo, pero no se puede exigir cuando el que no respeta es el otro, el que te propone como única alternativa que cierres los ojos y abras la boca.


La imagen corresponde a un fragmento de la obra de Jan Sanders. Sobran las palabras.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Gon agujeros no, gracias

Pues eso, que un libro con agujero (por mucho que no perjudique su lectura) es un libro estropeado, roto, defectuoso.

Que no nos engañen. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en OcioJoven, con fecha 27 de febrero de 2006.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Hard Disk


No seáis malos. Estoy hasta arriba de trabajo y amenaza con caerme más encima, así que es normal que recurra a tirar de archivo para cumplir, y que por ello abunden más las ilustraciones que los textos, gracias a Dios, no me paso el día opinando, es más, sólo lo hago cuando me merece la pena hacerlo.

A cuenta de los bocetos que enseñé hace quince días, ha habido quien me ha recriminado que voy de gallo, poniendo en duda tanto lo de la colección de la que formaban parte las muestras, como la sustancia de lo que mencionaba al final. Pues sí, así son las cosas en las que me muevo. Aparece un gigante que tiene intención de hacer algo pero aún no lo ve claro, y el comercial de la imprenta que te trabaja a ti y ha trabado contacto con el departamento de marketing correspondiente del posible cliente, te sugiere que si te apetecería subirte al invento serías bienvenido. Y por aquello de devolver favores (que los recibo, y muchos), y también por la posibilidad de marcarte un tango, aceptas y te dejas los riñones y los ojos para que la imprenta caze su presa y tú te lleves de rondón el grueso del aspecto gráfico del posible encargo, aunque de momento sólo cobres los bocetos y a un precio apañadito.

De todas formas, este tipo de ejercicios vienen de perlas, y salvo que medie una situación asfixiante, suelo aceptarlos porque te permiten soltarte el poco pelo que llevas a la cabeza, y darle a la creatividad en estado puro, sin brida, vamos. Total, nada del otro jueves, te apuntalas en aquello que te gusta y conoces al dedillo, en aquel caso el automovilismo de resistencia, pillas unos logos y algunas viñetas de Internet, y te embarcas a resolver imágenes impactantes sin miedo, experimentado con los tipos de letra, con organizaciones, etcétera, de manera que para cuando te has dado cuenta has hecho un cursillo intensivo de diseño gráfico modalidad composición de carteles, y cobrando (poco, pero haciéndolo). Una bicoca, vaya.

Sí, el caballito que aparece en la supuesta marca, es el unicornio de Homo Ludens pero sin cuerno, y es que ya os lo comentaba hace muy poco: tirar de Nerverland es la mar de práctico. Y por cierto, como podéis comprobar ya mismo, lo de experimentar lo hago muy a menudo, incluso sobre planteamientos que en su momento tuvieron visos de concretarse, total, coges una serie de ilustraciones sobre el tema elegido (la mostrada corresponde a Celtos), y te sumerges en diseñar la portada de una posible revista, y cuando lo tienes claro, diseñas también el logo del juego y plasmas lo que llamamos la imagen gráfica.

No, no iba de gallo el otro día, aunque por hoy os dejo.


El logotipo corresponde a Hard Disk, el nombre inicial que dimos al proyecto Zulugolf.

domingo, 29 de noviembre de 2009

How fortunate the man with none


«El manga es una plaga. La invasión ha sido total, como demuestran las cuotas de mercado que ha conseguido. Es una epidemia. Me recuerda a lo sucedido con las abejas de la Amazonia que suben hasta Norteamérica y matan a las especies autóctonas. En Francia, los camarones han desaparecido porque echaron en nuestras aguas una especie foránea que acabó con ellos. Los nuevos también están buenos, pero no son los mismos... Tienen un acento espantoso. El problema es que el manga llega a Europa, pero el cómic europeo no va a Japón. Eso es lo injusto.»

Hay momentos en que el universo se prodiga en facilitar encuentros que parecen estar relacionados de manera premeditada, como si intentaran desvelar un secreto.

A raíz de que el miércoles publicara Dos pájaros de un tiro, recordaba al día siguiente que le debía una a uno de los grandes de la historieta, y el caso es que desde este viernes se viene celebrando en Getxo el VIII Salón del Cómic y el Manga. Ayer mismo, a la tarde, me pasé brevemente por la carpa principal y pude observar a numerosos aficionados disfrazados de lo suyo, de parecida manera a como se disfrazaban las huestes vampíricas del Vampire RPG a partir de mediados de la última década del siglo pasado.

Hoy, mientras tomaba café en el Novelty, leía en el diario El Correo cómo nuestros pescadores de ultramar estarán más a salvo a partir de ahora porque ya no hay atunes cerca de las costas de Somalia (¿será que se ha terminado con ellos?) y es menester ir a buscarlos a otro lugar. En en andén del metro, en las páginas de El País, he disfrutado de Enric González en su inteligente y demoledora columna titulada El sexo del toxoplasma; y donde no recuerdo (los domingos son días de mucha prensa encima), una reflexión sobre cómo la penuria de ideas ha preñado el centro neurálgico de los estudios cinematográficos americanos (Hollywood), sin que la merma de calidad y bajas inversiones de las propuestas que nos llegan se note en lo que paga el espectador en taquilla, he pensado yo, intuyendo que tal vez por ello nuestro cine se haya alarmado tanto porque Bruselas ha decidido cerrar el grifo de las ayudas públicas a la cultura, imprescindibles incluso para ese 50% de producciones que jamás se llegan a estrenar porque hay algún que otro chorizo suelto, y porque en el fondo no hace puñetera falta, ya que los cines rebosan material suministrado por las distribuidoras…

Voy sesgado, lo admito. Nada más abrir hoy la puerta del estudio recordaba que uno de mis sabios preferidos me tildaba de salvapatrias allá por mayo (¿qué diría hoy si me leyera?). Para las 11:24 todo lo que me rodeaba se había convertido en hielo.

Mientras pienso en qué demonios hace Tom Cruise rodando unos sanfermines en andalucía, siento que la suma de todo lo acontecido estos últimos días tiene que significar algo. Sí, tiene que tener un significado, lo intuyo.


La imagen corresponde al siempre magnífico trabajo de Moebius, como suyo es también el pensamiento del párrafo que abre la entrada, y que fue publicado el pasado 15 de noviembre, en El País.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Dos pájaros de un tiro

La actual situación del rol en España no es tan particular ni tan específica como pretende hacerse ver, forma parte de un problema mayor que aqueja a todos y cada uno de los componentes de eso tan difuso que denominamos cultura. Y al igual que ocurre en otros ámbitos (cine, literatura, etcétera) existe una razón que si bien no tiene visos de solucionarse a corto plazo, como desearíamos algunos, sí que merece un momento de reflexión. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en OcioJoven, con fecha 13 de febrero de 2006.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Quemando rueda




Breve muestra de un trabajo que inicié de manera personal, pero que terminó formando parte del book con el que un proveedor intentó dar caza a un cliente.

jueves, 19 de noviembre de 2009

El Rol ha muerto

Vivimos un momento de recesión más que palpable, debido, entre otros factores, a la enorme cantidad de títulos que se han publicado estos años anteriores en EE.UU. (fundamentalnte), lo que ha originado en España la vuelta a los mentideros de la justificación menos inteligente y más peligrosa: ¡¡¡Los Juegos de Rol han muerto!!! [Leer más]

Artículo de opinión publicado en OcioJoven, con fecha 5 de febrero de 2006.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Billie Holliday


Estos día pasados han sido algo duros. Primero la gripe A asolando la casa, luego una intervención de cataratas a mi madre, con alguna complicación de por medio que por fortuna ya está resuelta, más tarde, por esas cosas que tiene el cuerpo y que jamás entenderé, una sensación de cansancio supremo que me recuerda que ya no tengo veinte años, y el trabajo atrasado, y el corriente…

Me he apartado de todo esto, tanto que se me ha acabado el campeonato mundial de F1 y he dejado Nürburgring sin alimento desde hace días. No es que me preocupe, allí están acostumbrados a que publique en modo delay sin que les importe un pimiento, cosa que agradezco desde este retiro y que agradeceré públicamente en cuanto ponga aquel blog al día. A lo que iba, que tal vez por el cúmulo de circunstancias que he narrado, o porque ando embarcado en una historia de maquetas y dioramas, como en los viejos tiempos, el caso es que no me apetecía acercarme al ordenador ni para mirar el correo electrónico.

Mientras suenan los ecos estridentes que enfatizan el esfuerzo por convertir los TBOs de siempre en modernas novelas gráficas, modalidad en la que resulta posible encontrar autores underground publicados en España bajo el pabellón del lujo (¡tela, tela, tela!) que los hace asumibles al coleccionista de turno, sostengo en las manos un volumen de libro que no sé cómo coño definir —hace unos años lo habría llamado álbum ilustrado; hace menos, me habría referido a él como cómic a color—.

Lo encontré en el cuarto de la tía Rosario, entre un montón de cosas más que adquirí este pasado verano, y aunque su factura no me encandile del todo ya que a mi modo de ver podría estar mejor editado, me apetecía mencionarlo en éste mi retorno, porque conjuga dos de mis aficiones preferidas: la música y la historieta, más exactamente a Billi Holliday y a August Tharrats (Tha) poniendo lo suyo a los textos y visión de la cantante que ofrece un para mí desconocido Miquel Jurado (autor de los guiones de la serie de libros que componen la colección donde está incluido éste), que me ha encantado.

Decía más arriba que la edición no es como la de De Profundis, por ejemplo, y el precio es algo abultado (24 €), pero puede justificarse en un aspecto bastante resultón, en su posible corta tirada, y en que ofrece en su interior un par de CDs con una bonita muestra del trabajo de Lady Day (44 temas), que aunque no contiene el mítico I'm a Fool to Want You (Lady in Satin) es muy demostrativa de la enorme calidad de la artista americana.

Lo edita Discmedi/Blau. Y sea un álbum de los de siempre, o lo que sea como se llame a estos libros ahora, si os gusta el jazz añejo, la literatura buena y la sensibilidad y el estilo en el dibujo, y si tenéis oportunidad de echarle un ojo, o podéis llevároslo bajo el brazo (pagando, ¡ojo!), seguro que lo disfrutaréis como lo he disfrutado yo estos días que gracias a Dios ya he dejado detrás.

sábado, 24 de octubre de 2009

Tambores de guerra


Soy un optimista de tomo y lomo. A finales de 2007 o principios de 2008 (lo siento, no lo recuerdo bien), afirmé que para abril del año pasado el cotarrillo empezaría a ponerse mejor de lo que andaba, y lo cierto es que no me equivoqué demasiado, al poco de anunciar por esas fechas que nosotros estábamos en orden de revista y listos para la faena, comenzaron a ocurrir cosas.

Ha llovido algo, lo reconozco, pero poco a poco se va viendo el asunto de mejor manera que como se veía hace escasamente un año, incluso las tiendas parece que han comenzado a ponerse las pilas. Para nosotros, Ludotecnia, esta oportunidad se ha consumido, así que nos queda esperar a marzo próximo por ver si acertamos, que me da que sí podemos hacerlo. Como decía, para nosotros 2009 no cuenta, como no contó 2008 y los anteriores, al menos en términos de publicación, porque en cuanto a trabajo seguimos preparando material que algún día verá la luz.

A colación de esto, y aunque ya hay quien ha comprendido el quid de la cuestión y lo proclama a los cuatro vientos, me gustaría recalcar que proyectos como Ludotecnia son muy sensibles a las coyunturas del mercado, de manera que miramos y sopesamos mucho qué tal anda todo antes de dar un paso. Hace ya tiempo que decidí que no servía de nada ponerse al frente, y que resultaba mejor hacer caminar a la editorial por el sendero hollado por los titanes.

Entendedme, es lo que tiene saberse hurón y no dinosaurio, porque si te mueves parece que todo se mueve, pero el que se beneficia de la sensación originada es el grande. Te dejas los dientes y los cuartos en promocionar ZuluGolf, por ejemplo, y lo que se vende es Deep Blue, que además regala dados. Haces lo propio con ¡Al Abordaje!, y el resultado es que de los almacenes de una distribuidora se rescata un juego que hiciste hace unos años, que se añoraba por los aficionados, y que puesto en el mercado puede abrirte en canal porque te supone una competencia inesperada…

No anda el horno para bollos, lo sabéis. Editamos poco, en un límite razonable que nos permite ofrecer calidad a muy buen precio, amortizando la inversión, cubriendo los gastos, y con dinero para nuevas aventuras. Así que nos dejamos de chorradas y de jugar limpio por el bien de la afición (algún día me meteré con esta generalidad), y esperamos a que la ventana oportuna se abra de par en par, o si no lo vemos claro, o no podemos, como ahora, dejamos pasar la ocasión sin despeinarnos, porque en el mundillo hay que entender que cada cual tiene que hacer lo que le corresponde, los deberes, vamos, y los dinosaurios los primeros, que por volumen de negocio y capacidad se merecen el puesto, obviamente, pero también deben ganarse las alubias como el último mono.

Dicho esto, estas próximas navidades se muestran propicias en cuanto a lo nuestro (si las comparamos con las anteriores, ni os cuento), y sin menoscabo de vuestra integridad como consumidores, mucho menos pidiéndoos que os dejéis tratar como idiotas, convendría que mirarais el presente en términos de futuro, y que comprendierais que si aflojáis la mosca comprando Devir, EDGE, o cualquier cosa de la parcela del mundo a la que siempre miramos, estaréis apostando porque Sombra, NoSoloRol y Ludotecnia, junto a esas iniciativas que algunos dicen que sobran pero que a mí me parecen imprescindibles y beneficiosas, logremos formalizar un escenario mucho más provechoso para todos.

Quid pro quo, dirían las voces estrechas. Yo prefiero poner la directa y deciros abiertamente que están sonando tambores de guerra y que conviene escucharlos. Tiempo habrá más adelante para comparar precios y calidades, o en su caso para tirar cohetes si hay un poco de suerte.

sábado, 17 de octubre de 2009

El geriátrico

Lo prometido es deuda. Carlos Monzón tiene su web lista.

Mirándola esta misma mañana, me he quedado con la imagen que decora esta entrada porque me resulta tremendamente sugerente, como más tarde explicaré, amén de estar resuelta de una manera que no sé cómo demonios definir. Sin duda es buena, y hermosa también.

A pesar de que el escenario que describe puede parecer cogernos por las solapas para arrastrarnos a un mundo abandonado, tétrico o muy decadente, siempre inquietante, para ser sincero, a mí me ha recordado los viejos tiempos de la editorial, cuando tras llevar horas dándole y dándole al teclado o los pinceles, encontrábamos un momento o una excusa para despacharnos a gusto.

En una de aquellas míticas tardes, recuerdo, hicimos pruebas de tiro con arco (el tamaño del estudio admite ésta y otras hazañas), a resultas de lo cual, la puerta del baño todavía muestra el agujero que produjo una flecha que la atravesó de parte a parte porque se desvió tres o cuatro metros de la diana. Otra, dos de mis compañeros de fatigas y yo mismo, nos enzarzamos en una lucha sin cuartel con pistolas de bolitas, emboscándonos entre las mesas y las pilas de libros...

Éramos unos gandules, lo admito, y yo el primero. Miro aquellas escenas u otras que se dieron, y se me ponen los pelos como escarpias, aunque también hubo momentos de solaz intelectual, en los que todo se paraba porque uno de nosotros se ponía a leer en voz alta lo que acababa de escribir, o porque surgía la ocasión de hacer auténticos estrenos mundiales con cada ilustración que salía del horno, o porque como ocurría en el Sanreza, tocaba jugar en el ordenador de Carlos ya que mi pequeño LC quedaba fuera de servicio mientras asimilaba el documento de la portada de Time Out…

El caso es que seguimos siendo igual de cachondos con lo nuestro a pesar de que tenemos trabajo estable o lo hemos tenido hasta hace bien poco, familia, asuntos varios, y es que no hay nada como disfrutar con lo que llevas entre manos, y mirar al tiempo a la cara para saber que le has vencido porque sigues encontrando hueco en tu vida para seguir siendo un perfecto irresponsable cuando toca. A mí me ha dado últimamente, por ejemplo, por sacar provecho a la tableta de dibujo que tengo desde 2006, que para ser sincero ni la había tocado. Me gusta la herramienta. Coges algunas fotografías, la sacas por la impresora al tamaño adecuado, calcas el montaje definitivo como en los viejos tiempos de serigrafía (el tema de los umbrales en el Photoshop no es lo mismo, ni de lejos), escanéas, rellenas lo escaneado, completas el asunto y pares un collage a la antigua usanza, y te quedas tan ancho. Es una gandulada como la copa de un pino que saldrá Dios sabe cuándo, bajo el pabellón de un tipo diferente a mí que será más yo que yo mismo... ¿Qué tal un joven estudiante de Bellas Artes italiano?

Venía diciendo... La imagen compuesta por Carlos me parece que retrata la escalera de un geriátrico a la hora en que las enfermeras, los celadores y la mayoría de los internos duermen a pierna suelta, momento que han aprovechado unos cuantos viejos locos para hacer carreras con las sillas de ruedas, los taca-tacas y las camillas, abandonándolo todo luego para que quede constancia de que aún tienen ganas de seguir viviendo… ¿A que mola?

domingo, 11 de octubre de 2009

Quidam


Imaginemos un lugar tan oscuro que nuestros ojos tuvieran que dilatar completamente sus pupilas para intentar descubrir algo de luz en la penumbra más espesa. Imaginemos no ver a nadie en varios días como si fuéramos los únicos habitantes de este planeta, o al contrario: intuyéndonos constantemente vigilados como le ocurre a un ratón en un laboratorio. Imaginemos por un momento que somos realmente capaces de vivir en un sitio así manteniendo un mínimo de cordura, dispuestos a habitar en él durante un largo periodo de tiempo sin más compañía que nuestros recuerdos, porque es el único lugar que nos queda...

Demos ahora rienda suelta al sentimiento extremo de aislamiento que nos embargaría y vayamos un poco más lejos, por ejemplo hasta dibujar un espacio aún más alejado e indefinido que el propuesto, cuyos límites físicos y posibles compañías sólo fueran asequibles a través de leves vibraciones del aire, fugaces contactos, olores, ecos o sonidos.

Las condiciones extremas a las que están sometidos los individuos que viven en los túneles —con consecuencias previsibles sobre su estabilidad física y mental—, siguen estando muy alejados de lo que podemos imaginar por mucho interés y empeño que pongamos en lograrlo, y además continúan estrellándose contra la muralla de contradicciones que surgen en el análisis del poco material disponible que refiere con un mínimo de rigor la cultura e idiosincrasia de los náufragos de este vasto territorio, todavía inexplorado. Por tanto, no debería resultar extraño que afirmemos con bastante convicción que tratar de dar un sentido a todo lo dicho hasta el momento supone enfrentarse a la certeza de que estamos ante algo que tiende a escapar a nuestra razón y comprensión, pero no así a nuestros sentidos.

Si parece impensable que nadie en su sano juicio pueda decidir enterrarse vivo, las evidencias preseveran en reflejar lo contrario, en un suma y sigue que parece no tener fin. En este orden de cosas, para hacernos una idea podemos acercarnos a la descripción que hace E. Fromm de las consecuencias funestas del aislamiento sensorial o los procesos graves de deterioro relacional sobre el ser humano (The Anatomy of Human Destructiveness) —sucesos muy similares a los que envuelven a los indigentes, y que dicho sea de paso son terapias ampliamente utilizadas en los sistemas de extración de información usados por algunas administraciones (doctrina Bulgarin, manual Kubark, etcétera) y de los que se han extrapolado consecuencias en las que abunda la publicidad o los denominados sistemas de venta agresivos, que contemplan como prioridad la destrucción de toda resistencia ante el objetivo propuesto, o que forman la base indiscutible de un proceso vejatorio al que paulatinamente nos hemos ido acostumbrando, sin dejar por ello de sorprendernos, y al que damos el nombre de mobbing—. Con todo, la posibilidad de vida continuada en los túneles parece certificada y ello nos plantea un grave interrogante: ¿cómo puede ser posible?

Tal vez sea el momento de acercarse al estudio realizado por John Canemaker (Town rats) sobre la conducta de las ratas de alcantarilla cuando están sometidas a una fuerte presión ambiental para entenderlo, aunque será en el contundente trabajo de Edward F. Abood (Underground man) donde encontraremos mejores pistas cuando afirma con claridad meridiana que el hombre subterráneo se ha rebelado contra las normas de la sociedad donde vive y contra las fuerzas que la perpetúan adoptando la segregación como respuesta.

Atribuyéndole un impulso estrictamente personal y un compromiso permanentemente subjetivo incluso cuando forma parte de un grupo —siempre se sabe aislado—, este sujeto rechaza todo tipo de valores o códigos de conducta y por lo tanto vive en un permanente estado de tensión y ansiedad que se agrava en la que seguramente es su cualidad más distintiva: su sensibilidad agudizada y muchas veces enfermiza. Abood, por último, reflexiona que el hombre subterráneo no tiene nada de héroe romántico porque su fuerte individualismo supone su mayor fuente de sufrimiento —aislado, profundamente aislado, se considera parte de la sociedad que le ha desterrado de por vida; rechazado, alberga un terror visceral a quedar olvidado en su exilio y digiere mal la indiferencia con que le responde el paraíso perdido, contestando con una intensificación de sí mismo—.


Texto perteneciente a Quidam. La ilustración inferior corresponde a una muestra del magnífico trabajo que realizó Roberto Mata para nuestro libro.

sábado, 3 de octubre de 2009

Con ánimo de ofender


Tiene su tela que todavía haya que hablar de estas cosas, y lo comento desde la envidiable posición que me permite recordar que yo mismo fui acusado de alineado no hace tanto, por mostrarme afín (afinidad y alineación no significan lo mismo, se mire por donde se mire) a la línea editorial de una revista de la competencia (nuestra y también de los supuestos agredidos), con la que mantuve también algunas sonoras divergencias, ya que lo cortés no quita lo valiente, y en cuanto a independencia de criterio se refiere, aún menos.

Vivimos tiempos extraños, nebulosos, y como creo que comenté en primavera, se está poniendo de relieve que los molestos molestan más de lo que su dimensión y tamaño aconseja considerar. No sé si me explico.

Si los blogs no son útiles a las editoriales; si son menospreciados por ellas; si son continuamente asediados por hambre —las novedades no les llegan; las noticias sabrosas, ni en su momento ni nunca— en favor de los grandes y mortecinos foros oficiales, o en su caso en el de los boletines de noticias o la sección de novedades de las webs correspondientes; no sé a cuento de qué viene rasgarse las vestiduras porque tal o cuál de ellos te anda metiendo varilla y por ello puede afectar al mercado…

O lo afectan, o no lo afectan, y si la actitud crítica mostrada por algunos blogueros lo hace, como parece, lo pertinente sería buscar cauces para que lo hiciera de la manera que a ti te interesa y en el fondo nos interesa a todos, no sé, pasando novedades para que se reseñen, particulares de tu actividad para que se conozcan, intervenciones en los debates que se originan tras las entradas, un sacar la cabeza de la Torre de Marfil, en una palabra.

Es una humilde opinión, desde luego, y viene de quien viene, vamos, de un tipo que dice que dirige una editorial que no da señales de vida, pero creo sinceramente que los tiros deberían ir por ahí si queremos mejorar el cotarro, y más cuando nos empeñamos en llamar coleccionistas a los aficionados, asumiendo que su poder adquisitivo no depende de la paga de los domingos, y de suyo que pueden ser abogados, médicos, funcionarios o autónomos, o que intentan serlo, que lo mismo da, y que por tanto tienen opiniones formadas y libertad de pensamiento porque la ejercen incluso cuando van a votar, también alguna metralla en el cuerpo, y tiempo para desperdiciar organizando el tinglado de un blog y alimentándolo…

Y además, ¿qué se puede esperar de un tipo que subtitula su sitio con el elocuente «con ánimo de ofender»?, pues que como te despistes te estará metiendo una bola de miga de pan en el plato de sopa por ver si te salpica, y para colmo sonríendo desde el otro lado de la mesa.

En serio, antes molaba ser un perro cabroncete arropado por un sello editorial a la espalda (me he tragado las 2D10 y las RPG Magazine que tengo, y también alguna Líder, aunque cabe decir que su beligerancia era más solapada). Yo mismo vengo ejerciendo de perro malo desde que intentaron cerrarme la boca allá por el noventa y pocos del siglo pasado. En serio, repito ¿qué hay de negativo en que los nuevos perros malvados anden sin bozal, como antaño, pero ahora sueltos y sin correa?

¿Quién dijo miedo?

sábado, 26 de septiembre de 2009

Nerverland


Los estudios de diseño e ilustración suelen estar repletos de muestras de proyectos que o bien fueron rechazados en su día, se quedaron aparcados por las buenas, o simplemente supusieron simples intentonas que no llegaron a ninguna parte. No me ocurre sólo a mí,  tengo un colega que llama Isla de Nunca Jamás a la carpeta donde guarda todo lo que ha ido amontonando como profesional (es mayor que yo, así que imagináos).

Esta actitud conservadora viene muy bien, sobre todo en lo que atañe a la modalidad de logotipos y marcas, porque de cuando en cuando conviene revisar tus propios naufragios en aras de encontrar en ellos ideas o inspiración con que defender los encargos en curso.

A diferencia de otras áreas de trabajo, en la confección de los sellos que distinguen los productos o las casas que los producen y comercializan, se hace imprescindible contar con un amplio cajón de los recuerdos. Diseñarlos bien conlleva un ingente trabajo de análisis que difícilmente se ve (sólo se percibe lo externo, lo visual, que también lleva lo suyo), pero que está ahí, y que conviene repasar cuando se enfrenta uno a un nuevo reto, siquiera para abordarlo con las ideas frescas, que tan malo es repetirse como iniciar un camino ya transitado, aunque te lleve a otro sitio.

En el campo del diseño gráfico aplicado a lo editorial, las colecciones y su estética van variando digamos que de forma natural y acorde con los tiempos, mientras que el logo de la editorial debe ir haciéndolo pero sin que se note demasiado. A base de la aplicación sucesiva de cambios sutiles, de lavados de cara, vaya, muy controlados, se desemboca en la imagen distintiva que se prevé como definitiva, para a partir de ahí, volver a comenza a rizar el rizo para evitar que la marca se queme, ya que la enseña editorial viene a ser como el avatar del espíritu filosófico que la empapa.

Las grandes editoriales del otro lado del muro que nos separa del mundo, se toman muy en serio este asunto, y Ludotecnia no ha querido ser ajena a este hecho. Desde el viejo logotipo que vestía el Mutantes (parecía el de una funeraria, lo sé), hasta el que utilizamos ahora, pasaron unos quince años. Lo hemos cambiado, que yo recuerde, en al menos cuatro ocasiones: el primer salto gráfico lo supuso la «L» que apareció en la contraportada de Piratas!!, y después vino la que sobre fondo violeta desvanecido distinguió nuestros productos desde 1996 hasta 1999. Más tarde tuvimos otra «L», pero calada sobre una mancheta de gris casi neto, que pudo verse en las páginas web que nadie vio, a la que más tarde se incorporó el texto Ludotecnia en vertical, compuesto en tipo Futura Bold, en caja alta, que dio lugar a su vez a la grafía actual…

A cuenta del rescate de material que estoy realizando este mes que casi termina, he dado con la propuesta que ilustra esta entrada, abandonada, ¡cómo no!, en mi particular Neverland, y aunque describir el cómo, el por qué y el cuándo se originó aquella aventura consumiría demasiado espacio, baste sintetizar la cosa diciendo que el asunto fue gratificante para ambas partes, y que aunque mi propuesta fue rechazada por inadecuada, saqué a cambio las líneas básicas sobre las que definir nuestra presente marca distintiva… y el nombre de nuestro cazador ancestral como regalo.

Yomski, se llama Yomski, pero creo que ya lo había contado.

sábado, 19 de septiembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

Pluralismo, independencia, y la madre del cordero

Puede que peque de ingenuo pero voy a afirmar que la razón para que a veces gastemos tantas líneas intentando explicarnos es que utilizamos un léxico que más que aclarar lo que tratamos de decir, ayuda precisamente a todo lo contrario —Dios me libre de pensar que alguien en su sano juicio trate de hacernos comulgar con rueda de molino tomando como basamento el uso y abuso de nuestra lengua—, y lo digo porque a colación de mi penúltima intervención (¡Que viene Caperucita feroz!, sí, el de la 2D10) he recibido algunos correos en los que dos términos: pluralismo e independencia, se convierten en sinónimos sin que me parezca que hay correlación alguna entre ambos, ni por asomo; y lo que es peor, en base a tamaño puré contra natura de conceptos, la citada terminología permite a dos de mis amables lectores tacharme abiertamente de alineado con otra oferta informativa y a saber con qué ocultas intenciones... ¡Ay, las consabidas intenciones ocultas! qué le vamos a hacer. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº78, en la sección El Chupacabras, con fecha 29 de diciembre de 2002.

sábado, 12 de septiembre de 2009

La lotería


El documento que abre esta entrada podría ser una falsificación, un vulgar handout, pero no lo es en absoluto. Ahí lo tenéis, en primicia mundial, el facsimil del trozo de papel donde compuse en 1991 el logotipo de Merrick House Inc., a mano, con Letraset, acompañado por las instrucciones para que fuese incorporado a la contraportada de Ragnarok, y de algunos rastros que deberían ser analizados por un C.S.I.

En aquellos tiempos, el trabajo de la fotomecánica consitía en hacer un negativo en la proporción correcta, a partir del cual, y mediante un lento y meticuloso trabajo en el que intervenían máscaras, y que contemplaba también el uso de un tapaporos para evitar feos o engorrosos puntos blancos, se confeccionaban unas contramáscaras sobre acetatos que eran aplicadas en el fotolito o fotolitos a los que afectaba, de manera que el conjunto fuese coherente y ofreciera en imprenta el resultado esperado.

Por suerte, hoy todo aquello ha desaparecido, basta resolver el asunto en el ordenador, colocar cada cosa en su sitio, establecer los rangos correctos, hacer el PDF o los PDF, e ir a la imprenta, pero como he comentado, antes no ocurría así, y por ello era necesario explicarse hasta la saciedad, incluso sobre los originales que lo permitían, como es el caso del presentado.

Dicho esto, tras tenerlo en mis manos para escanearlo, he recordado una de las anécdotas más graciosas que nos han ocurrido en Ludotecnia, y es que gracias a la intervención de la marca de la ficticia editorial escocesa sobre cuya existencia se despliega una buena parte del trasfondo del juego, el Ragnarok desapareció de las estanterías y mostradores de las librerías porque una interesante porción de la afición lo tomó como una traducción de una propuesta anglosajona.

En su momento, el asunto nos hizo bastante gracia, entre otras cosas porque no resultaba demasiado fácil ventilarse 2.400 ejemplares de una tacada y en poco más de un año, y menos habiéndolo producido por completo aquí. Pero el caso es que con el paso del tiempo vimos que habíamos sufrido, aunque de forma muy positiva, uno de los mecanismos más perversos e incomprensibles que ha venido mostrando hasta la afición española, porque sigo sin saber por qué demonios, lo que parece venir de afuera goza de una ampulosa amplificación sobre su calidad que ya quisiera disfrutar cualquier producto que publicamos las editoriales autóctonas.

Sea como fuere, y sin querer entrar en valorar una más de las raras actitudes que perviven en nuestro sector, el caso es que con aquella menudencia, a Ludotecnia le tocó la lotería.

domingo, 6 de septiembre de 2009

¡Que sí!


Rebuscando imágenes y textos con que alimentar este blog, he dado con la reproducción de un cartel que hice cuando estaba en Itzalak (en el pleistoceno, vaya), como parte integrante de la labor que realizamos por aquella época para el Museo de Ciencias Naturales de Álava (Vitoria), y que aún se pueden ver en el interior de sus vitrinas o colgados de sus paredes.

El caso es que el cartel de marras es una buena muestra de lo que supone trabajar con la adrenalina a tope (sospecho que mi juventud también tuvo algo que ver). Os cuento.

El original previsto iba a ser realizado al aerógrafo, y de hecho así lo estaba siendo hasta que a las tantas de la madrugada sentí que el aviso que había percibido al comenzarlo, llevaba más aquél del que imaginaba. La ilustración estaba resultando buena, pero no me satisfacía por alguna razón oculta que percibía mi instinto pero que mi cabeza y ojos no eran capaces de valorar en su justa dimensión. Así las cosas, aparqué brevemente lo que llevaba hecho y me senté en la silla con la pipa en los labios, recapacitando.

Igor diría que se me puso esa cara especial que se me dibuja en el rostro cuando estoy a punto de dar un salto en el vacío, y sin red, pero el caso es que por aquel entonces no conocía a Igor, ni por supuesto disponía de tiempo para mirarme en un espejo… A lo que iba. Rompí el dibujo que me había llevado tantas horas hasta aquel preciso momento —no hay nada como quemar las naves para enfocar correctamente el horizonte—, y acometí uno totalmente nuevo, tanto en distribución formal, como en diseño y resolución.

Un par de horas más tarde había completado la colocación de los textos principales con Letraset (de los secundarios y el logotipo de la Diputación Foral de Álava se encargaría la fotomecánica), y para la tarde de aquel día que ví amanecer desde el tablero de dibujo con las pinturillas aún en la mano, la faena ya estaba concluida y sostenía embobado la prueba de imprenta que conservo.

Cuando vuelvo a observar detenidamente el trabajo, sigo alucinando con lo que fui capaz de hacer por sólo atreverme a enterrar un montón de horas de esfuerzo que no estaban llevando a ninguna parte, e intuyo que difícilmente podría volver ha hacer algo parecido, porque en demasiados casos la cabeza se impone a ese corazón que te dice que sí, que se puede, que el mundo es tuyo si alargas la mano.

jueves, 3 de septiembre de 2009

De narraciones y enfados

En esta tarde de la festividad civil del día de la Constitución; mientras el chapapote anega las playas y futuro de toda Galicia, y ya arrienda maleficios en la costa asturiana, en la cántabra y en algunas playas de nuestro litoral vizcaíno, acumulando negros presagios; un par de días después, o tres, en que unos compatriotas míos nos han recordado a todos su manía por reclamar atención poniendo patas arriba un aparcamiento en Santander mediante el único lenguaje que conocen, me encuentro inmerso en una especie de melancolía vital a la que tal vez contribuyen la tarde lluviosa y hostil que hace afuera, la pipa caliente que reposa en mis labios y el calorcillo que me proporciona el calefactor que trabaja a mis espaldas. ¡Perra vida! [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº77, en la sección El Chupacabras, con fecha 16 de diciembre de 2002.

domingo, 30 de agosto de 2009

Otra vez será


Acabo de publicar la entrada de hoy para Nürburgring, y mientras la escribía me ha dado por pensar en cómo hechos aparentemente inconexos terminan por ofrecer claves muy similares a poco que miremos detenidamente.

Es un secreto a voces que soy seguidor de la F1 desde que tengo uso de razón, y de Fernando Alonso desde que pude disfrutar de sus maneras al volante de un miserable Minardi. El Nano no ha tenido demasiada suerte estos últimos años, y sobre su figura hay mucho desconocimiento, cuando no demasiada incomprensión sesgada y miope.

A partir de que el proyecto Renault presentara grietas a finales de 2005, los acontecimientos posteriores se desarrollaban de manera encadenada y lógica, aunque bastante negativa. Si bien 2006 se rubricaba con otro doblete, el segundo título para el asturiano y la marca francesa, el paso a McLaren ya estaba dado, y 2007 resultaba ser un martirio en el que nuestro compatriota naufragaba. En 2008 volvía a una Renault muy tocada durante la temporada anterior, y aunque para finales de sesión la cosa pintaba mejor, ello no era óbice para supusiera el segundo año consecutivo sin calzarse nada. 2009 empezada de maravilla, la pretemporada ha sido muy halagüeña, pero la FIA se ha encargado de convertir las esperanzas en papel mojado, y por si fuera poco, Renault y el mal fario (que también cuanta) acaban de desperdiciar lo poco que quedaba esta misma tarde, en Spa, cuando un problema con uno de los tapacubos delanteros echaba por tierra todas las posibilidades de hacer algo…

Lo de menos ahora es el futuro, en serio lo digo, si definitivamente va a Ferrari como dicen algunos, o se queda en Renault, como pienso, no tiene relevancia, porque tarde o temprano, Fernando volverá a demostrar lo que lleva dentro.

Y aquí quería llegar yo. La calidad de nuestro bicampeón mundial no admite discusión alguna. Se lo rifan (en realidad, se lo llevan rifando) todas las escuderías, y demuestra día sí y día también que pone algo muy especial en los coches que toca… Pero (siempre hay un puñetero pero), las cosas, estos tres últimos años, se han presentado de manera muy torcida, tanto que ahora hay que discutir hasta la extenuación sobre lo que hace no tanto resultaba evidente.

No voy a hacer comparaciones odiosas entre Fernando Alonso y Ludotecnia, ya somos mayorcitos todos, pero me apetecería comentar hoy que albergo la sensación de que si nos pusiéramos a buscarlas, a buen seguro las encontraríamos.

En otro orden de cosas, repasando las entradas de estos dos últimos meses, me he percatado de que mi vena más melancólica ha vuelto a asomar (mi reciente cumpleaños seguro que ha tenido la culpa), así que prometo portarme bien a partir de la próxima semana, cuando vuelva sobre la ilustración, el diseño, el cómic, la literatura y el rol, y tantas otras cosas como me gustan.

Gracias por vuestra comprensión.

viernes, 28 de agosto de 2009

¡Que viene caperucita feroz!

En el cuento de nunca acabar en que se ha convertido la historia de los dimes y diretes atribuibles (con razón o sin ella) a este humilde servidor que ahora os escribe, y a sus opiniones, faltaba la relativa a nuestros medios de comunicación, nuestras revistas, las revistas de nuestro sector. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº76, en la sección El Chupacabras, con fecha 2 de diciembre de 2002.

domingo, 23 de agosto de 2009

¿Digital?


No tenía pensado escribir nada esta semana, pero creo que la noticia que ha saltado estos días pasados sobre la desarticulación de una banda de falsificadores de billetes de 500 €, bien merecía que me acercara hasta el teclado para compartirla con vosotros, ya que la policía, ayer, y los medios impresos esta mañana, han resaltado que la enorme calidad obtenida por los delincuentes, se debía a la utilización del sistema offset para imprimr las estampas.

Queda dicho, y aunque me gustaría que a partir de ahora quien defienda la calidad que ofrece hoy por hoy la impresión digital (y lo adecuada que resulta para imprimir libros de rol), se palpara un poco la ropa antes de abrir la boca, sospecho que seguiremos como de costumbre: negando lo evidente.

sábado, 15 de agosto de 2009

Medio siglo


Este martes próximo cumpliré 50 años, y aunque me consuelo pensando que sólo llevo encima 49, no dejo de pensar en cuánto de rápido pasa el tiempo, y en lo poco que cunde.

Echando la vista atrás, recuerdo como si fuese ayer cuando me encontré con Igor Arriola en la librería Cámara, en cómo me engañó para que me embarcara en el proyecto de una editorial de la que yo no sabía a qué demonios se dedicaba, pero que al parecer necesitaba de un portadista e ilustrador porque el anterior se marchaba a Holanda. También me parece que sucedió hace nada que yo comenzara a escribir para Ludotecnia, y el orgullo que sentí cuando vi publicados mis textos para el trasfondo de Ragnarok. Nada hace, tampoco, de TNC, de Cuaderno de J., de El Tres Fuegos y de tantas otras cosas como he intervenido, poniendo mi nombre en ellas o sirviéndolas de manera silenciosa por el bien de todos

Acabo de leer los primeros esbozos de un asunto en el que estamos trabajando, e inevitablemente la memoria se me ha ido a aquel primer Foxtrot en Babilonia que escribí en 1994, en cómo aligeré la carga del bueno de Werner, trasformando la anciana figura que había perfilado J&F, en la de un hombre que había cruzado la misma cincuentena que voy a traspasar dentro de un par de días, como un chaval entrado en años, vamos, pero que por aquel entonces era visto desde una juventud que no había sorteado aún las escolleras de la vida, y que no podía dejar de verlo como a un padre todopoderoso y supremo…

Me siento bien, y si es cierto que la edad, hasta hace bien poco, sólo me preocupaba cuando mi hijo cumplía años, también lo es que ahora no lo hace lo más mínimo, aunque recibo acuse cada 18 de agosto, cuando realmente me toca. Siento que he crecido aunque no se me note, que he mejorado como los buenos vinos, que me he atemperado, que me hallo más seguro en todo. Tal vez de eso se trate, pero me apetece pensarlo mañana, porque ahora mismo me encuentro viviendo un momento dulce que sueño con prolongar cuanto me sea posible.

Helen, sí, Helen. Me ha gustado esta mujer desde que la contemplé por primera vez en la pantalla. Me encandilan sus arrugas, sus canas, cómo ha dejado que el paso del tiempo la acaricie y la talle mientras ella seguía siendo la misma de siempre, para sí, y para mí, cuestión de suma importancia, pues sigo buscando refugio en la contemplación de su cara y la serenidad animal que destila, paladeando su buena forma como actriz, mientras intento comprenderme a mí mismo.

Como he dicho antes, tal vez se trate de eso, de dejarse de chorradas y perseverar en seguir siendo el que fuiste, pero en serio, lo pensaré mañana, hoy no tengo ni un minuto que desperdiciar en desvelar tan profundo secreto.

jueves, 13 de agosto de 2009

Yo toreo, los demás trabajan

Dentro de la literatura o los juegos —universos anexos a los que acostumbramos a acercarnos por formato y contenido—, soy de los que creen fervientemente que los Juegos de Rol suponen un punto y aparte a ellos, un género totalmente nuevo y ante el cual admito mi incapacidad de definición. En la literatura existe una función de comunicación que termina en cuanto se acaba y cierra el libro; en los juegos existe una propuesta lúdica articulada alrededor de un contexto y una normas (sencillas o complejas) que no admiten modificaciones sustanciales… En un Juego de Rol, el aficionado consuma la propuesta comunicativa, la enaltece o la empobrece, la transforma, trabaja con ella, la modifica…; en el aspecto jugable, lo mismo: el aficionado lo altera, lo completa, lo sustituye, convirtiendo el conjunto en otra cosa que ni es literatura ni es juego, y que, sin embargo, también es ambas cosas a la vez. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº75, en la sección El Chupacabras, con fecha 17 de noviembre de 2002.

sábado, 8 de agosto de 2009

Bilbao song


Por entonarme debidamente, estoy escuchando la canción de cabaret Bilbao Song en la grandiosa voz de Ute Lemper, mientras recapacito sobre el hecho ineludible de que a la capital de Bizkaia (otro día hablo de la pertinencia de la grafía) no la reconoce ni la madre que la parió. De aquel pastoso paisaje lleno de humos y herrumbres por el que paseé mis huesos en la adolescencia y primera juventud, a éste, al que recurro para alegrarme la vista, no cabe hacer ni buscar ninguna comparación.

Decía que Bilbao es otro Bilbao diferente a aquella ciudad en cuyos alrededores crecí, y en cuyo seno comencé a trabajar en lo mismo que hago ahora, pero para mi padre, en el estudio que había puesto a mi hermano mayor en plena Gran Vía junto al suyo —allí aprendí los rudimentos de lo mío, confeccionando anuncios para periódicos, a mano, con Letraset, labor que suponía un auténtico martirio, sea dicho de paso, y que gracias a Dios se resuelve hoy con ordenador y en un pispás—; y que buena culpa de tanto cambio ha tenido la inteligente incoporación de arquitectura moderna y arte al mobiliario urbano.

Así las cosas, en cuanto puedo (esta mañana, por ejemplo) me apeo del metro en la estación de Deusto y recorro a pie lo que queda hasta Rekalde. Hoy me ha dado por acercarme al puente de La Salve para mirar desde arriba la imponente escultura Mamam, de Louise Bourgeois, que gobierna la explanada trasera del Gughenheim, junto a la ribera de la ría del Nervión (el río es macho más arriba, y se le conoce como Ibaizabal, pero en cuanto sus aguas responden a las mareas, se vuelve hembra), frente a la Universidad de los Jesuitas. Y ahí me he quedado un buen rato, observando su figura, absorto, apoyado en la barandilla, recordando las temibles Teratolamias que creé para ZuluGolf con la intención de que pacieran mánsamente por su universo sin mostrar su auténtica cara; y en lo curioso que resulta que veamos sólo lo que encaja en nuestras referencias, ya que he recordado que una vez en Inforol, cuando mostré la ilustración de más abajo, hubo quien me acusó de haberme inspirado en la araña bilbaína.

Nada más lejos, creía yo. Hace la intemerata de años, Joseba jugaba en el estudio a Half Life, y yo descansaba a su espalda haciendo las veces de observador. En una de las últimas pantallas del juego, aparecía un monstruo de seis u ocho patas con una bolsa abdominal de tamaño considerable que se suspendía de forma vertical, al que era muy difícil batir y al que denominamos cariñosamente cojoncio (no estuvo bien, pero es lo que hay).

Bien, ése fue el detonante para mis creaciones, lo admití en su día y vuelvo a hacerlo hoy, pero el caso es que la artista francesa es muy mayor (nació en 1911), y sus copias de Mamam hace tiempo que riegan plazas y calles de medio mundo, lo que me plantea una duda existencial de calado filosófico, pues si como sospecho, alguna de sus criaturas de metal ejerció a su vez de inspiración del diseñador gráfico de Half Life… Os dejo a vosotros que cerréis el círculo.

Por suerte mis bichos para Zulugolf difieren sustancialmente de la amabilidad acogedora de la criatura de Bourgeois, y de la agresividad atávica y aldeana de cojoncio, pero estarés conmigo en que lo de ser creativo se está poniendo muy cuesta arriba, porque al parecer no hacemos otra cosa que reinventar lo ya inventado.


miércoles, 5 de agosto de 2009

El silencio de los corderos

Hago como que estoy desconcertado, realizo varios estiramientos, tres muecas y me noto menos tenso que cuando comencé. Agarro la jamba de la puerta, tiro para allí y para aquí, flexiono las rodillas y trato de hacer el pino, cosa que no consigo (la edad que ya comienza a pasarme más factura de la prevista)… Bueno, no puedo ponerme una camiseta de Punisher o Batman porque no tengo, ni siquiera una de El ataque de los clones o La comunidad del anillo, porque no uso mas que algunas de Kukuxumuxu y las grandotas de siempre. ¿Balandristas? calzo zapatillas de deporte y balandristas desde mi época preuniversitaria y creo que todavía guardo las primeras John Smith que utilicé recién salido del colegio en el año 1976, más o menos. Nada, que hoy no me voy a poder poner en el papel de freaky ni aunque quiera… así que voy a seguir haciendo como que estoy desconcertado y listo. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº74, en la sección El Chupacabras, con fecha 11 de noviembre de 2002.

sábado, 1 de agosto de 2009

María


Ojos avellana oscuro, María. Tu pelo como la noche se despliega rizado sobre su alma, negra duda que le atenaza el semblante haciendo más aguda la mirada fija al horizonte, elevada sobre un cuello acostumbrado a no ceder, agarrada la mano al pasamanos de la cubierta de popa. Débil silueta. Gimen las maderas, las cuerdas, el mar golpea incansable las tracas de madera negra de la goleta como la sangre sus venas, y las velas susurran canciones entonadas en silencio, caricias soñadas por él, María. Detrás Nevis, su calor y sus gaviotas, al frente la nada.

El viento azota su cara y el pelo se arremolina bajo el sombrero negro y la pañoleta roja; un sudor frío le llena y añora entre dientes lo tibio del aire que te rodea, María, cuando estás cerca. Tu mirada altiva y herida prohibió toda pasión, tus labios componer siquiera un verso de despedida, y te dejó varada en la playa lejana de sus recuerdos para revivirte cercana cada vez que despunta el alba o el ocaso ciñe de púrpuras el horizonte limpio del que ahora es su hogar. Amanece y te atesora un instante, apresando el recuerdo nítido, por si te escapas; pronunciando tu nombre en voz baja, María.

Rompe el mar en la roda, el aire bravo de la mañana bandea los trapos que empujan la goleta en pos de una quimera, ya no cantan, y se le antoja la vida un silencio grande que riela a su vera como el agua turquesa que cubre los bajíos que atraviesa el barco meciéndose sobre las olas.

La isla de Nevis se aleja en la popa y la nada enfrentada se vuelve clara, y despunta la luz en la derrota que afina el bauprés, y revive el día en que te conoció: él, amartillado por un agrio destino, y tú, doncella de grandes ojos, carnes redondas, hombros desplegados al viento y mirada incierta.

Treinta hombres y una goleta, María, juramentados en la cala de Rotwan, al calor de una fogata, donde las escolleras previenen ataques y las arenas recogen anhelos y los entierran para siempre. Llegarás a Antigua, María.

Aferrado a un cabo, en la popa, quieto, recuerda el asedio a Santiago, los gritos de las tropas inglesas, el olor a sangre y a pólvora en la bahía; y su caída en batalla para levantarse ciego de rabia, llevando una oscura señal que le cruza la cara y el amargo recuerdo de un dios pequeño que le olvidó, y un rey antojadizo, mezquino, que le abandonó a una suerte contraria, como a tantos. Bajo la enseña del ni Dios, ni Rey, ni Patria, se amarró a la imagen diáfana de tus pechos redondos, de tu cara morena, de tu pelo oscuro, de tus ojos y de tu sonrisa, María.

Crujen las maderas de los mástiles, las jarcias, y los cabos rozan vigotas y mamparos, y las telas se hinchan con el viento traidor de poniente que las anima. Sube por la tabla un hombre a divisar desde la cofilla una silueta en la frontera extensa que une cielo y mar. La caña firme al rumbo, las velas henchidas de fuerza, los ojos avizor, que las quimeras suelen mostrarse sombras negras que las delatan barcos y aventura, y en ello están mientras la mar se rompe en olillas crespas, de temporal. Llegarás a Antigua, María.

Mira la cubierta llena de hombres, después la mar. Aspira el olor a salitre cerrando lo ojos, María, y siente el aroma de otra guerra: él mar, tú roca. Y vuelve el recuerdo de Santiago, y el asedio, y el tronar de mosquetes y cañones, el chocar de las espadas y el sabor amargo de la derrota.

Mira el cielo oscuro de poniente y te siente por un instante clavo ardiendo y él perdido, atado de pies y manos, aferrado a un sueño, sabiéndose náufrago en una playa de arenas morenas, las tuyas, cuando buscaba afanoso una cala donde descansar, María. Y pone a Dios por testigo que duele.

El viento se alza arisco, de tormenta, respondiendo a su ánimo tantas veces calmo, ahora levantisco, trayendo nubes que se arremolinan oscureciendo el cielo de la mañana. Presagios y dudas, María. Acostumbrado a navegar descuartelando con los vientos adversos del destino, sabe que en buscar quimeras no hay mérito alguno, y se siente abocado a unos brazos, los tuyos, que se le antojaron tierra de promisión; perdido el sentido, solo ante las tinieblas amargas de una derrota asumida, espera en vano la caricia de tu pelo; y recuerda tus ojos avellana oscuro, acerados, cuando le retaron a un combate que juró ganar mientras sorteaba los acantilados de aristas grises y duras que alzaste entre ambos, cuando precavida te pusiste al pairo del distanciamiento, el desdén y la ignorancia. Aspira el aire de la mañana, tibio, y te siente madreselva, tomillo y lavanda, María.

Habrían de llegar noticias de Sant Kitts, de un navío español que arribado de La Habana partía para Antigua con un visado de la corona inglesa, a buscar tregua. Le llegaron nuevas que hablaban de una moza que habría de casar con el hijo del gobernador de Antigua, María, y se le convirtió el alma en cieno torvo de donde surgieron cuervos que aletearon apresurados para desvanecerse, y comprendió entonces que su destino era fiarte el camino, haciéndolo franco y liviano. Llegarás, María.

¡Barco va! La quimera se hace realidad y las gentes se mueven de aquí para allá sobre la cubierta. ¡La cangreja a tope, la mayor a una cuarta, asentad los cabos y a mantener la distancia! ¡Martín, apura, que sin duda es el Revenge!

Ojos avellana oscuro, María, con largas pestañas negras, como tu pelo. Duros en el amor y en el odio, aprestados a reclamar lo que es suyo por mucho que los de él nieguen, evadiendo la mirada, sosteniéndola mientras siente tu corazón latir reclamando un abrazo, una caricia, una palabra que no habrá de mencionar. En el juego del amor siempre se baila solo, y en ello anda, cuidando que no despiertes y le veas ejecutando una extraña danza en mitad del océano, allá donde los ojos no llegan y sí los sentimientos. Él mar, tú roca, ciñéndose a tu talle, robándote a poquitos entre golpes y caricias, María. […]


Fragmento del relato homónimo que fue publicado por Ludotecnia dentro del volumen Arenas del Infierno, en 1997. La imagen lleva el sello inigualable de Graig Moullins.

jueves, 30 de julio de 2009

Deterring Democracy

Una de las cosas buenas que tiene ser ilustrador y escritor infantil (trabajo en el que invierto gran cantidad de horas) es que de vez en cuando te mandan a un colegio a que charles con los críos y les cuentes batallitas sobre la obra y milagros de los denominados autores. Lo pasas bomba, los niños y niñas son un caudal inagotable de ideas y para ser sincero debo decir que disfruto más entre chavales que conversando con adultos. [Leer más]

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº73, en la sección El Chupacabras, con fecha 4 de noviembre de 2002.

sábado, 25 de julio de 2009

La escalera de Jacob


No espero comprensión pues rara vez la he obtenido cuando he tomado alguna que otra decisión que pudo resultar inquietante o incomprensible. El silenco, el retiro, conllevan estas cosas, y lo cierto es que las sobrellevo como buenamente puedo.

Tratas de contar cómo se desarrollan tus asuntos, e inmediatamente hay quien se siente tentado de cerrarte la boca. Te callas, e inevitablemente surge alguien que cuestiona la pertinencia de tu actitud. Decides hablar bajito, en una esquina, alejado de miradas y voces inquisidoras o enemigas, y eres tú quien siente que deberías poder aullar que la vida sigue siendo tu aliada.

Quiero decir con todo esto que nos hemos puesto en marcha, aunque para que haya sido posible me he visto obligado a dar instrucciones al respecto de que todos los proyectos en curso se aparquen hasta nueva orden. Posiblemente, en otoño próximo, se desvele la razón por la cual el mundillo debería dejar de seguir afirmando que no existimos, aunque Ludotecnia siga sin sacar nada nuevo al mercado desde 2005; sin embargo, albergo la insana sensación de que así se rasguen los velos de todos los templos anunciando la buena nueva, seguira habiendo quien la ponga en cuestión o recurra a tender el consabido manto de silencio para ocultarla. Entended pues que ante tan pesimista visión del futuro, no me juegue ni un céntimo a que el grueso de la afición responda de manera diferente a como lo ha venido haciendo durante los últimos años.

Decía más arriba que no espero comprensión, y más abajo que tampoco aspiro a que cambie nada, y la cosa tiene su aquél porque estoy afirmando que no tengo ni puñetera idea de por qué he decidido tomar este camino. Supongo que necesitaba oler de nuevo a combustible y sudor; escuchar otra vez el viejo sonido de los rotores y las aspas sobre nuestras cabezas; sentir mi propia adrenalina inundándome el cuerpo… Bien mirada, ésta si que es una bonita muestra de amor y respeto al rol y a lo que nos ha dado, que nos lo ha dado, aunque como venimos haciendo desde hace mucho tiempo, también ganaremos unas perrillas, siquiera las suficientes como para pagarnos unos miserables cafés, y seguiremos diciéndoselo a quien quiera escucharlo porque para nosotros nunca ha sido una excusa.

Sea como fuere, la maquinaria está engrasada y lista para hacer lo que hemos hecho siempre: disfrutar como auténticos cosacos, porque si no se disfrutan, los retos siempre resultan un viaje al infierno sin posibilidad de vuelta, y de ésta salimos por donde hemos entrado, ¡al tiempo!

domingo, 12 de julio de 2009

Epiphany


Hay quien todavía cree que la vieja estación dejó de surcar los cielos para desintegrarse al acariciar la atmósfera de nuestro planeta, pero aún es posible verla si se mira con suficiente atención. Lo sé porque vivo en su interior.

El miércoles pasado, el impacto de un meteorito hacía recomendable variar la deriva en apenas un cuarto de grado. Ayer, sábado, las sacudidas fueron tan grandes que decidí cambiar la trayectoria por completo, abordando una nueva, extraña aún, pero ilusionante. How fortunate the man with none!

No me arrepiento.

sábado, 11 de julio de 2009

Wiesbaden


Ayer domingo había prometido comenzar a tomarme en serio el blog, pero no pudo ser. Ni volví a casa la noche del viernes, como tenía previsto, ni lo hice anteayer, ni ayer, por supuesto… Y si hay alguien al otro lado que se pregunta qué hago justificándome, le diré que nada, que sólo aplico lo que me ha recomendado un amigo que entiende de esto mucho más que yo, y que me dijo en su día que me lo tomara en plan tranquilo, con mucha paciencia y mucha fe. Si en lo de la paciencia debo admitir que ando flojo, por ausencia de fe no va a naufragar este proyecto. Tengo fe, mucha fe, quiero que quede claro.

Como iba diciendo. El caso es que durante la cena de Nochebuena surgió la idea de que nos trasladáramos todos a la casita de campo de Norbert y Laura, en las afueras de Wiesbaden, para pasar allí el fin de semana, y no encontré manera de quedarme en tierra, cosa que habría hecho de buena gana, porque llevo a las espaldas una buena dosis de cansancio y el cuerpo sólo me pide dormir.

Abandonamos Viena, en automóvil, al filo de la madrugada. Conmigo vinieron Gloria y Omar, un joven traductor francés, de origen egipcio, que había pasado su adolescencia en Libia, cuestión que nos permitió recordar el suceso de Sidra desde diferentes perspectivas, ya que yo lo había vivido en Túnez y él bajo las bombas.

La experiencia, en general, supuso un respiro gratificante, pues además de Libia tuvimos tiempo suficiente como para hablar de lo divino y humano hasta que llegamos a la capital de Hesse. Omar parece buena gente, de ese tipo de personas que amenazan con abrirse paso en tu vida sin que les hayas invitado, pero a la que más tarde agradeces su presencia. Gloria también disfrutó con su inteligente compañía.

El sábado nos comportamos como una banda de colegiales a los que se ha dado el día libre tras una dura semana en el internado. Comimos en el jardín, y a pesar del frío reinante, no lo abandonamos hasta que la oscuridad amenazó con devorarnos si no nos metíamos dentro. Tras la cena, sólo nuestro anfitrión, Inge, Omar y yo decidimos no ir a la cama, aunque tuvimos que ceder a la presión cuando el carillón marcaba las 3 de la madrugada —atrás quedaban nuestras largas reflexiones sobre la situación de Iraq y Oriente Medio, nuestras esperanzas de solución de ambos conflictos, y la prospección inacabada de sus causas—.

Ayer… simplemente fue diferente. A pesar de haberme despertado a primeras horas de la tarde, lo hice cansado, y con la sensación omnipresente de haber vuelto a soñar con la maldita ventana del otro día.


Texto de referencia para el entorno en que se desenvuelven Quidam y Equinocce, publicado en 2007.

sábado, 4 de julio de 2009

El olvido


En febrero fallecía un primo de Cata. Pacho tenía un blog donde hablaba de sus cosas y que contaba con multitud de seguidores, pero que resulta inencontrable ahora, porque el periódico digital donde estaba alojado decidió retirarlo.

La semana pasada, mientras paseaba mis huesos por La Rioja, anduve pensando en el afán desmedido que está mostrando el personal por enterrar las contribuciones de blogueros y participantes en listas y foros, bajo un largo y amargo manto de silencio, y también en lo sencillo que resulta convertir en nada lo que otrora fueron ilusiones por compartir ideas con ánimo de quedar para largo, porque la red de redes se nos había prometido como un lugar infinito y sin fecha de caducidad.

En fin. Como bien sabéis, aquí mismo he mostrado mi sorpresa ante la evidencia de que es imposible dar con viejos artículos o con comentarios sabrosos entre aficionados, porque Dragonmanía, Ociojoven, Inforol, The Freak Times, la vieja Enrolados, un montón de listas de correo alojadas en Yahoo, y sitios que ni me suenan, han pasado a la historia de la peor manera posible: sin dejar rastro.

Aunque puesto a ser mal pensado puedo llegar a la conclusión de que tanto entierro no puede ser fruto sólo de la casualidad, prefiero ponerme en lo mejor y dejar que sean razones como el cara sostenimiento de los portales o el infortunio, las que hayan originado esta situación. Ahora bien, lo de las listas en Yahoo no responde al perfil de este tipo de excusas, no soy tan lelo como para tragar tan barato, porque hay que borrarlas, es decir, tienes que comunicar al gigante que anulas la propuesta de conversación que creaste en su momento porque lo creíste conveniente.

¿Y por qué se ha actuado de esta forma? ¿Qué mal hacían? Ludotecnia mantiene abierta la lista que dedicó a ZuluGolf (inactiva desde hace muchos años), y yo mismo he hecho lo propio con la que puse en marcha antes de abordar mi blog Nürburgring. Creo que es una muestra de respeto, que se debe, ante el que puso su granito de arena en el sueño, y por supuesto también considero que bien está que exista un refugio de ideas y comentarios al que recurrir cuando te has quedado sin palabras o necesitas algo de refresco…

Por muchas vueltas que le doy al asunto, sigo sin atisbar a qué viene tanto empeño en fomentar el olvido.

domingo, 21 de junio de 2009

Y ahora, ¿qué?


Hay momentos en la vida en que uno se queda literalmente sin palabras. Hoy he tenido oportunidad de disfrutar de uno de ellos. ¿Qué dices, qué haces ante propuestas como ésta?

Si entro al trapo y contesto que el planteamiento esgrimido es directamente absurdo, aunque lo haga desde el más profundo respeto a su enorme ingenuidad, pueden lloverme tantas piedras como para levantar una catedral; y si me callo, lo tendré que hacer asumiendo el riesgo de que estas cosas son las que precisamente no nos dejan salir del hoyo.

Por precaución voy a decir lo que pienso en éste mi retiro, pues andan aún frescas las heridas que levanté hace poco por abandonarlo sin previo aviso, y no tengo el cuerpo para más jarana.

Así, querría comentar que si la literatura de un libro no resulta lo suficientemente descriptiva, elocuente y clara, difícilmente un dibujo podrá salvarla. Por tanto, sugerir que una ilustración tiene que servir al texto, así, por las buenas, es una inmensa tontería, ya que tiene que servir, por encima de todo, al libro. Además, si el editor ha considerado la presencia del ilustrador como adecuada para el proyecto, debería ser (sé que no suele serlo) porque es consciente de que puede aportar algo más que lo que pone el escritor, so pena de abrumar el resultado con reiteraciones idiotas (muestras hay muchas, y no sólo en rol, así que a lo mejor un día me despacho a gusto al respecto).

Mal que pese leerlo, el ilustrador es un tipo que piensa por su cuenta y riesgo, que tiene su propia filosofía de ver las cosas, que entiende lo que lee a su manera, personalidad, vamos, y de suyo hay que comprender que sujetarlo a las férreas directrices del autor no va a resultar provechoso, muy al contrario, su contribución puede saturar el producto hasta hacerlo incomestible.

Por el contexto de la entrada aludida, el comentarista trata de enfatizar una o dos modalidades de ilustración (dejo aparte lo de las fotografías porque jamás pueden ser consideradas como tal), la técnica y la descriptiva, como las más adecuadas para los JdR, y si bien no cabría objetar nada al respecto pues para gustos son los colores y hay libros y libros diferentes, circunscribir el asunto tratado a esta única perspectiva, se me antoja una actitud demasiado rácana para con el lector, por excluyente de otras formas de concepción que podrían resultar mucho más enriquecedoras.

Comprendo que cuando uno es autor del texto, disfrute regodeándose con el trabajo de alguien que lo ha pasado a limpio, puesto bonito, para que nos entendamos. Es legítimo, pero demasiado habitual, cabe decirlo. Por ello prefiero, como editor y aún como escritor, sorprenderme con lo que han sabido percibir en lo que les paso para que lean e ilustren, Elena, Rober, Carlos, o yo mismo, si se da el caso, ya que mi experiencia me dice que siempre resulta gratificante descubrir cosas en los dibujos más allá de lo que nos narran las líneas del libro donde van impresos.

Dicho esto, ¿los libros no deben ser sugerentes y estimulantes para que se vendan bien? Pues mal vamos, estimado compañero, si acotamos la labor del ilustrador a que haga sólo de retratista o paisajista, obviando que además de buena mano (cuando se da), también tiene alma, gustos y sentidos, que el lector también tiene derecho a disfrutar.

Para terminar, en cuanto a lo de la idoneidad o no de las ilustraciones, me gustaría recalcar que ésa es una faceta que atañe al editor y al diseñador, y a su buen gusto. Pero ya sé que eso forma parte de otra historia, así que mejor lo dejo.