sábado, 13 de diciembre de 2008

Dignificar esto


Esta misma tarde, a los postres de una comida en la que hemos tratado sobre uno de los proyectos que os comentaba el mes pasado, hemos hablado ampliamente de Juegos de Rol. En la mesa nos encontrábamos un editor ya jubilado (el anfitrión), dos escritores que además son educadores en secundaria y bachilletaro, un educador de primaria que es además director de una revista del sector, un periodista, y yo mismo, y os juro que a nadie se le han puesto los pelos de punta al escuchar la bendita conjunción de palabras, sino que todos se han mostrado muy abiertos a entender de qué van los JdR, a comprender que fomentan la lectura, la imaginación, o la empatía y la comunicación y colaboración.

De vuelta a casa, ya anocheciendo, aprovechando que no conduzco desde el 97 y que por tanto iba de acompañante, me he refugiado en pensar en cuánto de fácil es compartir algo en lo que crees bueno, y en lo ridículo que resulta que en nuestro mundillo sigamos erre que erre justificando nuestras propias carencias. Se me ha ido la memoria a resposar sobre las palabras de un conocido editor de lo nuestro, al que aludía aquí mismo en julio pasado, y que mencionaba el asesinato del rol como una causa fundamental de la maltrecha parodia que representamos, pero que al parecer no le impidió a él ni a su editorial salir airosos y como líderes del mercado en los seis años siguientes. Así las cosas, me ha dado por pensar en por qué somos tan capullos de seguir mortificándonos a lo idiota, con lo sencillo que resulta levantar la cabeza para decir orgullosos que lo que hacemos es bueno, interesante y beneficioso para los que lo consumen y disfrutan.


No hemos cambiado de título a Quidam, ni siquiera lo hemos publicado en euskera. Behinola es una revista de literatura vasca a la que se me invitó a participar como ilustrador en 2005, y en la que tuve a bien de mostrarme tal como soy, con todo mi trabajo, incluso poniendo el rol, mi rol, en la portada.