viernes, 3 de octubre de 2008

Memorias de un ángel caído


Lo del lunes pasado ha quedado en un sí es no es que la verdad no ha llevado a ninguna parte. Bueno, no del todo, el anuncio que hacía Nah de la entrevista, originaba algunas intervenciones en SPQRol que la tachaban de suavecita, cuestión que daba lugar a que se me hiciera una segunda ronda de preguntas, a mi modo de ver bastante más inocuas, firmadas esta vez por César Ayala. No ha ido mal, en serio. Al final voy a tener que admitir que algo ha cambiado radicalmente en cuanto a la percepción de Ludotecnia por una buena parte de los aficionados, y aunque todavía resulte demasiado temprano para decirlo abiertamente, creo sinceramente que lo que estoy percibiendo es claramente positivo.

No obstante, sí me gustaría recalcar que me hace gracia la poca mordiente que se gasta la tropa rolera en cuanto tiene oportunidad de calzarse delante a un editor de la cosa, aunque éste sea de los que no existen. En este orden de cosas, alabo el puntito de pimienta que le estaba poniendo Avatar a las suyas en El Opinómetro (espero ansioso la que seguirá a la de Wilbur), aunque esa es otra historia de la que me gustaría hablar más detenidamente en otro momento.

Sea como fuere, y volviendo al hilo de lo que estaba comentando, tal vez porque estoy acostumbrado a que me metan mano con mayor temperatura cuando se me pregunta por mi labor como escritor o ilustrador ajeno a lo del rol, me sorprende que la afición se contente con saber si tal o cual producto va a salir temprano o tarde, o si vas a poner en activo la web, o si se va a cambiar la filosofía de la editorial, o si acaso, cuántas personas la integran…

En el otro mundo me han preguntado por qué mis textos tienen un puntito social o reivindicativo que los hace especiales y reconocibles, si mi pensamiento político interfiere en las historias que escribo, si mis dibujos son teatrales o escénicos en lo compositivo porque buscan convertir al lector en un mero espectador o porque yo me siento así… Incluso los niños y niñas con los que charlo en primavera tiran con honda en cuanto se les deja espacio para hacerlo: ¿te pagan bien, o haces esto porque te gusta?, o ¿si algo no te convence, lo repites? Cosas así que te dejan siempre un buen sabor de boca cuando las contestas porque te ayudan a descubrirte a ti mismo y a que los demás te entiendan.

Visto lo visto, y notado lo notado, me ha dado por hacer un breve repaso por lo que realmente siento sobre el mundillo de los JdR en plan autoentrevista por capítulos, por aquello de hacerme un poco de daño mientras reflexiono sobre la actividad y el entorno.

Aprovechando la benevolencia de Nah, hoy se ha publicado la primera entrega en La Tertulia de los Vientos. Veremos cómo termina todo esto.