domingo, 13 de julio de 2008

Cosas del oficio


Si hay algo que me causa auténtico pavor es abandonar un proyecto para retomarlo más tarde. No es que sea una cosa que sólo haya afectado a Ludotecnia desde que me hice cargo de ella, sino que ha venido siendo algo recurrente desde que comencé a trabajar en sus filas a finales de 1991, vamos, que aunque encuentro algo de consuelo en la certeza de que no me pasa a mí sólo, tampoco es que me sienta del todo aliviado.

Sospecho que en el fondo hay algo muy culinario en todo esto, porque mi buen amigo Emilio, Currito para los cercanos, me ha comentado que le ocurre incluso en los fogones. Sí, hay un puntito mental, una temperatura corporal idónea con la que todo parece posible, pero como te despistes, como te entretengas, lo llevas jodido, porque lo que se antojaba sencillo se convierte en complicado como por arte de magia.

Llevo bastante tiempo algo alejado del cotidiano discurrir de la editorial, y aunque existe una excusa de peso, no me apetece hablar todavía de ella. El caso es que desde que publicamos Quidam a finales de 2004 y comenzamos a enseñar Equinocce y El Peregrino, o incluso SSHospital, ya en 2006, las cosas se han torcido lo suficiente como para que fuese necesario ir aparcando algunos proyectos. Bien, cuando escribo estas líneas tengo encima un merequetén de no menearme. Carpetas y más carpetas abiertas en el ordenador, páginas que ha sido necesario volver a leer, dibujos que revisar, planteamientos que modificar, contactos que ha habido que retomar, senderos olvidados que han aparecido sin que todavía me explique cómo no había caído en la cuenta de que siempre habían estado aquí…

En fin, lo he dicho muchas veces y hoy me apetece repetirlo en la soledad de esta tarde, porque editar es complicado, pero si encima te lo haces todo en casa, con los tuyos, hay momentos en que lo que realmente apetece es tirar la toalla y mandarlo todo a freír puñetas, por no sufrirlo, entendedme.

Dicho esto, y por ser optimista, como de costumbre, os diré que no voy a mandar nada a la porra, aunque será necesario optimizar los recursos y ver qué se hace con cada pieza de este enorme puzzle que es Ludotecnia. Mientras, daré un poco de tiempo al mercado para que se reactive y comience a ser posible ponerse a editar 500 ejemplares sin que peligre nadie.

Sí, esto es como en la cocina, o tienes el puntito correcto para hacer una tortilla de patatas como Dios manda, o te expones a que salga cualquier cosa, así que voy a tomarme un pequeño descanso por ver si en un par de semanas estoy en sintonía y veo las cosas más claras.

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