domingo, 8 de junio de 2008

Se mueven


Nuestros dinosaurios se han puesto en marcha, y su paso parece imparable y decidido. Sí, ya sé que predije la cosa allá como a finales del año pasado, pero es hora de confesar que no voy por la vida ejerciendo de visionario, ni aún de sabio de aquellos que comentaba a principios de mayo, aquí mismo, sino que soy un simple mortal que aplica la lógica que le enseñaron sus mayores, y mira a su alrededor, sobre todo mira.

Así las cosas, estaba cantado que tarde o temprano los dinosaurios tendrían que mover el culo, porque la inversión en licencias suele ser abultada y pesa lo suyo en el entramado si no se sacan al mercado en aras de amortizarlas cuanto más rápido, mejor. También parece que di en la diana en lo que respecta a las fechas, pero fue por pura chiripa, vamos, que calibrando más o menos cuándo Ludotecnia iba a volver a sacar la cabeza, dije abril como podía haber dicho mayo, o junio.

Sea como fuere, por coincidencia o por confluencia de astros, apenas 24 horas después de mi desafortunado comentario poético en Nación Rolera, EDGE anunciaba lo que todo el mundo andaba esperando y yo en particular deseando, y a pesar de que la crisis ésta que nos acogota no parece indicar que sea el momento propicio, si se mueve EDGE a la postre nos moveremos todos. Por ello me alegro, por los sevillanos y por toda la afición, y lo hago por la sencilla razón de que el movimiento (o sensación del mismo) en nuestro mundillo es demasiado necesario, imprescindible, y porque bien está que quien realmente tiene capacidad para tirar del carro lo haga con salero.

Nótese que no he entrado en valoraciones de si el rol andaba abandonado o dejaba de estarlo porque EDGE respiraba poco. Ni soy la persona más adecuada para este tipo de cosas, ni me apetece meterme en berengenales en los que habitualmente se mete a Ludotecnia sin entender ni papa. En la labor editorial hay demasiados componentes que suelen pasarse por alto por desconodidos, pero que excusan perfectamente los periodos muertos: el retraimiento en las compras porque los bolsillos se muestran secos; que la competencia hace estragos con alguna de sus novedades y conviene ponerse al pairo por evitar desastres; que las tiendas se hayan asustado más de lo habitual por leer listas o estar abiertas a comentarios pesimistas o tendenciosos… O porque simplemente, como creo que ha estado y sigue sucediendo, el mercado se muestra cansado o saturado y por tanto no admite más alimento que el indispensable.

Editar supone siempre un riesgo, y lo malo es que este particular se desconoce porque las editoriales suelen mostrarse reacias a enseñar la trastienda, a poner en limpio sus propios problemas, a explicar que cuando no se puede no se puede, o que cuando no conviene, pues no conviene. Son manías de andar por la vida enseñando músculo, y advierto que su descripción prolija serviría para llenar un libro, así que permitidme que lo deje por el momento.

Lo dicho, el anuncio de que EDGE se haya puesto en marcha y de manera firme, sólo puede ser recibido como una gran noticia, sin paliativos. Ahora nos toca al resto de propuestas ir valorando cuándo la inercia generada nos resultará beneficiosa, porque los hurones no somos dinosaurios y conviene que la gente también lo tenga en cuenta.

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