sábado, 10 de mayo de 2008

Las torres


Con la que monté sin querer a principios del mes pasado se ha puesto de relieve que hay quien todavía tiene la cabeza en su sitio, llegando a ver en la que me ha caído encima una razón más que suficiente como para justificar el miedo que tienen las editoriales, y sus responsables, a salir a campo abierto por aquello de hablar de sus cosas, cosas que en el fondo lo son también de todos.

El mercado y sus aledaños andan muy pobretones de alternativas a las que dirigirse para hacerse oír. Así el asunto, sin revistas especializadas, sin portales de Internet dotados de ventanas suficientemente amplias, el hablar hoy de los Juegos de Rol desde la perspectiva editorial se ha convertido en un tránsito peligroso por el desierto, pues a la mínima ocasión surgen voces amigas del enemigo que te hacen trizas en cuanto muestras intención de abrir la boca. No es extraño, por tanto, que la mayoría de proyectos se hayan refugiado en la penumbra de los foros propios, el anodino interés de unas webs que son meros artificios propagandísticos y publicitarios con fines fidelizadores, o incluso en lo enmohecido de los boletines de noticias, todo ello por salir del paso.

Ludotecnia nunca ha creído en los refugios. Desde que recuerdo, siempre ha andado dando la varilla en zonas abiertas, publicando artículos con que mejorar el estado comprensivo de la afición, mostrándose cercana con quien ha querido escucharla, enseñando textos o dibujos a partir de los cuales discutir y mejorar el producto, participando donde se la dejaba participar, en una palabra.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte el miedo ha hecho mella y ha impuesto una forma de hacer que no comparto en absoluto.

Es cierto que Ociojoven ya no es lo que era, que Inforol ha desaparecido llevándose con él páginas enteras de la historia reciente del Rol, que poco a poco quien más y quien menos va cerrando o apagando las luces de sus respectivos chiringuitos, y que cada vez estamos más en manos de lo que surge con cuentagotas en las pocas alternativas que quedan, blogs independientes, fundamentalmente, que ejercen de lo que deberían ejercer otros, pues no dejan de ser chocante que las editoriales los tengan desamparados y desnutridos en cuanto a noticias y aprovechen cualquier desliz crítico para tacharlos de alineados. También lo es que aún quedan ganas de vender cara la piel del aficionado, Radio Telperión, Nación Rolera y SPQRol son buena muestra de ello, pero como comentaba antes, adentrarse en los interiores de estos dos últimos lugares comentados comporta ahora unos riesgos que no había antes porque anda el personal muy escocido por episodios anteriores y porque hay demasiado agazapado suelto. Ni hablo de las listas de correo, han muerto y en su interior sólo residen zombies que respiran un aire insano y rancio.

¿Qué queda? Queda esperar, me temo. Y en lo que a mí respecta con infinita paciencia, porque el tiempo me ha demostrado que las torres, aunque sean de marfil, acaban cayendo, y por ello sé que llegarán tiempos nuevos en que la dinámica llevada a cabo por Ludotecnia hasta hace bien poco, volverá a ser útil y necesaria, porque sin auténtico contacto entre editores, autores y aficionados no queda nada.

No hay comentarios: