sábado, 24 de mayo de 2008

¿Indie? ¿Yo?


Este año, poco gratificante en demasiadas cosas, me ha dispensado sin embargo una alegría totalmente inesperada. Os cuento, a finales del año pasado y comienzos de éste, han surgido algunos debates sobre los Juegos de Rol llamados indies, independientes, para que nos entendamos, que todavía colean y que si no lo remedia nadie, seguirán coleando durante mucho tiempo.

Soy de la opinión de que este tipo de cosas de etiquetar los productos tiene mucho más que ver con la necesidad del mercado por encontrar vías para personalizar sus mercancías, que con establecer rangos eficientes con que definir ideas o proyectos. Así las cosas, y tras mucho leer sobre el asunto, sospecho que lo de indie viene a cuento de aquellas iniciativas arriesgadas que se alejan de lo que vulgarmente consideramos como tradicional o comercial, sin que para que un juego pueda ser catalogado como tal resulte imprescindible contar con el apoyo de una editorial o sea necesario ir por libre.

En este orden de cosas, me produjo un alegría inmensa que nuestro Quidam fuese esgrimido como ejemplo de juego independiente, y así lo he comentado en algunos foros. Tampoco penséis que en ello ha habido un interés por santificarlo como el primer juego indie del mercado español, cuestión que por la época de su publicación (finales de 2004) quedaría ampliamente ratificada; no, la cosa iba de que una editorial con la que compartimos espacio ha tenido a bien identificar algunos de sus productos con la coño etiqueta, y ha surgido quien ha recordado que a Juego de Rol raro y contracorriente, al Quidam le ganan pocos.

Es cierto que nuestro juego de los fracasados se las trae con abalorios en esto de forzar tuercas. Desde la ambientación a la creación de personaje, la propuesta de Josu Mendiola puede poner los pelos de punta a quien se adentre en su interior sin la debida cautela, y por ello se ha consagrado como un juego extraño que merece la pena jugar al menos una vez. Lejos de la iconoclasta pretensión de que Quidam es un producto de estantería, de coleccionismo (¡tela de eufemismo, del que hablaré algún día!), nuestra última publicación se ha demostrado como una alternativa inteligente que ha sido ampliamente recogida para ser jugada, a pesar de lo extremo de sus contenidos y del afán de los detractores de nuestra editorial por minimizar este aspecto.

¿Quidam es indie? Sinceramente no puedo contestar a esta pregunta, porque como he dicho más arriba, sólo soy capaz de entrever algunos pespuntes en eso de lo indie que está tan en boga ahora. Ahora bien, sí puedo afirmar que es un juego de autor en el que Ludotecnia se ha implicado sin importarle lo más mínimo su resultado en ventas. Merecía la pena, así lo vimos y así lo entendimos, y por ello lo abordamos y lo concluimos como si se tratase de un juego más tradicional, no sé, como el Mutantes, el Piratas!!, o el Ragnarok, o cualquiera de los otros trabajos que aún descansan en nuestro baúl de los libros perdidos. Lo que me lleva a pensar en que que si la forma de trabajar e implicarse con los autores ha sido la misma desde siempre, independientemente de si la cosa va para comercial o para rara, a lo peor Ludotecnia es una editorial indie y no nos habíamos enterado hasta ahora.

Sea como fuere, que la afición añore el Mutantes o el Ragnarok, que esté esperando ¡Al Abordaje!, ZuluGolf, SteamWars, o SSHospital, o que desmarque claramente a Quidam del resto de competidores, viene a significar lo mismo: que Ludotecnia ha apostado siempre por la calidad por encima de los resultados en ventas, cosa que me congratula.

¿Quidam es indie? ¿Qué más da? ¿Lo eres tú, lo soy yo?